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Míchel. Jugador del Marino, acaba de anunciar su retirada

“Me voy con la espina clavada de no jugar una vez más en El Molinón”

“Me habría quedado para siempre en el Sporting, pero había gente a la que le venía bien que me marchase”

Míchel toca el balón de cabeza en su último partido con el Marino, frente a la Cultural Leonesa.

Míchel toca el balón de cabeza en su último partido con el Marino, frente a la Cultural Leonesa. Ricardo Solís

Miguel Marcos Madera (Pola de Lena, 8 de noviembre de 1985) vivió ayer su primer día después de Míchel. El martes, el último club de su carrera deportiva, el Marino, anunció la rescisión del contrato por deseo del centrocampista, que sufre una lesión que le impedía entrenar y jugar con normalidad. Míchel deja el fútbol “orgulloso” de su carrera, que le llevó a cuatro ligas europeas. Y agradecido a todos los que le ayudaron a desarrollarla al máximo nivel, con mención especial a dos entrenadores: Manolo Preciado, el que le dio vuelo en el Sporting, y Gurban Gurbanov, el que le motivó para dar un salto de calidad en el Qarabag, con el que probó, con éxito, la Liga de Campeones.

–¿Por qué ha tomado esta decisión?

–Llevo bastante tiempo con dolores en el talón. Empezaron hace dos o tres años, cuando estaba en el Qarabag. Muchas veces iba cojo a los entrenamientos y a los partidos. Después, en caliente, no lo notaba tanto, pero ya entonces estaba al 70 o al 80 por ciento de mi rendimiento. Lo intenté todo hasta hace poco, haciéndome resonancias, con tratamientos, pero prefiero dejarlo ahora que estar arrastrándome por los campos. Conocí futbolistas que al 60 por ciento jugaban de maravilla, pero no es mi caso.

–Luis Gallego ha agradecido su gesto.

–Luis y el Marino se han portado muy bien conmigo, les estoy muy agradecido. Algunos médicos me dijeron que esto era recuperable, pero con casi 36 años no merecía la pena. Puedo correr en línea recta bastante bien, pero en los giros y los movimientos bruscos propios del fútbol me molesta mucho.

–¿Qué balance hace de su carrera?

–Estoy contento por todas las experiencias vividas y agradecido a los clubes que me dieron la oportunidad de jugar en la máxima categoría.

–¿Alguna persona que le marcase especialmente?

–Manolo Preciado fue el que apostó por mí, aunque también me dio mucha caña porque no regalaba nada. Además, con él había una relación personal, pudimos hacernos buenos amigos. Otro entrenador que me exprimió fue Gurban Gurbanov en el Qarabag, me ayudó a seguir progresando cuando alguien podía pensar que solo iba a vivir una nueva experiencia. Me enseñó lo que es el sacrificio. Le gustaba entrenar muchísimo, echaba muchas horas en el club.

–¿En el Qarabag vivió su mejor momento profesional?

–Sí, probablemente el gol que le marqué al Atlético de Madrid fue el más importante de mi carrera. Porque era la Liga de Campeones y jugando con un equipo extranjero en el Wanda Metropolitano, que se acababa de inaugurar. Además, en Azerbaiyán tuvo mucha trascendencia y aún la tiene porque sigo a mi antiguo equipo y veo que se acuerdan y se alegran.

–¿La cruz fue su paso por el Birmingham en la Premier?

–Puede ser. Llegas a un equipo que paga mucho dinero por ti, sabes que el entrenador te quiere, y después no juegas ni un partido en tu propio campo. Me dolió porque estaba contentísimo en el Sporting, disfrutando de una campaña increíble. Fue una etapa muy dura porque, además, era la primera vez que salía de casa.

–¿Hubiese preferido quedarse en el Sporting?

–Por mí hubiera estado toda mi carrera en el Sporting, pero por lo visto había gente a la que le venía bien que me fuese. Si me queda alguna espina clavada es la de no haber jugado una vez más en El Molinón. Por sentimiento sportinguista y por el calor del estadio. He jugado en muchos, pero ninguno como El Molinón. Cuando entras a ese campo tienes la sensación de estar en el fútbol de verdad.

–Eso es lo que se dice de muchos campos ingleses.

–Sí, es verdad que en Inglaterra hay mucha afición al fútbol. Puede ser por el cariño que le tengo al Sporting. Siempre será mi equipo, el que me lo dio casi todo. Me formaron y confiaron en mí para jugar en el primer equipo. Sin el Sporting, ahora no podría estar hablando de todo esto.

–¿Planes de futuro?

–Quiero sacar el título de entrenador para seguir vinculado al fútbol, de alguna manera. Ya se verá hasta dónde puedo llegar. De momento quiero ver a la gente que está en ello y aprender.

–¿Sus modelos al margen de Preciado y Gurbanov?

–Siempre fui del Barça de Guardiola y de la España de Del Bosque. Me gusta mucho esa etapa, que me tocó vivir de cerca.

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