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Pablo Arboleya, el "iroman" forjado en el Grupo: "No hice mi mejor carrera", admite el deportista, policía local en Oviedo, tras acabar el Mundial lesionado

Pablo Arboleya tras cruzar la meta en el Campeonato del Mundo

El Grupo Covadonga rindió ayer homenaje a Pablo Arboleya, socio que ha disputado el pasado año el Campeonato del Mundo de Ironman y del que el presidente Antonio Corripio destacó que "es un ejemplo para el resto de los socios". Se da el hecho curioso de que Pablo pasará mañana miércoles por el quirófano para solucionar unos problemas que tiene en un tobillo y que le afectaron en el Mundial. "No hice mi mejor carrera", aseguró Arboleya, que terminó el Mundial en 11 horas, 31 minutos y 59 segundos: "Mi mejor marca es 9 horas y 20 minutos". La carrera disputada en Utah (Estados Unidos) se corrió por una zona desértica a de 38 grados, lo que motivo cientos de retiradas.

Con Antonio Corripio en el homenaje del Grupo Covadonga. LNE

A Pablo Arboleya siempre le gustó el deporte, "de pequeño hice gimnasia con Uli y luego estuve en el equipo de baloncesto, llevo toda la vida en el Grupo. Pero siempre me gustó nadar, correr y la bici, así que cuando me enteré de que había un deporte en el que se hacían las tres cosas no lo dudé".

Arboleya entrena entre 20 y 22 horas a la semana, el año pasado lo hizo durante 351 días, lo que tiene que compaginar con su profesión de policía local en Oviedo. "Yo hago deporte como desayuno o duermo, para mí es algo normal y necesario. Aunque suponga sacrificio, me ayuda a superar circunstancias difíciles", indicó el gijonés del equipo madrileño Desam.es.

Para Arboleya, el Mundial fue su quinto ironman. El primero fue Niza y luego Kalmar, en Suecia; Lanzarote y Cozumel, en México, que fue donde logró la mínima para poder participar en el Campeonato del Mundo. Se define como un atleta "que no destaco en ninguno de los tres segmentos, pero soy regular en todos", aunque su preferido es la bici.

El Mundial lo disputó llevando consigo dos pequeños muñecos que le entregó su hijo Martín. Pablo aprovechó el acto de ayer para agradecer a su mujer la paciencia que está teniendo con él. "Si algún día me deja no tengo ni que preguntar por qué", ironizó.

Arboleya quiso destacar los valores del ironman: "En el Campeonato el Mundo ganó un noruego que acabó en siete horas y media. Pues él fue el que le entregó la medalla de ‘finisher’ al último clasificado, que necesitó más de 17 horas", lo que supuso que esperó diez horas para hacer la entrega. A la espera de la evolución de su operación de mañana, Pablo ya tiene objetivo para el presente año: "Quiero participar en el ironman de Nueva York, que es el 27 de julio. Lo tenía previsto hacer en el 2019 pero la pandemia lo frustró y ahora espero que sea posible".

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