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Natación

El que resiste triunfa: Alejandro Suárez, nadador sordo, aspira a ir al Mundial

“Sería una gran recompensa por todo el trabajo que hemos realizado”, asegura tras su gran papel en el Nacional

Alejandro Suárez, el pasado fin de semana en el campeonato de España que se celebró en Lloret de Mar (Gerona). |

Alejandro Suárez, el pasado fin de semana en el campeonato de España que se celebró en Lloret de Mar (Gerona). | C. N. V. N.

Alejandro Suárez ha tenido que poner mucho de su parte para seguir peleando por sus sueños y, por fin, está empezando a ver la luz al final de túnel. El nadador naviego, de 33 años, tiene por delante metas tan ambiciosas como el Mundial de natación adaptada de piscina corta en noviembre en Polonia o las “Sordolimpiadas” de mayo de 2022, en Brasil. Unos objetivos que hasta hace poco parecían inalcanzables pero que después de su buen hacer en el campeonato de España celebrado el pasado fin de semana en Lloret de Mar (Gerona) parecen un poco más asequibles.

Alejandro Suárez, a la derecha, con el resto de integrantes del equipo de natación de la Federación Española de Deportes para Sordos. | C. N. V. N.

El nadador del Villa de Navia sufrió las duras restricciones que hubo en Asturias para la práctica del deporte durante la pandemia. Tanto fue así que tuvo que renunciar al campeonato de España de natación adaptada que se celebró precisamente en Oviedo el pasado mes de diciembre porque no había podido entrenarse hasta ese momento. Una pesadilla que empezó a acabarse en enero, cuando pudo comenzar a ejercitarse con más normalidad. Hasta ese momento se las había ingeniado para montar un pequeño gimnasio en casa que ha ido creciendo con el tiempo y con el que fue tirando mientras no podía ir a la piscina.

Pero todo ha empezado a cambiar. En Lloret de Mar conoció al resto de integrantes del equipo de natación de la Federación Española de Deportes para Sordos y al seleccionador, Roberto Sánchez Barea, que le ha puesto deberes para este verano con el objetivo de mejorar su técnica. En el Nacional logró bajar sus marcas en 50, 100, 200 y 400 libres, así como en 200 estilos. Además, su tiempo en 1.500 libres, distancia que se corre en el Mundial, es muy bueno, acostumbrado como está a la natación de larga distancia que ha practicado toda su vida en el Descenso a nado de la ría de Navia.

Su hermano Guillermo, vocal del Club Natación Villa de Navia, y uno de los grandes apoyos de Alejandro explica cómo ha sido todo el proceso: “Al no poder participar en el anterior campeonato de España nos quedamos fuera de la concentración de sordos, como se formó algo de revuelo después nos dejaron entrenar en las instalaciones de El Cristo, en Oviedo, y a partir de ahí empezó a tocar un poco de agua, pero competir fue más difícil porque, de hecho, mañana (por hoy) se va a celebrar la primera competición máster en Asturias después de quince meses. Hemos tenido que ir a Castellón y a Valladolid para poder competir. Ahora, en Lloret de Mar hizo unas marcas muy buenas y, de hecho, le llamaron para participar en los relevos con el equipo nacional de sordos”.

Después de momentos duros parece que ahora todo empieza a cambiar y que se van abriendo más puertas. También ayuda el premio Princesa de Asturias de los Deportes de Teresa Perales, que se ha ganado tan prestigioso galardón precisamente acumulando medallas en natación adaptada. El propio Alejandro valora el mérito de la aragonesa: “Es un premio muy merecido y que nos ayudará a dar visibilidad a la natación adaptada, es una persona que lleva muchos años dando medallas a España en los Juegos Paralímpicos”.

Él, por su parte, se lo toma con calma y tampoco se vuelve loco con la posibilidad de ir al Mundial en Polonia: “Sería una gran recompensa pero ahora solo pienso en trabajar día a día para mejorar mis marcas y nadar técnicamente cada vez mejor”. El nadador reconoce que lo de Lloret de Mar fue todo un espaldarazo después tantos esfuerzos: “Estoy muy contento con mis resultados, demuestran el gran trabajo que hicimos con mi entrenadora Concha Izaguirre, empezando desde cero en enero. Estoy muy agradecido también a mis compañeros de equipo, que me ayudaron mucho”. Ahora, después de la tormenta, le toca recoger los frutos.

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