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La renuncia a las redes de los medallistas españoles y el "caso Biles": Campeones en modo avión

Psicólogos y deportistas respaldan a los olímpicos que se aíslan de las redes antes de competir: “Destruyen más que construyen”, advierten

La estadounidense Simone Biles, durante la final de gimnasia rítmica de ayer, en la modalidad de barra de equilibrio. | How Hwee Young / Efe

La estadounidense Simone Biles, durante la final de gimnasia rítmica de ayer, en la modalidad de barra de equilibrio. | How Hwee Young / Efe

Simone Biles ha logrado en estos Juegos Olímpicos dos reconocimientos. El primero, la medalla de bronce conseguida ayer en barra de equilibrio. El segundo, y no menos importante, el haber sacado a relucir en una cita tan importante el tabú de la salud mental. La estrella de la gimnasia norteamericana reapareció tras “un bloqueo mental” por el que tuvo que retirarse de todas las pruebas de la semana pasada. En su aclamado regreso, Biles destacó “que lo ha hecho únicamente por ella misma” y tuvo un guiño para el lado humano del deporte: “No somos sólo entretenimiento, somos personas”.

Los expertos coinciden en que las redes sociales son una de las mayores causas de desgaste psicológico en los deportistas, algo que se hace aún más palpable en la élite. La piragüista Teresa Portela y el gimnasta Ray Zapata practican deportes distintos, pero tienen dos cosas en común: ambos consiguieron una plata olímpica para España y ninguno de los dos tiene Twitter.

Y es que estas herramientas digitales se han convertido en algo imprescindible en nuestras vidas, pero cada vez son más las voces que señalan que sus posibles beneficios no compensan por el desgaste psicológico que generan. Tanto es así, que estos y muchos otros deportistas afirman desconectar de todo estímulo virtual y entrar en modo avión “dos o tres días antes de cada competición”, ya que les ayuda a concentrarse “en lo que verdaderamente importa”. Desinstalé el whatsapp y las redes tres días antes de empezar la competición (…). Me empecé a agobiar, no podía perder el tiempo con eso”, descubrió Zapata tras su éxito.

En Tokio, los deportistas se están jugando en pocos días el trabajo de cinco años y, a la competitividad del evento, hay que sumarle la gran cobertura mediática. La propia Federación Japonesa ha encargado a la Policía la vigilancia de las redes sociales para evitar que los deportistas nacionales reciban mensajes inapropiados. La línea entre la crítica y la ofensa es tan fina como la que separa la victoria de la derrota en unos Juegos, pero, ¿cuál es el nivel de estrés que generan las redes en un deportista?

El psicólogo José Manuel Errasti compara el trato a los deportistas olímpicos con el que reciben los militares que van a una guerra: “Desde la retaguardia se les mete una presión inimaginable, como si de ellos dependiera el futuro del país”. Errasti entiende que los deportistas abandonen las redes sociales porque así “cortan una fuente de estrés difícil de canalizar’’. Este especialista dice que plataformas como Twitter no siguen las reglas habituales de las relaciones sociales, pudiendo llegar a hacer mucho daño: “Son una selección darwiniana de lo peor. Se destaca lo extremo, tanto para lo bueno como para lo malo y eso tiene difícil solución en una sociedad hipersentimentalizada como la nuestra”. Al menos, el psicólogo se congratula porque “lo de Biles no habría pasado hace 50 años”.

Al estrés de la alta competición hay que añadir la disyuntiva actual. La pandemia y sus protocolos generan una presión extra, que además no se puede liberar con actividades sociales. En enseñar a los deportistas a gestionar esa presión trabaja el coach Juan Carlos Campillo, que asegura que “las redes sociales suelen distraer mucho a los atletas, porque quieran o no están muy pendientes de lo que se dice de ellos”. El coach ve necesario trabajar desde dos factores, compaginando un uso “más adecuado” de las redes por parte de los deportistas con una mejor educación de los medios y de la población: “Se pueden hacer reproches, pero siempre con educación. Internet es engañoso como público, porque en el estadio puede haber algún grito, pero nunca ese nivel de odio”.

Otro coach que conoce la presión del deporte profesional es el exfutbolista Arturo Noval, que considera que en el ciberespacio falta empatía: “Tienes que ganar siempre y si pierdes eres un fracasado. Las redes destruyen más que construyen y, si no tenemos equilibrio en nuestra mente, nos pueden llevar a donde quieran”. Noval piensa que la solución está en la prevención más que en los tratamientos: “La base está en inculcar la resiliencia. A todo el mundo le gusta ser querido, pero hay momentos donde te sacan de la zona de confort y tienes que sacar tu carácter”. El que fuera defensa del Sporting de Gijón pone el foco en “normalizar lo bueno y lo no tan bueno”, ya que “damos mucho valor a lo que viene de fuera y muy poco a lo que hacemos nosotros”.

Desde la óptica de una deportista muy activa en redes habla la jugadora de voleibol María Schlegel. Cree que “a la vista está que los medallistas han acertado en su decisión de dejar las redes sociales” pero considera que “todas las formas de actuar son válidas y que lo importante es como se sienta cada deportista”. Sin embargo, Schlegel no rehúye de señalar la toxicidad de algunos usuarios virtuales: “Es alucinante la falta de empatía que hay a veces; en los Juegos están los mejores y la gente habla sin saber el esfuerzo que hay detrás”. Además, la jugadora insiste en que “los deportistas somos personas” y una crítica, pese a que venga de un usuario ocultado en el anonimato, “puede afectar mucho más de lo que creemos”.

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