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Entrevista | Abel Serdio Avilesino, bronce olímpico con la selección española de balonmano

"Hemos aprendido a vivir en el alambre"

"Este es claramente el momento más especial de mi carrera"

Abel Serdio, con la medalla de bronce.

Abel Serdio, con la medalla de bronce. / LNE

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Javier Sámano Lucas

Javier Sámano Lucas

Avilés

Abel Serdio (Avilés, 1994) juega en la posición más dura del balonmano, pivote. Su imponente carrocería, 1,95 y unos 100 kilos, ha hecho callo a base de resistir los embates de nórdicos macizos y demás bigardos con malas pulgas.

Pero Serdio lo aguanta todo. Su sacrificio partido tras partido y temporada tras temporada, desde que comenzó a jugar en el Grupo Deportivo Bosco siendo un guaje hasta llegar a la selección nacional, se ha visto recompensada en forma de una medalla de bronce en los últimos Juegos Olímpicos, que se suma a la obtenida en el Mundial de 2023, también de bronce. Jugador del Wisla Plock polaco, donde recaló en 2020 después de pasar una campaña en el Barça, a Serdio aún le quedan sueños por cumplir. Sueños de oro, claro.

–¿Ha asimilado ya que es medallista olímpico?

–La verdad es que todavía no demasiado (se ríe). Todavía me llegan muchas felicitaciones. Estoy un poco en shock.

–¿Es el logro más importante de su carrera?

–Sí, claramente es el momento más especial. Este año, además, he ganado por fin la Liga de Polonia tras cuatro años, y acompañar eso con una medalla en estos Juegos tan locos y tan bonitos…

–¿Le veremos luchando por el oro en Los Ángeles?

–Ojalá pueda ser, porque este año hemos estado muy cerca de pasar a la final. Voy a trabajar para estar en Los Ángeles. Quedan cuatro años, pero me encuentro muy bien y, viendo que las carreras deportivas cada vez se alargan más, sí que me veo llegando.

–Dijo Dani Dujshebaev después de ganar el bronce que perder contra Alemania en semifinales había sido una oportunidad perdida. ¿También lo siente así?

–Sí, estoy de acuerdo. Así es el deporte: un día te da, como este bronce o el día de Egipto, que remontamos y acabamos pasando en la prórroga, y otros te quita, como contra Alemania, donde tuvimos varios balones para ponernos más de dos arriba a diez minutos del final. Al acabar el partido todos pensamos lo mismo, que era una oportunidad hacer algo único, pero estos momentos buenos y malos son lo que tiene el deporte.

–El portero alemán, Andreas Wolff, tuvo mucho que ver.

–Wolff es uno de los mejores porteros del mundo. Aun así, llevo muchos años jugando contra él y nunca le había visto hacer un partido tan espectacular. Por desgracia, le tocó contra nosotros.

–Aunque quizás había selecciones más favoritas que España, han vuelto a estar en el podio. ¿Cuál es su secreto?

–En muchos campeonatos nunca partimos como favoritos. Ahí suelen estar Dinamarca, que ha ganado el oro, Francia… Nuestro secreto es la competitividad. Si se fija en los resultados que se han dado en los Juegos, hay varias selecciones que tienen un partido igualado, otro lo pierden de mucho, luego ganan también por mucho… Nosotros, en cambio, somos difíciles de batir, es difícil jugar contra nosotros tanto en ataque como en defensa y siempre peleamos los partidos.

–Casi todos sus partidos han tenido un final apretado, y en casi todos ellos, menos contra Alemania, han salido victoriosos. ¿Se sienten cómodos jugando en el alambre?

–Hemos aprendido a vivir con ello. Nos gustaría poder ganar con más diferencia de goles los partidos, pero en este campeonato se ha dado así y ha ido bien. Hemos competido siempre hasta el final, remontando muchos partidos en los que íbamos por detrás.

–¿Les fortaleció como grupo el golpe de la eliminación en la fase de grupos del Europeo en enero?

–Le diría que tampoco es que nos fortaleciera como grupo. Al final, muchos jugadores llevamos ya muchos años jugando en la selección, y hemos estado juntos la mayoría de las veces en el éxito, pero también en situaciones como este fracaso, que creo que nos ha hecho ver a cada uno en lo individual que podríamos haber hecho algo más, como en el primer partido contra Croacia, que perdimos por diez goles. Eso nos dolió y en el Preolímpico demostramos que no queríamos que volviera a pasar.

Abel Serdio, durante un partido de los Juegos.

Abel Serdio, durante un partido de los Juegos. / AP

–En lo personal, ha conseguido ser importante en los Juegos e incluso aportó tres goles en el partido por el bronce. ¿Cómo valora su torneo?

–En términos generales estoy contento. He sido uno de los jugadores más utilizados por el seleccionador y eso habla de la confianza que tiene en mí. Es verdad que en ciertos partidos me hubiera gustado jugador de otra manera, teniendo más peso en ataque, pero en estos torneos algunos partidos son así y estoy muy contento, sobre todo por lo que he hecho en defensa, que igual nunca fue muy fuerte y Jordi me dio responsabilidad en ese aspecto y creo que le he respondido bien.

–Más allá de lo deportivo, ¿cómo ha sido la experiencia de vivir sus primeros Juegos?

–La experiencia ha ido muy bien. Estuvimos dos semanas en la villa olímpica y una en Lille. Lo bonito de la villa es que nos juntamos muchos deportistas de muchos deportes diferentes. A nivel de España, ver a gente como Nadal, Alcaraz… es muy bonito. Nos quedó la espina de no coincidir con los de baloncesto, que ellos estaban en Lille cuando a nosotros nos tocó en París y al revés. Comer con otros deportistas de otros deportes, fijarte en ellos, compartir tu misma experiencia de vivir lejos de casa… es algo que merece mucho la pena.

–Habla de la experiencia de emigrar. Usted lleva cuatro años en Polonia. ¿Siente morriña de España?

–Sí, está claro que sí. Vivo en Polonia con mi pareja, igual que muchos de los "Hispanos", que estamos lejos de España y de la vida cotidiana de la familia y los amigos. Hay momentos en la temporada que se hacen duros y tenemos altibajos, como les pasa a todas las personas en todos los trabajos. Pero estar en el extranjero te permite vivir muchas experiencias.

–¿Dónde se ve dentro de otros cuatro años?

–Uf, es difícil saberlo. Si alguien me dice hace cuatro años que iba a estar ganando una medalla en unos Juegos, le hubiera dicho que está loco. En Polonia me quedan dos años de contrato y estoy muy contento aquí, consiguiendo grandes logros. Venga lo que venga, espero que sea para bien.

–Jugó en la Atlética Avilesina y en el Gijón Jovellanos antes de irse a Valladolid. ¿Sigue a ambos equipos? ¿Cómo valora el estado del balonmano asturiano?

–Sigo sobre todo los resultados, porque los partidos no se suelen poder ver. Cosas como el descenso del Base Oviedo son una pena, da lástima no ver ningún equipo asturiano asentado arriba. Sería muy bonito tener un equipo en Asobal, como en su día lo fue el Gijón Jovellanos, pero es muy difícil porque hacen falta unas ayudas y unas inversiones que en Asturias no se dan. La situación es un poco triste.

–¿Confía entonces en que más o menos pronto se cumpla ese sueño de ver de nuevo a un equipo asturiano en la máxima élite del balonmano?

–Más que confiar, tengo esperanza, pero es muy difícil porque se tienen que dar muchas circunstancias y hay muchos clubes de toda España luchando por ello.

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