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Cerca de los mejores

Cuatro juveniles de la Atlética voluntarios en el España-Rumanía cuentan su experiencia: “Lo hacen como si fuese facilísimo”

Por la izquierda, Samuel García, Mateo Sabino, Jaime Pérez y Pablo Álvarez, ayer, en el polideportivo de La Magdalena, antes del entrenamiento del equipo juvenil de la Atlética Avilesina. | Mara Villamuza

La presencia de la selección española de balonmano en Avilés sirve, entre otras cosas, para que las promesas asturianas contemplen de cerca cómo se las gastan en la elite. “Lo hacen todo a una velocidad tremenda y como si fuese facilísimo”, explica Mateo Sabino, uno de los jugadores juveniles del equipo de la Atlética Avilesina que estuvo en el España-Rumanía del jueves en El Quirinal como voluntario. Hoy (19 horas) repetirá en el segundo amistoso con los mismos protagonistas, una prueba más que el técnico de los Hispanos, Jordi Ribera, aprovechará para evaluar a jóvenes jugadores destinados a dar el relevo a Raúl Entrerríos y otros veteranos que lograron en Tokio un bronce olímpico.

Mateo Sabino se siente un privilegiado por ver de cerca a sus ídolos, al igual que sus compañeros Samuel García, Jaime Pérez y Pablo Álvarez. “Lo que más me llamó la atención fue la velocidad, en un minuto hubo hasta tres ataques”, señala Jaime Pérez, de 17 años, que empezó a jugar con tres en el Bosco, filial de la Atlética. Vio el partido detrás de los banquillos, donde pudo comprobar el trabajo de los ayudantes de los seleccionadores en la recogida de datos. De los Hispanos le impresionaron veteranos como Corrales, Guardiola y Maqueda, y uno de los nuevos, Dani Fernández.

“No es lo mismo que verlo por la tele”, apunta Mateo Sabino, que se fijó en el juego de la selección de Rumanía con su pivote, mientras que de España le gustó un extremo consolidado, Ferran Solé, y otro de los nuevos, Gonzalo Pérez. También disfrutó de los entresijos: “Al estar tan cerca pude escuchar cosas que normalmente se te escapan”.

Pablo Álvarez, Paci, mide 1,92 y juega de pivote, por lo que se fijó especialmente en un clásico, Gedeón Guardiola, que le saca unos centímetros y bastantes kilos: “Me llamó la atención cómo se hacía con pases que parecían imposibles de coger”. Desde el palco presidencial, donde cumplió su función de voluntario, vio a una selección española a buen nivel, pese a la renovación de Jordi Ribera.

Dos de las novedades, Gonzalo Pérez y Dani Fernández, fueron los que captaron la atención de Samuel García, que a sus 16 años sueña con llegar algún día a ser uno de los Hispanos. “Juegan mucho más rápido que los equipos que veo habitualmente. El ritmo, los lanzamientos, los saltos, no tienen nada que ver con lo que estamos acostumbrados”, señaló Samuel, que intentará aplicar algo de lo que aprenda estos días en el partido de mañana con su equipo frente al Villa de Luanco.

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