Suscríbete

La Nueva España

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Baloncesto | LEB Oro

“Es inexplicable que el OCB no tenga más apoyos”, dicen sus exjugadores

Ferrán Bassas y Miquel Salvó, concentrados con la selección española para disputar los partidos de clasificación al Mundial: “El Oviedo Baloncesto fue clave en nuestras carreras”

Arriba, Salvó en un partido de España contra Israel; debajo, con el OCB durante la final de la Copa Princesa. | | FIBA / MIKI LÓPEZ

El Oviedo Baloncesto se encuentra en una situación límite, viendo caer la arena del reloj conforme se acerca el 1 de julio, el próximo viernes, fecha en la que el club deberá de haber pagado la cuota de inscripción (al menos la mitad de los 36.000 euros del total) y depositado un aval de 150.000 euros para poder disputar su décima temporada en la LEB Oro. Una historia de la que forman parte dos jugadores, Ferrán Bassas y Miquel Salvó, que están concentrados desde ayer con la selección española absoluta para los tres partidos que se juegan de las ventanas clasificatorias para el Mundial del año que viene que disputan frente a Macedonia del Norte (el viernes), Georgia (4 de julio) y Ucrania (7 de julio). Dos jugadores que consideran “fundamental” su paso por Oviedo para estar donde están ahora.

Arriba, Bassas maneja el balón en un partido de España ante Israel y debajo en un partido del OCB ante el Burgos. | | FIBA / MIKI LÓPEZ

A Ferrán Bassas, que estuvo en el Oviedo Baloncesto entre 2013 y 2016, le da “mucha pena” la situación por la que atraviesa el conjunto asturiano. “Se han ganado el derecho a estar ahí, se lo merecen”, dice. Además, Bassas asegura que “no hay clubes como el Oviedo, con gente tan próxima al jugador”. Para el base del Joventut de Badalona es “inexplicable” que no haya una apuesta económica más decidida para apoyar a esta entidad. “Se necesita darle un empujón más al club, que se confíe en la gente que lo dirige porque, cuando se ha apostado por el baloncesto en Oviedo, el OCB ha respondido y ha estado a un paso varias veces de subir a la ACB”, sostiene.

Natural de Badalona, Bassas sabe de la importancia que puede tener el deporte de la canasta para mejorar una ciudad: “Creo que es fundamental para transmitir valores, en Badalona es casi como una religión y en una ciudad como Oviedo también se vive con pasión”. Una forma también de educar a los más jóvenes en hábitos saludables: “Los pequeños del club necesitan un primer equipo fuerte para fijarse en esos jugadores que están ahí y tratar de emularlos en el futuro”. Por eso, está convencido de que “una ciudad como Oviedo no se puede permitir que desaparezca un proyecto como el del OCB”. Para él, el OCB fue “muy importante” en su trayectoria,

Miquel Salvó estuvo tan solo una temporada en el Oviedo Baloncesto, pero fue tan intensa y tan determinante para su evolución que la sigue teniendo muy presente. El catalán debutó en la LEB Oro con el OCB en la temporada 2016-17 y de ahí salió directo a la ACB, donde ha jugado en Gipuzkoa, Burgos (allí coincidió con Ferrán Bassas) y ahora Gran Canaria, equipo en el que seguirá la próxima campaña. Salvó recibió el premio de mejor jugador en la Copa Princesa que ganó esa temporada el OCB tras derrotar al Burgos en el polideportivo de Pumarín. “Si no hubiera ido a Oviedo, todo hubiera sido diferente en mi carrera”, dice con claridad este jugador que puede ocupar las posiciones de alero y ala-pívot.

“Es inexplicable que el OCB no tenga más apoyos”, dicen sus exjugadores

Y a Miquel Salvó saber que el OCB puede estar a un paso de tener que renunciar a la LEB Oro le rebela y le enfada. “No puedo comprender cómo las instituciones no hacen más con todo lo que ya ha conseguido este club y con lo que ha logrado estos últimos años”, explica. Unos éxitos que han llegado a pesar de competir muchas veces en inferioridad presupuestaria con sus rivales. Salvó lo tiene claro: “Hay personas súper válidas trabajando ahí, gente hecha para esto, las herramientas están ahí, las tienen, y solo falta que se les dé la oportunidad de seguir dando pasos adelante”.

En su caso, está convencido de que la llegada al OCB le sirvió para “cambiar la actitud” y creerse un poco más que podía llegar lejos en el mundo del baloncesto: “Hice buenos amigos, me sentí muy cómodo, la gente del club es una pequeña gran familia, no tengo ni un pero que poner a la temporada que estuve allí, fue muy importante”. Lo único que lamenta es que la coincidencia de los calendarios no le permita venir más a visitar a los amigos que dejó en Oviedo y con los que mantiene el contacto. Entre otros lugares, Salvó sabe que siempre será bien acogido en “La Carta”, una de los refugios que tiene el Oviedo Baloncesto en la ciudad y donde comió casi a diario durante su estancia. “Sigo en contacto con la gente de Oviedo, hice buenos amigos”, dice.

Uno de los momentos más bonitos que vivió Salvó en Oviedo fue el de lograr el trofeo de mejor jugador de la Copa Princesa en uno de los éxitos más importantes que ha logrado el club: “Fue algo precioso, de mucha alegría, me acuerdo que estaba mi familia allí presente; la verdad es que desde que llegué a Oviedo no me pararon de pasar cosas buenas, una detrás de otra, es verdad que me lo trabajé en años anteriores, pero la llegada a Oviedo fue definitiva”.

Entre las cosas que más valora de su paso por el OCB está el contacto con la afición y la forma en la que los veteranos del equipo se lo dejaron claro desde el principio: “Cuando acaba el partido, se gane o se pierda, de la pista no se va nadie”. Y es que para Salvó “es importantísimo que se entienda el baloncesto de esta manera, el producto está ahí, la gente está apoyando cada partido, aunque tengan todos los hándicaps del mundo ese vínculo siempre va a estar”, añade el internacional. Por eso, se suma a lo que dice Ferrán Bassas y concluye que “Oviedo no se puede permitir que desaparezca un club ejemplar”.

Compartir el artículo

stats