El presidente de uno de los clubes asturianos e históricos en Segunda Federación, asegura que: "prefiero un buen vestuario y convivencia a traer jugadores solo por calidad técnica"
El luanquín será distinguido con la mención honorífica Respeto al Árbitro, que reconoce su trato ejemplar hacia el colegiado, en la gala del arbitraje asturiano que se celebra mañana: "Hay que tener respeto y empatía por el trabajo del arbitral"

M. Rendueles FOTO: Miki López

Luis Gallego González (Luanco, 24 de agosto de 1952), presidente del Marino, es el motor y la cabeza del club desde hace más de 40 años. "Para mí no es un trabajo porque hago lo que me gusta", asegura. La trayectoria de Gallego será reconocida por los árbitros asturianos en su gala anual que celebran mañana en Noreña.
¿Cómo se siente al recibir la mención honorífica Respeto al Árbitro?
Lo valoro mucho. Todos los premios que me han dado los valoro, tengo todos los de Luanco, pero este puede ser el que más merezco y que más me satisface por lo que representa.
¿Qué representa?
El respeto a los árbitros. Si admites una falta o reconoces una acción dudosa con honestidad te ganas la consideración del árbitro. Las protestas exageradas solo acaban en sanciones. Hay que mantener el máximo respeto y entender que los árbitros tienen un trabajo difícil.
¿Qué opinión tiene sobre la situación actual del arbitraje y del VAR?
Es muy complicado. Con las cámaras y el VAR todavía no se ponen de acuerdo; a veces las decisiones son difíciles de interpretar y hay errores. Hay que tener empatía con los árbitros: hay buenos y malos, y a veces son fallos por desconocimiento o falta de condiciones. No creo que exista una mala fe sistemática.
¿Qué significa para usted su papel en el Marino?
Para mí no es un trabajo porque hago lo que me gusta; incluso jubilado, estoy todo el tiempo ocupado y disfruto. Me satisface y no tengo ni un minuto de aburrimiento.
¿Cómo fueron sus inicios en el Marino?
Empecé a los 12 años en infantiles y jugué hasta los 20; después regresé tras trabajar y vivir en Oviedo y monté mi negocio. Volví incorporándome al Marino hace 42 años como vicepresidente y, en el 90, empecé como presidente. Hago 36 años en diciembre.
¿Cuáles son los hitos que más recuerda?
Varios ascensos históricos: subir a Tercera, el ascenso a Segunda B en 1996. Si este año nos mantenemos será la vigésima temporada seguida que estemos en la categoría.
¿Cómo definiría el vestuario del Marino?
El vestuario es una familia, con jugadores que viven, comen y comparten tiempo juntos. El ejemplo claro es Lora, que se integra con los chavales y es un referente. Lora sería el yerno perfecto, aunque los míos también lo son.
¿Cuál es su filosofía a la hora de fichar jugadores?
No tenemos director deportivo. El entrenador y yo somos quienes decidimos. Yo también me encargo de muchos aspectos logísticos y de fichajes. Lo primero que buscamos es la persona, que encaje en la familia del Marino. Preferimos un buen vestuario y buena convivencia a traer jugadores solo por calidad técnica que rompan la armonía.
¿Hay algo que le preocupe del club?
Me preocupa el futuro, el momento en el que yo no esté, aunque ahora estoy más tranquilo porque tengo a personas de confianza que son claves para ese futuro: Luis Morán para los trámites con la Federación; Pedro Méndez, coordinador de las categorías inferiores; Isabel Muñiz, que lleva todo el tema administrativo, y David Gómez, que se encarga de las instalaciones y el material deportivo. Además, hay otras 40 personas que trabajan altruistamente. Estos son pilares imprescindibles.
¿Y usted?
No hay ningún tema del club que no pase por mi o que yo no controle. Si algo va mal en el club es responsabilidad mía, si bajamos, es mi culpa, si subimos también.
¿También se encarga de los desplazamientos?
Sí, me ocupo de contratar hoteles y desplazamientos. Cuando llamo para reservar, a menudo el Marino aparece como "histórico" y genera buena impresión.
¿Suele viajar siempre con el equipo?
Sí, normalmente voy a todos los viajes porque considero que hay que sentarse en el banquillo con ellos en las buenas y en las malas para empatizar y acompañar. Es parte de la responsabilidad y la cercanía.
¿Cuál es la realidad del fútbol base del Marino?
Tenemos alrededor de 150 jugadores en el fútbol base, muy por debajo de clubes que tienen 600-700. Los entrenadores y delegados cobran muy poco o trabajan altruistamente. La gestión del fútbol base requiere mucho esfuerzo y voluntariado.
¿Cómo está la situación económica del club?
Ajustada. El Ayuntamiento aporta alrededor de 25.000 euros y el club gasta más en el campo (35.000 euros), por lo que hay déficit. Clubes gallegos comparables al nuestro reciben aportaciones muy superiores. Hay algunos a los que les dan hasta 550.000 euros. El Marino normalmente requiere que aporte entre 10.000 y 20.000 euros de mi bolsillo para completar el presupuesto. Los patrocinadores son imprescindibles. Quiero destacar sobre todo a nuestro patrocinador principal, Posada, que es decisivo para la supervivencia económica del club.
¿Cuál es el objetivo de este año?
Clasificarse para la Copa del Rey puede significar una inyección económica importante que aliviaría el presupuesto.
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