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El protagonista de la Tercera del fútbol asturiano: Toti Barbaro, el delantero del Valdesoto que juega hasta de portero "para ayudar"

Toti Barbaro disputa un balón con un jugador del Llanes.

Toti Barbaro disputa un balón con un jugador del Llanes. T. B.

A Salvatore Barbaro (Lecce, Italia, 1991) no se le caen los anillos con tal de ayudar a su equipo, actualmente el Valdesoto. Siempre ha sido delantero, con rachas goleadoras importantes, pero el domingo aceptó sin rechistar la propuesta de su técnico para ponerse en la portería en el partido frente al Mosconia. “Hay que intentar ayudar siempre al equipo”, señaló Toti, como le conocen todos por su diminutivo italiano. Lo curioso es que, pese al 2-0, quedó más satisfecho por su labor entre palos que por lo que se supone su fuerte, ya que con 1-0 falló un penalti.

Aunque nació en Italia, Barbaro vivió hasta los 25 años en Suiza, en un pueblo próximo a Ginebra. Allí empezó a jugar, en las categorías inferiores del San Mauricio, de donde lo fichó un equipo de Primera, el Sion, con 19 años, tras marcar 35 goles en doce partidos con una selección juvenil de su cantón. Jugó con los sub-21 y cuatro partidos con el primer equipo, entonces dirigido por Genaro Gattuso. Con uno más hubiese tenido derecho a un contrato de cinco años, pero la marcha del técnico italiano le frenó.

Tras dos temporadas cedido a un equipo de Tercera, el Monthey, empezó a trabajar en la empresa de su padre. De vuelta a sus orígenes, en el San Mauricio, una grave lesión de rodilla en mayo de 2017 cambió su vida porque coincidió con el cierre de la empresa familiar. Aconsejado por su novia asturiana pasó una semana en Gijón y decidió hacer las maletas.

A finales de 2017 empezó a trabajar en una empresa multinacional de transportes y el fútbol volvió a llamar a su puerta unos meses después: “En mayo de 2018 empecé a entrenar con el Titánico, con diez kilos de más. Y para la siguiente temporada fiché por la Piloñesa, de Primera Regional. Tardó en llegar el transfer y al principio tuve muchas lesiones musculares, pero aun así marqué quince goles”. La racha continuó al año siguiente, con doce goles hasta Navidad con el Ribadesella y ocho más con el Barcia hasta el parón por el covid-19. “Y, además, ascendieron los dos”, recalca.

Con estas credenciales le llegó la oportunidad de dar un salto a la Tercera División, en el Valdesoto: “Me llamó el entrenador, Dani Castelao, porque quería un delantero que jugara mucho de espalda para apoyarse en los compañeros”. El problema para Toti es que ha tenido tanta competencia que se ha pasado mucho tiempo en el banquillo. Aun así marcó dos goles en dos ratitos, contra el Urraca y L’ Entregu.

Poco protagonismo hasta que, el martes de la pasada semana, Castelao le eligió para salvar una situación de emergencia. Con el portero titular, Jano, lesionado, y el segundo, Quidi, de baja por motivos laborales, Toti Barbaro no dudó en asumir el reto: “Ya había entrenado alguna vez de portero y se trataba de ayudar. Además, como delantero puedo tener más facilidad para saber sus intenciones”.

“Cada vez que se acercaban a menos de 30 metros me asustaba un poco”, reconoce recordando el partido de Grado. Acabó satisfecho por su labor de portero, pero no tanto cuando le tocó lanzar un penalti que pudo suponer el empate para el Valdesoto: “El punto de penalti estaba hundido en la hierba, pero el árbitro no me dejó retrasar un poco el balón, no le pude dar la fuerza suficiente, y lo paró”. Pese a todo, y que siempre está dispuesto a ayudar, Toti lo tiene claro: “Lo mío es marcar goles”.

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