El exjugador y entrenador de voleibol Jaime Fernández Barros: "La Arena trae buenos recuerdos, ahí clasificamos al Grupo para Europa"

"Es bonito organizar un torneo de veteranos como el de este fin de semana en Gijón, fomenta el turismo y permite a las viejas glorias seguir haciendo lo que más les gusta"

Jaime Fernández Barros. |

Jaime Fernández Barros. | / LNE

J. J.,

Jaime Fernández Barros (Gijón, 1956) es santo y seña del voleibol asturiano. Su palmarés como jugador y luego como entrenador llena varios folios pero se puede resumir con 11 ligas, 11 copas del Rey, 245 veces internacional, medalla de oro en los Juegos del Mediterráneo, medalla de oro en la Spring Cup e innumerables participaciones en competiciones mundiales y continentales. Eso solo como jugador, como entrenador tiene en su haber 3 ligas y 4 copas del Rey. Fue también seleccionador de voley-playa, logrando como tal una medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Atenas. Fue fundador y actualmente es el director técnico del club Arona de Tenerife, con el que logró numerosos títulos nacionales en todas las categorías. Su despedida como jugador fue en el año 1991 en las filas del Esmena Gijón, con el que consiguió el ascenso a la Superliga. Este fin de semana será objeto de un merecido homenaje en el transcurso del torneo internacional de veteranos que se disputará en Gijón.

–¿Cómo recibe un homenaje sobre todo después de tantos años fuera de Asturias?

–Siempre digo lo mismo, yo empecé a jugar en Gijón y acabé mi carrera también en Gijón. Entre medias, muchos años fuera. Me había retirado en el año 1989 jugando en Palma, pero en el 1991 José Castro me llamó para que ayudara a lograr el ascenso al Esmena. Luego me dediqué a entrenar y entre una cosa y otra han pasado ya más de 50 años.

–Y aún sigue vinculado al voleibol en el Arona...

–Sí, sigo llevando el club. Este año estamos en Superliga 2 tanto en masculino como en femenino. Hemos quedado campeones de España junior, que es un título muy complicado de lograr. Arona es además un pueblo pequeño, pero el club lo ha ganado casi todo en todas las categorías. Lo cierto es que es un municipio que en el que se vive mucho el voleibol.

–En Superliga 2, además, se ha tenido que medir a los dos equipos gijoneses, Grupo Covadonga en femenino y Gijón Voley en masculino.

–Efectivamente, con los dos. El Gijón aflojó un poco al final y nosotros quedamos terceros y creo que ellos cuartos o quintos y al Grupo también le ganamos. Pero desgraciadamente no pude ir a ninguno de los dos partidos.

–¿Cuánto hace que no viene por Gijón?

–Pues ya hace tiempo, dos o tres años. Tengo una autocaravana y estuve dando una vuelta por Europa después de la pandemia y me pasé por Gijón, esa fue la última vez. Estuve viendo a los amigos y algunos familiares que todavía tengo por allí. Sí, hace tiempo que no voy.

–¿Qué le parece este torneo internacional de veteranos que se va a celebrar en Gijón este fin de semana?

–La verdad es que es algo bonito. Cuando en un evento puedes contar con equipos extranjeros es positivo. Creo que las ciudades tendrían que potenciar este tipo de eventos porque se acerca mucha gente y fomenta el turismo. Además, permite que viejas glorias puedan seguir haciendo lo que más les gusta. Yo, por ejemplo, me voy a encontrar con muchos jugadores a los que tuve en la selección nacional y a algunos hace un montón de tiempo que no veo. Hablaremos de nuestras aventuritas y de aquellas cosas que vivimos gracias al voleibol.

–¿Va a jugar?

–Hombre, ya estoy mayor. Físicamente estoy bien, pero ya me dije a mí mismo que hay una serie de deportes, entre ellos el voleibol, que ya no tienes que practicar porque hay un alto porcentaje posibilidades de acabar lesionándote. Por eso me quedo con andar, nadar, un poco de bicicleta... Ponerte a hacer otras cosas es no tener cabeza o arriesgarte mucho a que te pase algo. A lo mejor la cabeza te pide hacer algunas cosas, pero el cuerpo te dice que hasta aquí has llegado, así que lo mejor es hacerle caso.

–El torneo es en el pabellón de La Arena, supongo que el recinto le traerá buenos recuerdos.

–Sí, claro. Ahí, estoy hablando de 1974, es donde jugamos por vez primera en Superliga, fue con el Grupo Covadonga, que jugó allí. ¡La de años que aguanta ese pabellón! En La Arena también me despedí con la fase de ascenso en el 91 cuando Castro me engañó para que me volviera a vestir de corto.

–Una llamada que salió bien.

–La verdad es que sí porque logramos el ascenso. Y antes, en el 75, logramos clasificar al equipo del Grupo Covadonga para una competición europea. Yo no la jugué porque había fichado por el Real Madrid, pero por lo menos dejé al Grupo en Europa. Luego recuerdo, creo que fue en el 93, cuando entrenaba al entonces Esmena, también participábamos en competición europea.

–¿Cuándo llega a Gijón?

–Voy a llegar el jueves (por mañana) porque me han invitado a participar en un homenaje que se hace a Agustín Antuña y quiero estar presente.

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