Pablo Carreño vuelve a la Davis: "Me gustaría terminar el año levantando la Copa Davis otra vez"
Asturias está representada en la final a 8 de la Copa Davis en la que España busca su séptima ensaladera. Pablo Carreño (Gijón, 12-7-1991), llega en un gran momento físico y anímico, tras una temporada de reencuentros, títulos y estabilidad: "En cuanto a la lesión, estoy completamente recuperado y con buenas sensaciones".

Pablo Carreño / EUROPA PRESS

Vuelve a la Copa Davis, ¿Cómo afronta esta nueva convocatoria? ¿Le sorprendió?
No, la verdad es que no me ha sorprendido. Mis sensaciones al final de temporada han sido buenas. En la eliminatoria de Marbella contra Dinamarca, para clasificar a las finales, también fui convocado y disputé los dos partidos de individual, ganando el punto decisivo.
España se estrena en cuartos ante Chequia. ¿Qué tipo de eliminatoria espera?
Creo que es una de las eliminatorias más duras, porque tienen tres jugadores prácticamente entre los veinte mejores del mundo. Están a un nivel muy similar, lo que hace que el equipo sea muy parejo y los partidos, muy exigentes. No va a ser una eliminatoria fácil, y además se juega en pista cubierta, una superficie que favorece a los checos, así que será complicado.
Este año ha vuelto a levantar títulos en los Challenger de Tenerife y Villena. ¿Qué significan esas victorias después de la lesión?
La verdad es que este año me he sentido muy bien físicamente. No he tenido molestias en el codo, la zona de la lesión, y las pequeñas dolencias que han ido apareciendo han sido normales, sin importancia. Así que, en cuanto a la lesión, estoy completamente recuperado y con buenas sensaciones. Es cierto que, por el ranking con el que empecé la temporada, me vi obligado a disputar más torneos del circuito Challenger de lo que me hubiera gustado, pero al final los resultados llegaron en momentos clave.
¿Cómo ha vivido este regreso al circuito después del parón?
Durante la temporada también tuve varios parones. En julio, después de Roland Garros y hasta la gira estadounidense en agosto, estuve casi siete semanas sin competir por el nacimiento de mi hijo. Eso supuso un cambio drástico en la rutina y en todo lo demás, pero poco a poco me he ido adaptando a compatibilizar el tenis con la paternidad.
Ha sido padre hace poco, ¿ha sido difícil compaginarlo todo?
Ahora ya mucho mejor, pero al principio fue complicado. El descanso era escaso y no era fácil entrenar habiendo dormido tan poco. Con el tiempo he aprendido a gestionarlo mejor, como todo en la vida. Y los resultados de esta recta final de temporada, con un título y una final, reflejan que el equilibrio ha llegado.
¿Siente que ya está al cien por cien o aún le falta algo para alcanzar su mejor versión?
Físicamente estoy al cien por cien. En cuanto al nivel y la confianza, quizá todavía puedo subir un poco más, sobre todo en lo referente a la confianza. Después de tanto tiempo parado tuve que volver jugando torneos de menor categoría, y eso nunca es fácil. Todos te conocen, todos quieren ganarte por lo que has sido, y compites con la presión de ser el favorito.
¿Qué objetivos marca para 2026?
La idea es empezar la gira de Australia compitiendo en torneos ATP y mantenerme todo el año en ese nivel. Intentaré no tener que jugar el circuito Challenger; si tengo que hacerlo, no pasa nada, pero el objetivo es seguir demostrando que tengo nivel para estar en el circuito principal.
¿Cómo valora la temporada que termina?
La temporada individual está prácticamente terminada. Acabaré seguramente entre los 90 mejores del mundo: ahora mismo estoy el 87, pero puede que me adelanten un par de posiciones, así que lo normal sería terminar sobre el 89. No está mal, teniendo en cuenta cómo ha ido el año. Y aún nos queda la Copa Davis, claro, donde me encantaría poner el broche levantando otra vez la ensaladera. Sería mi segundo título y una forma perfecta de cerrar la temporada.
Por último, ¿cómo ve la rivalidad entre Alcaraz y Sinner?
Esta semana Sinner ha recuperado el número uno, aunque dependerá de lo que pase en las finales, porque Alcaraz podría volver a alcanzarlo. En cualquier caso, los dos son auténticos fuera de serie. Lo vienen demostrando desde hace años y todavía son muy jóvenes, con un futuro larguísimo por delante. Veremos hasta dónde llegan y si logran acercarse a los números de Djokovic, Nadal o Federer. Pero de momento están haciendo mucho bien al tenis. Tienen una rivalidad muy sana, se respetan, no hay palabras negativas entre ellos y creo que eso es ejemplar. Para las nuevas generaciones, ver una rivalidad así es una gran noticia para nuestro deporte.
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