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Oscurecidos en Melilla: así se fraguó la cuarta derrota de la temporada del Oviedo Baloncesto

El Unicaja Banco, tras una buena primera mitad, baja la intensidad y cae, víctima del acierto local, en un polémico final

Jeff Xavier, en una acción de ataque ante Adrián Chapela, con el árbitro Alberto Lázaro detrás de él. CMB

El interruptor de la electricidad se desactivó durante unos minutos y fue suficiente para provocar la cuarta derrota de la temporada del Unicaja Banco Oviedo Baloncesto, que pese a todo pudo haber ganado en un ajustadísimo final en la pista del Melilla. Tras una primera mitad como acostumbra, al equipo de Lekzano le faltó una pizca de agresividad para frenar el acierto local, aunque tuvo arrestos para discutir la victoria antes de encontrarse con los árbitros en la última acción.

Finalmente el covid impidió una semana normal de entrenamientos, pero no pasó factura en forma de bajas. La única ausencia del OCB en el encuentro de ayer fue la de Anthony Elechi por problemas musculares. Sin embargo, el equipo de Lezkano inició el juego como constipado, a medio gas, soportando los continuos golpes que le propinaba Nikola Rakocevic, al que ya había sufrido en su etapa en el Cáceres. La conexión Frey-Kabasele, con gran presencia del congoleño en ambas zonas, espabiló a los ovetenses, que terminaron el cuarto a un punto (19-18). Para entonces, el montenegrino Rakocevic ya llevaba nueve puntos.

El OCB pisó a fondo en el segundo cuarto. La primera acción, con una buena jugada colectiva finalizada con triple por Bartolomé, recuperado para la causa, fue toda una declaración de intenciones. La mejora defensiva, la inspiración de Frey y el despliegue físico de Kamba se combinaron para impulsar a los visitantes. Aunque Llorca y Rakocevic seguían dando muestras de que era su día, el OCB llegó al descanso a lo grande, con un enérgico mate de Kamba y una buena defensa final. 32-41 e inmejorables sensaciones.

Las sensaciones, sin embargo, se quedaron en el vestuario. A su regreso, los jugadores de Lezkano parecieron haber perdido la agresividad defensiva y, desde luego, perdieron el tino. Errores en el pase y relajación en la transición defensiva favorecieron el primer acercamiento melillense, y el partido empezó a decantarse poco a poco del lado de los locales, que mostraron un nivel de acierto sorprendente. A Llorca y Rakocevic se les sumó un Alex Mazaira tocado por una varita, que aprovechó a la perfección los cambios defensivos del OCB y al que en algunas acciones solo la melena rubia le separó de Dirk Nowitzki. Pese a todo, la feroz lucha de McDonnell y los triples de Xavier y Kamba, el último en el segundo postrero, permitieron a los asturianos entrar en el último cuarto con una ligera ventaja (57-59).

El último parcial comenzó con buenas noticias para Lezkano, la quinta falta del exOCB Barro en la defensa de Arteaga. Eso no alteró el plan de ruta del Melilla de Arturo Álvarez, que aprovechaba prácticamente todas sus posesiones sin que el equipo asturiano fuera capaz de apretar las clavijas defensivamente. Los errores en el tiro y la tendencia casera de los árbitros contribuyeron a construir un muro que parecía demasiado alto (77-71 a falta de un minuto y medio).

Polémica última acción

Pero este equipo, acostumbrado a los imposibles, siempre tiene algo más que decir. Un dos más uno de Kamba y un triple de Xavier dejaron todo en el aire para los últimos 31 segundos (77-77). Salió cruz. Llorca resolvió magníficamente su uno contra uno pese a la buena defensa de Kamba, protagonista también de la última acción. Xavier falló el tiro de tres y el canadiense se lanzó como una fiera a por el rebote, se elevó y palmeó a canasta. Sonó el silbato. Mientras los visitantes pedían la validez de los dos puntos y reclamaban un adicional que hubiera supuesto el triunfo, los árbitros, tras deliberar, señalaron falta anterior sobre Arteaga, a un segundo del final. El capitán falló el segundo y el nuevo rebote de Kamba no evitó que el triunfo se quedara en casa.

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