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El Ceares aplaza la fiesta

Los gijoneses caen ante el San Martín en su primera derrota en casa y se jugarán ascender en la última jornada ante L’Entregu

El cearista David, se lamenta tras un gol del San Martín

El cearista David, se lamenta tras un gol del San Martín

El Ceares tendrá que esperar. Los gijoneses, que con una victoria ayer ante el San Martín se hubieran convertido en nuevo equipo de la Segunda RFEF, acabaron superados claramente por los de Sotrondio, cediendo la primera derrota de toda la temporada en La Cruz. Tampoco tuvieron la fortuna de que el resto de los resultados de la jornada acompañaran para hacerlo posible. Ganó el Llanera y empató L’Entregu, con la crueldad, para los gijoneses, de hacerlo en los últimos minutos de su visita a Avilés. Todo se resolverá en la última jornada, en la que los de Pablo Busto visitarán a L’Entregu.

En el centro, Pablo Busto, entrenador del Ceares, durante el partido. | J. P.

Una hora antes del partido ya había ambiente en las puertas de La Cruz. La gaita sonaba en lo alto del vecino parque de Los Pericones. El campo empezaba a cobrar vida, entre pancartas de “Puxa’l fútbol popular”; “Keep the faith” (mantén la fe) o, la más grande de todas: “Fútbol de la clase obrera”. A escasos metros, la cantina empezaba a dispensar los primeros litros de fría cerveza. Solo un límite, el de los 300 espectadores que el protocolo covid-19 permite. Rollos de papel blanco al viento para la salida al verde de los equipos, con segunda y cerrada ovación para los locales. La primera ya fue en el calentamiento. “¡Ciares, Ciares!”, atronó el campo. En el fondo más lejano a los vestuarios, una decena de seguidores del San Martín bajo otro pancarta: “Frente Florán”. Ambiente guapo, fútbol sin burbujas.

El Ceares empezó llevando la iniciativa. Madeira cabeceó cerca del palo el primer acercamiento del partido. Los gijoneses parecían apretar un poco más, pero sin traducirlo en ocasiones. Fue un despiste local, en una cesión atrás de Llerandi, la que marcó el principio del cambio. Ebea se plantó ante Kike y no perdonó. El gol del San Martín a la media hora enfrió el ambiente solo unos segundos. “Vamos, Ciares”, respondió la tribuna. Los minutos pasaron. Creció el San Martín. “Dejad pasar una”, pidió un seguidor cearista a la defensa del equipo rival, dirigido por un gijonés, Chiqui de Paz. “Más fútbol, dejad de pensar en la victoria”, reclamó Pablo Busto, técnico de los de casa. No hubo respuesta.

La segunda parte fue un ejercicio de pegada constante del San Martín. Especialmente a través de sus hombres de refresco. Lele hizo el segundo nada más entrar al campo y Alonso, exactamente lo mismo en el tercero. Juan Carlos recortó diferencias en una acción a balón parado y el visitante Cristian, otro que saltó desde el banquillo, cerró la goleada. “Yo que había reñido con la muyer pa poder venir”, lamentó un seguidor del Ceares. Hasta el cielo lloró al final en forma de repentina lluvia. La fiesta acabó aplazada.

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