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El judo asturiano se eleva: los últimos talentos salidos del tatami de Gandoy

Alejandro Sastre y Marcos Rodríguez saborean su cuarto puesto mundial mientras preparan la cita gijonesa de las Kata World Series y agradecen los beneficios de su deporte: "Esto es amistad, disciplina y respeto"

Alejandro Sastre y Marcos Rodríguez practican una kata en el gimnasio Gandoy.

Alejandro Sastre y Marcos Rodríguez practican una kata en el gimnasio Gandoy. / LUCAS CID

Gijón

Compenetración, disciplina y exquisitez técnica. Son los ingredientes necesarios para que funcione una pareja de kata, algo que cumplen a la perfección Alejandro Sastre y Marcos Rodríguez, alumnos del gijonés gimnasio Gandoy que acaban de conseguir un cuarto puesto en el Mundial de Francia.

Alejandro Sastre y Marcos Rodríguez, en el Gandoy, con los judogis del equipo español. | LUCAS CID

Alejandro Sastre y Marcos Rodríguez, en el Gandoy, con los judogis del equipo español. | LUCAS CID

Alejandro Sastre, tori de la kata (el que "ataca" en los movimientos), de 19 años, comenzó en el judo en el colegio El Pilar, de Valladolid, siguiendo los pasos de su padre. "Me gustó mucho el judo, fui probando luego otros gimnasios y me recomendaron Gandoy en 2019. Desde ahí fuimos avanzando", apunta el judoka.

A Marcos Rodríguez, uke de la kata (el que "defiende"), el judo también le viene de familia. Su madre es Mónica Cadavieco, "entrenadora y directora del club", como incide José Antonio Sánchez Gandoy, uno de los grandes impulsores del judo en Asturias.

Alejandro y Marcos acabaron formando equipo de manera accidental. Ambos probaron primero con otras parejas, pero la cosa no terminó de funcionar y ahora son uno de los tándems más exitosos del judo regional. La kata exige mucha compenetración entre ambos deportistas, y de ella parecen ir sobrados. "Nos llevamos muy bien", confirman Sastre y Rodríguez.

La kata es el arte en el que se concentra la esencia de cada llave de judo y un equipo de jueces se encarga de evaluar la perfección técnica de los movimientos de los deportistas. Gandoy explica la dificultad de conseguir la excelencia en este apartado. "Es difícil hacer coincidir en un gimnasio pequeño como este a dos judokas que más o menos puedan ir bien, que tengan un carácter parecido a la hora de entrenar, que dispongan de los mismos horarios... Y que se sacrifiquen, porque hay que tener en cuenta que primero haces el trabajo de judo normal y corriente y luego hay que quedarse para hacer kata, que ocupa mucho tatami".

Asturias, Gijón, cuenta en la actualidad con la pareja número uno del ranking nacional junior en Nage No Kata, la kata "de pie" que, resumiendo, tiene que ver con tirar al rival a suelo. Hay otras katas, de luxaciones, estrangulaciones... "pero la suya es la básica para pasar a cinturón negro de primer y segundo dan", apunta Gandoy.

En un Mundial en el que España solamente sacó una medalla, el papel de los judokas asturianos fue especialmente destacado. Además de la cuarta plaza de Sastre y Rodríguez, Naroa Escanciano y Paul de Villota, en el Ju No Kata junior, se quedaron a solo tres puntos de entrar en la fase final y luchar por las medallas. Mientras, Rosa Trillo y Nora Barrera, en su debut en el Ju No Kata senior, firmaron una gran sexta plaza en la fase preliminar. En París, como representantes de Asturias, también acudieron las entrenadoras Mónica Cadavieco (madre de Marcos) y Cintia de Sáa y los jueces José Joaquín Suárez y Jesús Verano. "Asturias siempre tuvo buenos competidores de kata", confirma Gandoy.

Cita histórica en Gijón

Tras el buen resultado en todo un Mundial, Alejandro Sastre y Marcos Rodríguez están más animados que nunca de cara a los próximos objetivos. A corto plazo, el Campeonato de España. En el horizonte medio, una gran cita en casa: Gijón acogerá la primera prueba en España del Kata World Series, los días 24 y 25 de enero. Cientos de deportistas de los cinco continentes se reunirán en Asturias en una cita histórica para el judo español.

Más allá de la competición en sí, la pareja del Gandoy agradecen los beneficios que les ha aportado la práctica del judo. "Mucho compañerismo, sobre todo. Desde que hago judo, además, tengo mucha más disciplina en todos los ámbitos, en general me ha dado una mentalidad diferente", enumera Alejandro Sastre. Su compañero Marcos destaca "la amistad que haces entrenando con todos los compañeros. Cuando terminas un combate te das un abrazo y ya está. Esto es amistad, disciplina y respeto".

Y mucho trabajo. Entrenan de lunes a viernes, la mayoría de las veces en Gijón, otras en Oviedo, y suman a los ensayos cotidianos en el tatami el trabajo individual de pesas y el perfeccionamiento de las katas. Como remata Gandoy, "el problema es aguantar ahí, estar arriba en los rankings de forma continuada". A ello apuntan los cuartos del mundo.

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