Los Noval andan mucho: el hijo del "Toro de Mieres", promesa del ciclismo asturiano, espera seguir sus pasos

Benjamín Noval hijo está destacando en edad cadete y aspira a ser profesional: "Es muy completo", dice su padre

Benjamín Noval padre e hijo, en el puente del Arco de Pola de Laviana. |

Benjamín Noval padre e hijo, en el puente del Arco de Pola de Laviana. | / Roberto Menéndez

Antonio Lorca

Antonio Lorca

Benjamín Noval, el hijo, ha estado ya en dos ocasiones en el Tour de Francia pero no se acuerda de ninguna de ellas. La última, en 2013, cuando tenía apenas cinco años, vivió sin ser consciente de ello la última carrera en la que compitió Benjamín Noval, su padre, que en esa edición, a los 34 años, decidió dejar el ciclismo profesional después de una larga y provechosa trayectoria en la que, entre otras cosas, sirvió de ayuda indispensable para muchos de los éxitos de Alberto Contador, del que fue un fiel escudero. "Corrí hasta la etapa doce y ya no corrí más, podía haber seguido, pero cuando la cabeza dice basta es mejor dejarlo, seguir por seguir no tiene sentido; cuando vas con un líder tienes que estar al 100% con él y yo no quería defraudar a Alberto (Contador)".

Benjamín Noval, tras ganar el Campeonato de España de ciclocross. | RFEC

Benjamín Noval, tras ganar el Campeonato de España de ciclocross. | RFEC / Antonio Lorca

Su hijo, aún en edad cadete, se ha convertido ahora en una de las más firmes promesas del ciclismo asturiano. En el último campeonato de España de ciclocross de su categoría se impuso con una superioridad pasmosa. En esa misma modalidad ganó 15 de las 17 carreras en las que compitió y en la pasada temporada de carretera sumó otras ocho victorias. Forma parte del equipo cadete de la Samuel Sánchez-MMR Cycling Academy, en el que su padre también ejerce como director del equipo junior. De su hijo, sin lanzar las campanas al vuelo, reconoce que "se le da bien". "Lo veo un ciclista completo, puede que ahora mismo le falte un poco de punta de velocidad, pero sube bien, es bueno en contrarreloj. Con 15 años todavía no sabes si vas a ser ciclista o no, pero va fuerte, es potente y a pesar de tener una estructura grande sube bien", añade.

Noval, el padre, al que se conocía durante su etapa deportiva con el apodo del "Toro de Mieres", se estableció en Pola de Laviana, un lugar tranquilo por el que es fácil encontrar carreteras poco transitadas, algo importante para tener un poco más de seguridad en un deporte siempre condicionado por la complicada convivencia entre coches y bicis. "Claro que me hace ilusión que siga mis pasos, aunque siempre tienes cierta inquietud al ser un deporte al aire libre, con el peligro de las carreteras, de los coches, con las distracciones que ahora hay por culpa del móvil. Nunca estás tranquilo del todo, pero sí que estoy contento e ilusionado", explica el padre en presencia del hijo, que apura los últimos minutos antes de salir a entrenarse.

En esta ocasión lo hará solo, pero en otras lo hacen juntos. "Salgo algo con él, pero cuando va suave", advierte. El hijo explica que suele ejercitarse "unas dos horas todos los días, los fines de semana dos o tres", algo que trata de compatibilizar con sus estudios de 4.º de la ESO en el instituto de Laviana. "Este año cuesta un poco más", asegura. En cuanto al ciclismo, a pesar de sus éxitos en ciclocross, explica que le gusta más "el ciclismo de carretera". Reconoce que le cuesta "esprintar" y que se siente cómodo "subiendo y llaneando". Lo que sí que tiene claro es lo que espera del futuro: "Quiero ser ciclista profesional".

Esta temporada que ahora comienza seguirá en categoría cadete, la última antes de dar un salto importante, como es la categoría junior, en la que ya hay pruebas de más nivel y en la que será más habitual salir a competir fuera de Asturias. Una de las cosas que ha cambiado en el ciclismo actual con respecto al que vivió su padre es precisamente la precocidad de los ciclistas, que están al máximo nivel siendo muy jóvenes. "Ahora todo va muy rápido", dice el exciclista.

Noval, el padre, reconoce que "da un poco de miedo" pensar en "lo que es ser profesional" y prefiere ser "prudente" con la carrera de su hijo, aunque también es consciente de que todas estas expectativas que levanta "están justificadas" por los resultados que ha venido cosechando y el rendimiento que ha ofrecido.

Una promesa que, además, se une a una remesa de ciclistas asturianos que, advierte el que fuera gregario de Contador, promete dar alegrías en los próximos años: "Viene una generación muy buena en Asturias, creo que vamos a vivir una buena época, los nacidos en 2009, 2008 y 2007 prometen; tenemos a Pelayo Sánchez que ha dado el salto al Movistar, Samuel Fernández en el Caja Rural, Sinuhé Fernández en el Burgos BH...". Sabe que la suya, en la que coincidieron gente como Samuel Sánchez, Chechu Rubiera, Santi Pérez y Carlos Barredo, entre otros, será difícil de repetir, pero tiene en su propia casa la prueba de que la gente joven viene con fuerza y con ganas. Sangre nueva que quiere mantener la tradición de una tierra en la que hay que darle fuerte al pedal para afrontar las empinadas cuestas de una orografía imposible.

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