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La victoria del Llanera, con mucha épica y sello local

Pablo Álvarez, nacido en Lugo de Llanera, marcó el tanto de la victoria ante el Lealtad: "Nunca había metido un gol tan rápido"

Sobre estas líneas Matheus y Fer, del Llanera, pugnan con Rafa Felgueroso, del Lealtad. En el círculo superior, Pablo Álvarez. | Irma Collín

Fue la comidilla del fútbol regional. El Llanera venció al Lealtad (1-0), favoritísimo a estar arriba, tras estar casi todo el partido con un hombre menos por la expulsión de Otía. Fue una victoria de épica y sufrimiento. El técnico del Llanera, Chuchi Collado, llegó al vestuario y les dijo a sus jugadores una frase que bien podría definir el partido: "¡No se puede sufrir tanto!". El encuentro lo resolvió un llanerense, para delirio local. Acababa de entrar al campo, ni siquiera había tocado un balón. La primera que tocó fue para dentro. "Recibí en banda, me fui hacia el medio y probé suerte tirando. Fue gol", explica bien contento Pablo Álvarez, de 18 años, y hombre de la jornada en Tercera tras su importante tanto.

La victoria del Llanera, con mucha épica y sello local

"Ganar el partido fue una pasada. Nos lo pusieron muy difícil porque el Lealtad es un muy buen equipo, pero logramos los tres puntos", dice el jugador, nacido en Lugo de Llanera en 2003. "Nunca había metido un gol tan tempranero", resume. Para él, el tanto es más que especial. Es el primero que mete con el equipo de su pueblo después de dejar la cantera del Sporting, donde estuvo doce años. "Cuando salí del Sporting no tenía claro qué hacer y dudé. El Llanera tenía buena pinta por la plantilla que estaba haciendo y además me pillaba cerca de casa, por eso me decidí", explica el jugador. "Pensé que irme de Mareo después de tantos años sería más duro, que lo iba a llevar peor, pero estoy bien y tranquilo", explica el jugador.

Pablo comenzó a entrenar hace unas dos semanas y poco a poco está entrando en la dinámica del equipo. Ante el Lealtad vivió su gran momento, aunque con cierto suspense por quién había sido el autor del gol. "Hubo algunas dudas por si Mundaka lo había metido. Yo tiré y él intentó darle de tacón, pero el gol fue mío", aclara Pablo, que estudia un módulo de Deporte en Corvera y ya puede decir con orgullo que metió un gol con el equipo de su localidad.

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