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El OCB se abrasa en su infierno: el Oviedo Baloncesto vuelve a perder en Palencia y se le complica el play-off de ascenso a la ACB

El Unicaja cede (83-70) ante un Zunder Palencia muy superior que esta vez no le dio opciones

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El Unicaja Banco Oviedo vuelve a perder (83-70) en Palencia en el play-off de ascenso a la ACB Miki López

Zunder Palencia, 83-Unicaja Banco Oviedo, 70

Cuartos: 25-11; 16-13; 20-21; 19-25

Árbitros: Ángel Antonio Albacete, José María Olivares y Juan Ramón Hurtado.

Pabellón Municipal de Palencia: Unos 2.000 espectadores.

El sol, radiante, se colaba por los enormes ventanales del precioso Pabellón Municipal de Palencia y fue elevando la temperatura hasta convertirlo en una caldera en la que el Unicaja Banco Oviedo se abrasó, quedándose abotargado, incapaz de reaccionar ante un Palencia al que se le veía cómodo, como jugando un partido al sol en unas vacaciones de verano. Lo que para el OCB era un infierno para los castellanos fue un disfrute, una de esas tardes en las que las canastas siempre entran y todo te va viento a favor.

El OCB volvió a vivir su calvario habitual en Palencia, donde no ha ganado nunca en los cuatro play-off en los que se han enfrentado. Es la octava derrota que sufre el equipo carbayón cuando lo que está en juego es seguir adelante en la lucha por ascender a la ACB. El cuadro ovetense repitió el guion habitual: un primer partido en el que tuvo en su mano la victoria, una oportunidad perdida, y una debacle a continuación.

La derrota de ayer fue de las que escuecen y dejan una sensación de impotencia. Este equipo, este OCB, ha competido toda la temporada y ha dado la cara ante cualquier contratiempo, pero cuando llegan citas como un play-off de ascenso a la ACB y falta gente como Oliver Arteaga o Alonso Meana las carencias de una plantilla pensada para lograr la permanencia acaban emergiendo. El Palencia es un equipo preparado para estas citas, para pelear contra los mejores conjuntos de la LEB Oro. El mérito del OCB es que compite con estos rivales y hace que eliminarlos sea una posibilidad real.

El Palencia empezó a finiquitar el choque en el primer cuarto, con un Ali en estado de gracia y un OCB sin focos de anotación y en el que la dirección de juego recayó en Atencia, al que le falta todavía algo de rodaje en este tipo de citas, y en un Xavier que, tras pasar el covid, no ha recuperado su nivel. Los 14 puntos (25-11) de ventaja de los locales tras los primeros diez minutos fueron un lastre excesivo para los visitantes, una cruz que ya no se pudieron quitar de encima.

El OCB dependió excesivamente de Kabasele, que volvió a hacer un partido muy serio, y de un Jorgensen que fue el único que tuvo acierto en los de Lezkano. En cambio, Palencia tuvo a un montón de actores con capacidad para hacer daño desde la zona exterior: Blumbergs, que acabó el partido con cinco triples de cinco intentos; el exjugador del OCB Speight, más acertado que en el primer partido; Chuso González, capaz de encestar desde ocho metros, o Juan Rubio, un guerrero extraordinario.

A partir del segundo cuarto, el OCB fue un quiero y no puedo, haciendo un esfuerzo desesperado por engancharse al partido y encontrándose con que, cada vez que se abría una ventana, el Palencia se la cerraba abruptamente con un triple, un robo de balón o un inoportuno rebote ofensivo. Fue Jorgensen el que mantuvo con vida al OCB al descanso, consiguiendo el primer triple del equipo asturiano a 2.50 de acabar el segundo cuarto y encadenando un par de buenas acciones que dejaron la desventaja visitante en 17 puntos (41-24).

El tercer periodo y el inicio del cuarto fueron una puñalada definitiva, elevándose la diferencia a 25 puntos (77-52) a 6.41 del final y dejando ya el duelo sentenciado. El OCB cayó con estrépito en Palencia, pero volvió a merecer elogios porque, a pesar de la frustración de un día en el que nada sale a derechas, siguió peleando ante un rival que fue mejor. Esa entrega y la temporada que llevan a pesar de todos los pesares merecen que el jueves Pumarín se llene y el que viva un infierno sea el Palencia.

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