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Francisco Silvela, medalla de bronce en snipe en el Campeonato Mundial juvenil de vela: "Con esfuerzo, trabajo y sacrificio, todo llega"

Francisco Silvela, con su premio, en el puerto deportivo. Lucía Puertas

Gijón sigue teniendo un rey de las olas y ese es Francisco Silvela, del Club de Regatas, quien con 20 años se llevó el tercer premio en el Campeonato Mundial de snipe juvenil de Leixoes, Portugal, tras demostrar sus habilidades con su barco. Una embarcación que ahora descansa en tierras gallegas, preparándose para el Mundial absoluto de Cascais, que comenzará el día 18 y en el que el joven se enfrentará a profesionales internacionales de todas las edades.

–No tendrá que ver su afición por la vela con su apellido…

–Para nada. Me han hecho bromas sobre eso desde que era pequeño: algunos pensaban que me llamaba así porque entrenaba vela. A los 9 años, en una entrega de premios de Castilla y León, me llamaron "Sinvela" y las risas fueron tremendas.

–¿A qué edad se inició en este deporte?

–Comencé a navegar con 8 años y a competir a los 9, con el optimist, que es el barco donde suelen entrenar los niños. A los 13 años me cambié a snipe y a la semana me llamó Fran Palacio –un gran regatista del que he aprendido casi todo lo que sé– para que le acompañara en el campeonato de Asturias como tripulante, y lo ganamos. Desde entonces comencé a navegar con su padre, Pepe Palacio, hasta que un año después me compré un barco y comencé a competir con él.

–¿Y por qué la vela?

–De pequeño probé muchos deportes hasta que en verano me dio por apuntarme a vela y desde el primer momento sentí una especial atracción. También es muy importante haber pasado bien el primer invierno, que en este deporte se hace muy duro por las malas condiciones del agua y del viento. Por otra parte, disfruto mucho compitiendo: me gusta superarme día a día, ver que mejoro en cada regata y que cumplo objetivos.

–¿Qué es lo más difícil de las competiciones?

–Quizás la presión, tanto si vas bien como si vas mal. Es algo que cuesta, pero con los años se sobrelleva cada vez mejor.

–¿Se dedica a alguna otra cosa?

–La vela lo tengo como un hobby. Aunque me lo tome muy en serio, mi prioridad absoluta ahora es estudiar Administración y Dirección de Empresas bilingüe en Santander. Mientras eso vaya bien, proseguiré con la vela.

–¿Cómo lo compagina?

–Con paciencia. Durante la semana voy al gimnasio y luego entreno los fines de semana, dependiendo de las regatas. En Santander se da un clima especial para la vela: hay un gran nivel y las condiciones para navegar en la bahía son excepcionales.

–Háblenos de su próximo campeonato.

–En el Mundial absoluto puede que vaya a ser el único juvenil. El nivel va a ser brutal, busco aprender lo máximo posible de los mejores y cualquier puesto será bienvenido.

–¿Cuál es el futuro de la vela?

–Ahora tiene buena imagen pero quizás es visto como un deporte un tanto elitista. Los clubes españoles deberían acercarlo al público general lo máximo posible mediante cursos de verano, por ejemplo.

–Si pudiera, ¿Qué le diría al Francisco Silvela niño que acaba de empezar a navegar?

–Que siga trabajando igual y que tenga muy claro que el que resiste, gana. Con esfuerzo, trabajo y sacrificio, las cosas, tarde o temprano, acaban llegando.

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