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Fútbol | Tercera División

"Tenemos una rabia contenida muy grande", dice el preparador físico del Avilés

Jugadores del Avilés celebran un gol

Jugadores del Avilés celebran un gol

El covid-19 afecta al Real Avilés en el peor momento de la temporada. Los once positivos de jugadores y cuatro trabajadores del club blanquiazul han provocado un parón en la actividad diaria del equipo, que además tuvo que aplazar dos partidos: ante el Llanes y el San Martín. Los jugadores se encuentran confinados en sus domicilios, por lo que las sesiones de entrenamiento se realizan a través de videoconferencia. Javier Casares, preparador físico del equipo, admite que la situación es atípica, pero rememora que “ya nos tocó realizarla en la primera parte de la pandemia en la que estuvimos tres meses en casa. No es nada nuevo, aunque es cierto que nos llega en el peor momento de la temporada”.

Desde que se conocieron los primeros positivos, el cuerpo técnico del Avilés, encabezado por el entrenador, Luis Rueda, diseñó un plan de trabajo con sesiones que se realizan dos veces al día. “Por la mañana, se realiza un trabajo técnico-táctico, con charlas y vídeos de partidos, mientras que por la tarde realizamos un trabajo de fuerza con pulsaciones altas”, destaca Javier Casares. “Este trabajo de fuerza se basa en el método HIIT, entrenamiento con intervalos de alta intensidad, utilizando todo el material que tienen los jugadores a su disposición, toallas, sillas, mesas…. intentando simular los tiempos de esfuerzo que se realizan en un partido, con desplazamientos en el poco espacio que tenemos”, añade.

Javier Casares confía en que “a nivel de rendimiento, el equipo no acuse el confinamiento. Es la primera vez que pasa y hay que ver la relación que puede existir en las futuras lesiones teniendo en cuenta en la fase de la temporada en la que estamos, con cuatro partidos en quince días. Vamos a realizar un trabajo de recuperación entre partidos y a ver si somos capaces de soportar la exigencia de la competición”. No oculta que todos los comentarios surgidos por la situación que está atravesando el equipo han dejado secuelas. “Tenemos una rabia contenida muy grande. Parece que somos los culpables de la situación, incluso se llegó a asegurar que queremos adulterar la competición para recuperar a los lesionados. Nadie quería pasar por esta situación, nos tocó, pero no tenemos ninguna culpa. Coger el covid-19 no tiene que significar hacer algo mal”.

En cuanto al estado físico de los jugadores, Javier Casares señala que “los primeros días hubo gente con problemas de espalda, por malas posturas, alguno con pérdida de olfato y gusto, pero nada grave que no nos permita seguir con los entrenamientos”. El club está ahora a la espera de las nuevas pruebas PCR que se realizarán, en principio, el domingo. La intención del preparador físico es reanudar los entrenamientos cuanto antes, incluso el mismo domingo a última hora. “Será de manera suave para recuperar las sensaciones de los entrenamientos al aire libre. Nos quedan cuatro partidos en quince días y no hay tiempo para nada. Lo único, rezar para que no se nos lesione nadie”.

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