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Fútbol: Autocrítica en el Caudal tras la una temporada decepcionante

“Asumo toda la responsabilidad por lo que ha ocurrido”, dice el presidente, Luis María García

Luis María García, Annunziata y Miguel Rico, en la presentación del técnico caudalista a la plantilla.

Luis María García, Annunziata y Miguel Rico, en la presentación del técnico caudalista a la plantilla. C. D.

Con la temporada cerrada antes de lo esperado, para el presidente del Caudal, Luis María García, llega el momento de tomar decisiones de cara al próximo curso. El máximo dirigente del club caudalista se reconoce decepcionado, pero evita buscar culpables y levanta la mano. “Asumo la responsabilidad de lo ocurrido”, asegura en referencia a los malos resultados del equipo, eliminado a las primeras de cambio en el play-off de ascenso, tras quedar lejos de las dos plazas directas a la Segunda RFEF. En cambio, García se mostró satisfecho del balance económico pese a todas las dificultades de una temporada marcada por la pandemia.

“El equipo no respondió a las expectativas porque pensábamos que teníamos una plantilla para marcar diferencias”, confiesa Luis María García, aclarando que “eso no lo pensábamos solo nosotros, era una sensación generalizada”. Lo que no tiene el presidente caudalista es una explicación: “Es fútbol. Lo que sí puedo decir es que no pongo en cuestión la entrega de los jugadores. Creo que pusieron en el campo todo lo que sabían. Yo creo que los resultados pesan e influyen en el estado anímico. Si hubiera visto desinterés habría tomado medidas”.

Aunque dejó la parcela deportiva en manos en su vicepresidente, Miguel Rico, y del entrenador, Chuchi Collado, Luis María García insiste en que “soy responsable de los resultados en cuanto que acepto la formación de esta plantilla. Asumo todo lo que pasa en el club. Solo tengo a mi favor que no estoy aquí por ningún afán económico. El club necesitaba a alguien que echara una mano y acepté”.

Sobre la destitución del entrenador, Chuchi Collado, el presidente recurre al tópico: “La cuerda se rompe por el lado más flojo. El equipo necesitaba un revulsivo, había que cambiar algo. Sé que Chuchi era conciente de que tenía a la grada en contra. Era una situación insostenible”. Sobre su sustituto, Annunziata, señaló que “tenía la esperanza de que podía dar un giro al equipo. Y, de hecho, hizo unos cambios y se vieron unas formas distintas”.

No fue suficiente para superar al Avilés en el play-off, aunque para Luis María García lo más negativo no fue el resultado del Suárez Puerta, un partido que no pudo ver porque se encontraba de viaje en Madrid: “Perder o ganar forma parte del fútbol, pero para mí lo peor de todo fue la lesión de Cristian. Espero que se recupere totalmente porque el Caudal necesita al Cristian goleador”.

Para el presidente del Caudal, lo mejor de una temporada muy condicionada por el covid-19 fue el balance económico. “No sé muy bien cómo lo conseguimos, pero vamos a cerrar el balance bastante bien”. Pese a las limitaciones para asistir a los partidos del Hermanos Antuña, el Caudal mantuvo esta temporada más de trescientos socios, que cubrían el cupo marcado por las autoridades sanitarias: “No tuvimos taquillas en toda la temporada”. El déficit de ingresos se compensó, según García, “con la aportación de industriales de cierta importancia, la Federación Asturiana, Ayuntamiento y Principado”.

También el recorte de la competición ayudó. “Tenemos que pagar ocho meses a los jugadores y no diez”, señala el presidente caudalista, que a partir de hoy empezará la planificación de la próxima temporada, en una Tercera RFEF que, según Luis María García “tendrá sus pros y sus conrtras. Se presenta complicada, pero también interesante”.

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