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La opinión: Cuando Arteaga se iba a medir a Gasol (y no se dio)

El pívot del OCB y el flamante fichaje del Girona coincidieron de jóvenes en la Ligas de Verano de 2003 y 2004 celebradas en Alcoy e Inca, pero no llegaron a enfrentarse

Los pivots del OCB Irma Collín

El 15 de junio de 2004, Oliver Arteaga, de 21 años, miraba el futuro desde la perspectiva descomunal de sus 209 centímetros de arquitectura ósea y acababa de dar un paso fundamental en su carrera deportiva. Desde que dejó, adolescente, su Hierro natal para formar parte de la cantera del Valencia Baloncesto –por aquel entonces llamado Pamesa Valencia– soñaba con hacerse un sitio en las cercanías del aro, el hábitat natural para un tipo de su estatura. Buscaba encender “la bombilla” y el interruptor se disparó cuando, desde el equipo vinculado de Castellón, de la LEB Plata, fue llamado a formar parte de la primera plantilla del conjunto toronja. La segunda semana del mes de junio del año antes citado, la localidad mallorquina de Inca acogía la penúltima edición de la Liga de Verano de la ACB, una cita finiquitada en 2005 que solía congregar a algunos de los equipos más representativos del país conformados por jóvenes jugadores de cantera y talentos en ciernes. En esa convocatoria, Arteaga se enfundaría por primera vez la camiseta del club de la capital del Turia, en un equipo que dirigía desde el banquillo, asómbrense, un también jovencísimo Pablo Laso, actual técnico del Real Madrid y uno de los “coach” más laureados de la historia del baloncesto español.

El Barcelona, que en aquella época estaba dirigido por el serbio Svetislav Pesic, se presentó en Mallorca con un equipo imberbe en el que empezaba a despuntar un chico de 19 años poco conocido entonces salvo por la relevancia del apellido: Gasol. Era el segundo de una saga fabulosa de baloncestistas, puntal de la mejor generación y la más laureada del deporte nacional de la canasta.

Marc disputó esa Liga veraniega y Oli también, pero enclavados sus equipos en grupos distintos, no llegaron a enfrentarse. Lo mismo había ocurrido un año antes, en Alcoy, donde ambos llegaron como sub-20. Marc se incorporaba al Barça desde la Lausanne High School de Memphis, donde había promediado 24,5 puntos y 12,15 rebotes por partido. El pívot había regresado de Estados Unidos cargado de kilos –de hecho, Arteaga recuerda que en ese torneo Gasol estaba “pasado de peso y abusaba del tiro desde el triple”–, aunque un año después, en Inca, se presentó con veinte kilos menos.

Pamesa, que había perdido con Oli la final de 2003 en Manresa, en un torneo en el que se probó el “silbato inteligente”, que conectado a un sensor detenía automáticamente el crono del partido, quedó enclavado en Inca en el grupo A, con DKV Joventut, Lleida (que disputó el torneo con el nombre de Pollença y que resultó vencedor) y Gran Canaria, apodado Sa Pobla en esa disputa. El Barça estaba en el grupo B, con Unicaja (derrotado en la final), Casademont Girona (que figuró en la disputa con el nombre de Inca, por la localidad organizadora) y Ricoh Manresa (rebautizado Alcudia para la ocasión). Los hermanos Urtasun, Alex y Txemi; Pedro Llompart, Rodrigo San Miguel, Alberto Corbacho, Rafa Martínez o Víctor Sada fueron otros ilustres que comenzaban a hacerse un nombre y que se dieron cita en aquella competición estival. Fue designado mejor jugador del torneo el alero brasileño Marcus Vinicius Toledo, de la cosecha de 1986, otro trotamundos que sigue en activo aún hoy, en las filas del CB Valls, de la Liga EBA.

El Barcelona tuvo un recorrido irregular en Inca. Derrotado por Unicaja (83-94), bombardeado por el otro Urtasun (14 puntos), Corbacho (18) y Lovancic (29) en uno de los partidos más esperados, se apuntó la gran noticia del partidazo de Marc, que anotó 38 puntos, el 45% del total del equipo ese día. En la misma jornada también Arteaga tuvo un papel relevante, en la victoria de su equipo ante Inca (78-96), anotando 23 puntos, por los 29 de su compañero Urtasun.

Si todo transcurre con normalidad, Oli Arteaga y Marc Gasol volverán a cruzarse sobre el parqué, esta vez sí cara a cara, el 21 de diciembre, martes, en Pumarín, en el choque de torres más esperado de la actual temporada en LEB Oro. Dos leyendas del baloncesto español con ánimo renovado sacudiéndose estopa en el ocaso de sus carreras. No lo duden: saltarán chispas.

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