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El casco, un dolor de cabeza

La Federación Española impone una determinada protección para los alevines e infantiles y los padres se rebelan: "Nos han hablado muy mal de ella, su seguridad es nula y es cara"

La decisión de la Federación Española de Patinaje de imponer el uso de un determinado casco a los niños de las categorías inferiores, llamada a aportar seguridad a los menores, está siendo un dolor de cabeza para los adultos. Los padres se quejan de que la protección designada por el organismo nacional no está homologada, no es segura y, además, es cara, y cargan contra la federación asturiana por no permitir otras opciones.

Este año, como novedad en las categorías alevín e infantil, la Federación Asturiana obliga a los niños a usar casco, algo que hasta el momento era optativo. Hasta aquí, todos de acuerdo. El problema es el tipo de casco.

"Hasta ahora había niños que utilizaban cascos de hockey sobre hielo, que eran macizos y les protegían de los pelotazos", explica Juanjo Fernández, la persona que pone voz a las quejas de las familias afectadas. Según él, las protecciones del nuevo casco son muy similares a las de rugby, salvando la pantalla. "No creo que pueda ayudar mucho. El nuevo casco no tiene el certificado CE. La Federación se ha basado en una directiva europea que está derogada", explica con preocupación.

El casco de la polémica consta de dos partes: la chichonera y la pantalla. Antes se vendían como un conjunto, pero esta nueva versión las distribuye por separado. "Tenemos que montarlo los padres. No quiero ser mal pensado, pero creo que esto puede servir de excusa para que, si algún día pasa algo, los responsables se laven las manos. Argumentan que la culpa es que las piezas estaban mal montadas y se libran", comenta Fernández, que abunda en sus quejas. "Estamos en contacto con otras federaciones y nos han hablado muy mal de este casco, que su seguridad es nula", advierte. Los padres no tienen opción. O compran este casco o sus hijos no pueden competir. Y a la obligatoriedad de utilizarlo se suma el precio. "Cuesta alrededor de 130 euros y si se rompe la pantalla el arreglo está sobre los 90 euros. El otro costaba 70 euros y los arreglos eran más asequibles. No dan opción a comprarlo en otro sitio, por lo que no puede haber competencia para rebajar los precios. Es un monopolio", sentencia.

El casco que ha generado la polémica. | J. F.

Sus quejas van dirigidas a la federación asturiana, que, según sus palabras, tiene potestad para adaptar las normas: "Cada federación puede poner sus propias normas. El uso de este casco no se aprobó en junta, es algo que viene directamente de la Federación Española. Pero, por ejemplo, aquí juegan niños y niñas juntos hasta la categoría junior, algo que según el reglamento de la española no se puede hacer. Para unas cosas se saltan las normas y para otras no".

El presidente de la Federación de Patinaje del Principado, José Antonio Sanz Polanco, sale al paso. "Una cosa son las normas deportivas y otras las de seguridad", se defiende. Según explica, la decisión de utilizar el casco no es competencia de la Federación Asturiana: "nosotros nos acogemos a lo que dicen desde la Federación Española. Imagina que pasa algo. Cualquier padre podría ir contra la Federación por no jugar con el casco homologado", explica el mandatario, que admite que si ellos lo deciden en Asturias se podría jugar sin casco, "pero si ocurre algún accidente podría llegarnos una demanda".

El presidente explica que la elección del tipo de casco es algo que no compete a sus mandatos, y que quiere primar la seguridad: "Queremos que los niños de esas categorías jueguen con plena seguridad. Aunque un infantil pase a jugar con los juveniles, sigue estando obligado a llevar el caso".

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