Ya avisó en la previa Samuel Baños, técnico del Langreo, que el sistema con tres centrales y dos carrileros del Arenteiro les podría complicar la vida, y así fue. Tras un pésimo arranque de partido en el que encajaron un gol y fueron a remolque muchos minutos, los azulgranas fueron mejorando con el transcurso del partido pero solo les dio para empatar a diez minutos del final con un gol con cierta fortuna de Jorge Hernández. Al final, el Langreo sumó un punto que es justo pero sabe a poco.

El partido no pudo empezar peor. Sin tiempo para asentarse en el terreno de juego, en el minuto 6 los locales botaron un saque de esquina y la zaga langreana y Adrián Torre se mostraron muy poco contundentes, dejando el balón suelto en el área pequeña para que el central Mariña alojara el balón en el fondo de la red con un fuerte disparo. Los visitantes acusaron el gol y pasaron unos minutos de zozobra, con un centro del campo que no conseguía hilvanar jugadas y con gran inseguridad en defensa.

Poco a poco el Langreo se fue desperezando, aunque tuvo que sufrir el infortunio de la lesión del lateral zurdo Abel en el minuto 40. Sin embargo, la sala de máquinas, formada por Lavsamba, Imad y Juan López, empezó a carburar, mejor colocados para recuperar balones y más precisos en los pases.

Tras el paso por vestuarios, el Langreo no quería que le pasara como en la primera parte y saltó al césped de Espiñedo mucho más concentrado, más intenso. Sin embargo, no lograba crear peligro ni ocasiones, y tuvo que ser en el minuto 81, tras un triple cambio de Samuel, cuando igualase.