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José María Fernández de Brito | Fundador y exentrenador del desaparecido Xeitosa

"El junio sufrí un infarto, todas las decisiones tienen detrás un porqué"

"En el Xeitosa he vivido casi 50 años de alegrías; tengo más anécdotas con Luis Enrique y Abelardo que con mis hijos"

Brito, ayer, ante el Colegio San Miguel, donde todo empezó con el Xeitosa.

Brito, ayer, ante el Colegio San Miguel, donde todo empezó con el Xeitosa. / Á. C.

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Ángel Cabranes

Ángel Cabranes

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El fútbol base de Gijón no se entiende en las últimas cuatro décadas sin la figura de José María Fernández de Brito (Gijón, 3-1-1953). A mediados de los años 70 del pasado siglo fue uno de los fundadores del Xeitosa, una de las canteras más prolíficas desde las humildes canchas del Colegio San Miguel primero, y la pista del Elisburu, después. Luis Enrique y Abelardo son algunos ejemplos. Este delegado provincial de una compañía jurídica internacional ya jubilado anunció en LA NUEVA ESPAÑA que mascaba su retirada al final de la temporada 2021-22. Cumplió con un percance de por medio. Se ha ido del fútbol y también su Xeitosa, absorvido por el Montevil.

–¿Por qué este adiós?

–Todo tiene su fin, llegó la hora. No es un cierre pensado de un día para otro. Ya se viene programando desde hace dos años. Llegamos a tener seis equipos en el club, pero hemos ido dando los pasos necesarios para acabar la última temporda con dos. Competían con el nombre del Xeitosa, pero eran jugadores ya del Montevil. A partir de 2004 ya pude dedicarle menos tiempo. Tengo que agradecer la ayuda que me dio Alberto Leiras.

–¿Qué echará de menos?

–Estar con los niños. Es difícil de explicarlo. Los sentimientos son difíciles de explicar. Siento un vacío. Trato de llenarlo con otras cosas, pero es complicado. Salgo a caminar, trabajo en una finca que tengo en La Pedrera y escribo. Escribir me sirve para recordar todo lo que viví con los chavales.

–¿Habrá libro?

–No. Lo hago para mí. El único libro que puedo compartir es transmitir ahora a la gente del Montevil mis conocimientos.

–¿Cuál es la fórmula de Brito?

–Conocer y entrar en el mundo de los niños. Me lo enseñó una maestra, Pili Turrado, mi anterior esposa. Los niños no piensan como nosotros. Son hojas en blanco. Hay que aprender su idioma para llegar a ellos. También conocer sus defectos. Deben saber golpear con las dos piernas, por ejemplo, pero hay que enseñar todo eso con juegos. Es fundamental ser creativo.

–Usted siempre tuvo fama de exitoso, pero también de exigente y gritón. Le consta, ¿no?

–Me encantaría haber sido de los entrenadores que están en la banda de brazos cruzados, pero tengo otro carácter. A la hora de corregir ya sé que era así, gritón, pero es mi carácter. Exigía, pero explicaba a los niños el por qué. La mayoria eran muy buenos. También me preocupé de la parte emocional.

–¿Cómo?

–Le daré un ejemplo. Hace años, final del campeonato de Asturias. Ante el Sporting. Ganamos en la ida 3-2 en el San Miguel. La vuelta era en la Laboral, la cancha donde jugaban entonces ellos. Le dije a Ramonín, nuestro portero, el que luego llegó al primer equipo del Sporting: "No hay portero como tú, eres el mejor del equipo. Vas a resolvernos el partido. Confío en ti al máximo". Ganamos. Ramón estuvo muy bien, como el resto. Era pillo, había visto que antes del partido había hablado con otros. Les preguntó. A todos les había dicho lo mismo que a él. Primero se enfadó. Luego nos reimos. Con esto qué quiero decir, pues que tambien lo emocional se cuidaba.

–¿Lleva la cuenta de campeonatos de Asturias ganados?

–No lo sé. Trece o catorce. La etapa más fructífera fue de 1980 a 2004. Fuimos a cuatro campeonatos de España seguidos. Jugamos tres finales y ganamos una. Fue brutal.

–¿Qué ha sido el Xeitosa en su vida?

–Pues casi cincuenta años de alegrías.

–¿El cuerpo le mandó una señal?

–El pasado 20 de junio me dio un infarto. Días antes, el 12 de junio, había hecho una cena de despedida del Xeitosa. Dicen que los infartos vienen por tener mucha adrenalina en el cuerpo. Pienso que es tan malo tener mucha, como ninguna. Tengo que dar muchas gracias a la vida. Tengo un ángel delante que todas las decisiones que tomo parece que tienen detrás un porqué.

–¿Cómo se encuentra ahora?

–Me dio viniendo de dar un paseo. Me llamó por teléfono Juan Carlos Cortina (responsable del Montevil). Hablé con él sentado en un banco y cuando me levanté me empezó a doler el pecho. Me recogió él, Cortina. Terminé en el hospital después de pasar de casa. Estuve dos días y acabo de hacer una prueba de esfuerzo. Todo está todo perfectoya .

–¿De qué se siente orgulloso?

–Lo que más me llena es que haya gente que me pare por la calle, exjugadores, y me dé las gracias. Que se reconozca en la infancia una etapa feliz cuando estuvo en el Xeitosa. Con Abelardo y Luis Enrique puedo contar, por ejemplo, más anécdotas que con mis propios hijos. Fue una felicidad verles ser citados por primera vez convocados por el Sporting.

–¿Cómo ve el futuro del fútbol base?

–Mal. Si no le da un giro los equipos que están arriba… Sea el Sporting o el Oviedo. Ellos tienen que encauzarlo. Si dejamos que lo hagan los políticos, u otra gente… Ellos tienen que marcar la pauta en cómo se debe entrenar y trabajar con los niños. Hay otro tema difícil de corregir, los padres. Se creen que sus niños van a ser todos futbolistas, pero ninguno se ocupa de que su hijo sea ingeniero. Al director del colegio igual no lo van a ver nunca, pero al entrenador van dos o tres veces a la semana para decirle alguna cosa.

– ¿Cómo valora la salida del Llano 2000 del convenio con el Sporting?

–Hasta cierto punto lo encuentro como una postura acertada. Lo que me gustaría es que tuviésemos siempre las mismas varas de medir. En el convenio, en su origen, hubo dos equipos que no estaban, como el Veriña y el Ceares, y nadie dijo nada. Aquí no hay vencedores ni vencidos. El hijo se ha rebelado, ahora corresponde al padre, el Sporting, poner paz y calma. Hay que dar un tiempo de reflexión. Que no se crucifique a nadie.

–¿Mantiene la idea de que el Sporting no debe llevarse jugadores menores de 12 años?

–Por supuesto. No estoy de acuerdo con cómo se llevan las cosas ahora. Ningún niño por debajo de esa edad se debería mover de sus clubes, aunque el Sporting los tenga controlados y vayan a entrenar puntualmente a Mareo. El Sporting tampoco puede ser trampolín para captar de un club de Gijón y lanzarlo después a otro club de la ciudad. Si viene de un lado, si se da el caso de que tiene que marcharse, pues primeramente a donde vino. Son detalles a atajar.

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