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Un desierto en Madrid ante el Estudiantes para el Alimerka Oviedo Baloncesto: nueva derrota y sensación de impotencia

El OCB, sin chispa ni intensidad, cae vapuleado por el Estudiantes (90-60) y suma su séptimo partido perdido en el inicio liguero

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En el descanso del partido que el Alimerka Oviedo perdió (90-60) ayer ante el Estudiantes en el WiZink hubo un concurso de bebés gateando. Los pequeños competían entre sí por alcanzar el balón lo antes posible, algo que hacían con dificultad. Pero al menos competían entre iguales. Algo que el OCB no hizo frente al equipo madrileño, contra quien se defendió con la misma agilidad que los bebés. Lo intentó por momentos, pero sin éxito ninguno.

El rival que había enfrente parecía de otra competición, jugaba a otra velocidad y por momentos a otro deporte. Todas las dificultades que sufría el equipo asturiano para mostrar algo positivo se convertían en facilidades para el rival en el otro lado de la cancha.

Los exOCB Atencia y Jorgensen castigaban una y otra vez el aro con talento, mucha calidad, pero también con unas facilidades que en pocos partidos de la LEB Oro se habrán encontrado. Al descanso el OCB había recibido 53 puntos por los 34 que había anotado. Mal en defensa y mal en ataque. Solamente se salvaron algunos chispazos y la buena imagen que dejó Romeo Crouch, que jugó habitualmente acompañado de otro base, fuera Peñarroya o Alonso.

Por lo demás, poco hay a lo que se pueda agarrar tras este partido el Alimerka Oviedo, sin Martí por un esguince, al parecer leve, en la misma rodilla en la que ha estado un año lesionado. Un desierto y una desolación completas.

La salida de vestuarios tras el descanso del OCB no fue lo peor del partido. Hubo detalles, algún intento de defender con intensidad, algún robo de balón, una pequeña intención de correr y divertirse en la cancha, para variar, pero todo muy efímero y respondido inmediatamente por el contrario. El equipo ovetense llegó a reducir la ventaja a 16 puntos, pero terminó el parcial otra vez por encima de los 20 para encarar un último cuarto que fue una pesadilla. El inicio de estos últimos diez minutos fue un ejercicio de impotencia absoluta. El OCB fue incapaz de pelar hasta el final, viendo cómo el rival se divertía y le superaba en todas las facetas.

Lo mejor del partido fueron los alrededor de 80 aficionados del equipo asturiano que hubo en Madrid y también la sensación de que tras este partido ya es momento de hacer algún tipo de cambio en la plantilla, sea el que sea. Siete derrotas en siete partidos. Este equipo necesita algo para cambiar y empezar a funcionar.

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