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Campeones en Avilés: un repaso a la historia en clave de títulos

El partido disputado en el Suárez Puerta ante el Arenas Getxo eleva a trece el número de encuentros de un portador de título nacional absoluto, de Copa o Liga, en la ciudad

Babin, durante un lance del partido ante el Arenas.  | MIKI LÓPEZ

Babin, durante un lance del partido ante el Arenas. | MIKI LÓPEZ

Jorge Valverde

Jorge Valverde

Avilés

Desde 1920, año en el que acogió los primeros partidos oficiales, la ciudad de Avilés no ha tenido muchas oportunidades de recibir a los más grandes de la historia del fútbol patrio. De los 14 equipos que han sido campeones de Liga o Copa, por aquí solo se dejaron ver cuatro en partidos oficales, y a cuentagotas. Por orden cronológico, fueron el Arenas Guecho y Real Unión Irún –en tiempos de Alfonso XIII alzaron uno y tres títulos, respectivamente, de Copa del Rey– y los hispalenses Sevilla y Betis, únicos que hicieron acto de presencia en Avilés con el título de Liga de Primera División en sus vitrinas.

Antes del estallido de la Guerra Civil, el Stadium Avilesino compartía estatus de SegundaDivisión con guechotarras e iruneses, pero sin cruzarse, pues militaban en grupos diferentes. No coincidirían hasta la temporada 1940-1941, cuando Arenas y Real Unión pasaban por Las Arobias, solo semanas antes de que el Stadium cambiara su denominación por la de Real Avilés.

Ambos equipos vascos, que acabarían convirtiéndose en dos de los principales damnificados por el imparable profesionalismo, rozarían las dos décadas, en el caso de los fronterizos, y las tres, en el de los de la margen derecha del Nervión, sin regresar a Avilés. En 1958, el Real Unión salía vapuleado (6-1) del Suárez Puerta, cuando Pancho Doval era la sensación goleadora de los blanquiazules y pugnaba por el Pichichi de Segunda División con acreditados como Emilio Morollón o Miguel Jones. Por su parte, el Arenas reaparecía, también con derrota (3-1), en la primavera de 1969, campaña en la que aquel Real Avilés, eterno aspirante sin retorno a la categoría de plata, solicitaba salir de su hábitat natural para competir en el denominado "grupo vascuence".

Con el cambio de hegemonía en el fútbol avilesino, los siguientes anfitrionatos ya serían cosa del Ensidesa, que dio buena cuenta de los dos históricos vascos en los cuatro partidos que les disputó en el Santa Bárbara, tres en la recién creada Segunda División B. Antes, en enero de 1975, los siderúrgicos rozaban la eliminación del Sevilla en la Copa del Generalísimo, derrotando a los hispalenses –en aquellos momentos atesoraban un título de Liga y tres de Copa– con gol de Vicente Sancayetano, en un partido que, desde lo subjetivo, sigue siendo valorado como el mejor presenciado en la historia balompédica de Llaranes. Tras la fusión, el naciente Real Avilés Industrial rozó la gesta de ganar al Betis –en 1992, su palmarés reflejaba una Liga y una Copa–, pero no pudo pasar del empate después del doblete de Vicente Borge. Por último, tampoco fue capaz de salir airoso de las dos visitas del Real Unión, en 1995 y 2004, ni en la del pasado viernes ante el Arenas. Otros gloriosos con títulos absolutos en su currículums y presencia oficial en Avilés son Real Sociedad, Zaragoza y Deportivo La Coruña, pero ni los donostiarras ni los maños ni los herculinos lucían sus grandes trofeos cuando pisaron los rectángulos de Las Arobias, La Exposición o Muro de Zaro.

Y aún hay otro equipo, el Levante –visitó dos veces al Ensidesa y otras dos al Real Avilés Industrial– al que solo hace un par de años se le oficializó, con rango de Copa de España, el título de la Copa de la España Libre, disputada en 1937, en plena Guerra Civil. Pero ese reconocimiento, carente del mínimo rigor, no dejó de ser una ocurrencia de la Federación ya presidida por Luis Rubiales (por cierto, ex jugador del Levante), que desdeñó dos hechos incontestables: por un lado, aquel torneo, de índole territorial, no fue organizado por la Federación Nacional –estaba bueno el país, entre bombas y metralla, para andar con futbolerías–, sino por un club, el Valencia; y por otro, casi 90 años después, se reconoce el título a una entidad, Levante UD, que ni existía por entonces, pues el ganador fue el desaparecido Levante FC.

Todo tan falso como verdadera es la pandemia de "centenaritis aguda" que arruina una honestidad, la de la parte histórica del fútbol, en la que se reproducen casos desde el ámbito nacional al local. Mete miedo al pánico y lo peor es que se sigue despreciando la eficacia de la vacuna: la documentación.

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