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La crónica del Oviedo Baloncesto: se quedaron cortos

El Liberbank Oviedo, que fue inferior al Granada en la primera mitad, reaccionó en la segunda pero no le llegó para ganar y puso fin a su racha de seis victorias

Arteaga, con el balón, presionado por Christian Díaz, ayer en el Palacio de los Deportes de Granada. | Fundación CBG / Fermín Rodríguez

Al Liberbank Oviedo Baloncesto le faltó poco ayer en Granada para dar otra sorpresa y alargar su racha, que finalmente se ha quedado en seis victorias consecutivas. La derrota fue justa porque el OCB tuvo enfrente a un rival que puso el ritmo que le interesó al partido y que lo domina casi siempre. Aun así, el equipo de Natxo Lezkano tuvo el enorme mérito de agarrarse a un choque en el que las cosas no le estaban saliendo bien, ante una de las plantillas más potentes de la categoría y al que tuvo opciones de someter en un tramo final en el que el equipo azul subió mucho su nivel en defensa.

En la primera parte el Liberbank Oviedo no fue el de otros partidos. Es difícil mantener un nivel de juego tan elevado durante tanto tiempo y también lo es que los rivales no pongan remedios para frenar a un equipo que está llamado tanto la atención en la Liga. El hecho es que el OCB no fue capaz de correr como le gusta ni se vio esa superioridad física de jugadores como Norelia y Kabasele. Por el contrario, el pívot más dominante del Granada, Cheikh Fall, se hizo un solar bajo el aro y acabó la primera mitad con diez puntos y seis rebotes.

La superioridad de Granada se vio también en la dirección de juego, donde Lluis Costa y Christian Díaz demostraron por qué son dos de los jugadores más cotizados de la LEB Oro. Ellos, con Costa poniendo el tempo y Christian Díaz los puntos, llevaron el choque a un terreno muy favorable para los andaluces y encontraron grietas en una defensa, la del OCB, en otros partidos prácticamente inexpugnable y a la que en Granada se le vieron las costuras.

El OCB sobrevivió a esos veinte minutos primeros del partido fundamentalmente por el talento de Brown, que fue capaz de hacer canastas de mucho mérito (acabó la primera mitad con 11 puntos), y por algunos arreones en los que se vieron reflejos de exhibiciones pasadas. La diferencia al descanso, eso sí, no fue excesiva (39-13) y mantenía la esperanza para el equipo asturiano. Necesitaba el OCB empezar a dominar en la batalla del rebote y, con ello, ponerle al choque un ritmo más vivo.

Y en la segunda parte estuvo cerca de conseguirlo. En el tercer cuarto se cerraron muchas vías de anotación para Granada, que ya no encontraba con tanta facilidad a Fall ni sus bases jugaban con tanta comodidad. La pena fue que el OCB no fue capaz de acompañar este cambio con un acierto parecido al de otros encuentros. A Speight se le vio algo menos iluminado que días pasados y Frey no terminar de acertar en sus lanzamientos en momentos importante. Tampoco Alonso Meana tuvo su día en esa faceta.

El partido seguía vivo en el último parcial y ahí sí que se vio un poco de la chispa de otros días. Con un impresionante Oliver Arteaga y con un Norelia dispuesto a todo por darle la vuelta al marcador, el hecho es que los azules remaron y remaron hasta apretar el partido: a 2:48 del final estaban tres abajo (64-61) después de un gran triple de Speight. Fue ese el momento en el que a Oviedo se le vio más cerca de someter a su rival, pero un par de errores en ataque acabaron con un triple de Bropleh (otro de esos jugadores que todos los equipos de la LEB Oro querrían en sus plantillas) devolvió la tranquilidad (69-63) a 1:16 del final. Lo siguió intentando el OCB, con un Brown incansable, que acabó el partido con 23 puntos, tirando del carro. No pudo ser. El Oviedo Baloncesto cayó con honor ante todo un equipazo.

Natxo Lezkano vio a su equipo ayer ante el Granada lejos de su rendimiento habitual tras perder (72-68) “Han impuesto su ritmo desde el principio, no nos han dejado jugar al nuestro; tenían claro lo que tenían que hacer para pararnos y nosotros, incomprensiblemente, hemos renunciado a jugar a nuestro estilo desde el principio, ese ha sido nuestro principal error”, dijo el técnico. Sí que valoró el entrenador vasco la reacción, pero la juzgó insuficiente: “El segundo tiempo ha cambiado y, dentro que no teníamos nuestro día y que había jugadores que no estaban bien, hemos intentado cambiarlo, a base de cambiar las defensas, hemos estado cerca, pero nunca lo suficiente para darle la vuelta al marcador”. El Oviedo Baloncesto, sexto clasificado. A falta de un partido para acabar la jornada, el OCB es sexto con un colchón de tres victorias con el octavo.

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