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Los Vidal, una familia enamorada de la pelota

El hermano mediano del entrenador del Avilés lució en la King League y ahora disfruta de los éxitos del blanquiazul: "No me sorprende lo que está haciendo"

Sobre éstas líneas, Gabriel y Dani Vidal, con Leo, el hijo de éste, en Gijón. Arriba, Gabriel durante su etapa en la Kings League. Debajo, los hermanos –Dani Vidal a la derecha– en su época de jugadores.  | G. V.

Sobre éstas líneas, Gabriel y Dani Vidal, con Leo, el hijo de éste, en Gijón. Arriba, Gabriel durante su etapa en la Kings League. Debajo, los hermanos –Dani Vidal a la derecha– en su época de jugadores. | G. V.

Noé Menéndez

Noé Menéndez

Avilés

"Mi objetivo de aquí a final de año es ir sí o sí a un partido en el Suárez Puerta. Los veo por la tele y me encanta. Me muero de ganas de vivirlo en persona". Esta confesión viene de Gabriel, una de las personas que mejor conoce a Dani Vidal, entrenador del Avilés, su hermano. El apellido Vidal, en su Tarragona natal, es sinónimo de fútbol. No les viene de herencia familiar, pero todos los hermanos han estado vinculados a la redonda. En especial Gabriel, estrella de la Kings League que, tras una dura lesión, ha decidido colgar las botas para dedicarse a sus negocios, además de ser el mayor fan de su hermano mayor. "Nos vemos todos los días por videollamada, pero le echamos muchísimo de menos", confiesa Gabriel, que se muestra muy orgulloso de cómo le está yendo a Dani por tierras asturianas.

Los Vidal, una familia enamorada de la pelota

Los Vidal, una familia enamorada de la pelota

En casa de los Vidal son cuatro hermanos y todos han hecho sus pinitos en el mundo del fútbol. Su padre, explica Gabriel, es un enamorado del balón, pero nunca ha tenido una vinculación directa con el deporte. Todo empezó por culpa de Dani, el mayor de cuatro hermanos. "Somos cuatro: Dani, el mayor; yo (Gabriel) e Iván, que somos gemelos; y Lucas, el pequeño", detalla. Todos siguieron los pasos de Daniel. "Fue el primero en apuntarse a fútbol y, como el viaje es el mismo para llevar a uno que a tres, fuimos todos con él. Con ocho años le llamo el Nàstic y, juntos, entramos todos en el club", explica. Llama la atención que el ahora míster del Avilés fue, en sus tiempos mozos, portero, una figura que cuesta ver en los banquillos.

Gabriel Vidal es un obrero del fútbol. Antes de dar el salto a la fama, "cuando me pedían más fotos a mí que a mi hermano", tuvo que labrarse su camino junto a su gemelo. Siempre estuvieron en el fútbol catalán, pero una campaña decidieron dar un salto en su carrera para irse a Polonia. Luego, volvieron a Tarragona, donde empezaron a buscar un oficio y lo compatibilizaron con jugar en Segunda catalana para no dejar de lado su gran pasión. De pronto, sin esperarlo, nació la Kings League. "Hicimos las pruebas mi gemelo y yo, porque siempre hemos jugado juntos. Yo tuve algo más de suerte y me cogieron", rememora Gabriel.

El mediano de los Vidal se subió a la ola del gran boom de la Kings League y, aunque Dani ya estaba a los mandos del equipo de su ciudad, el Nàstic, Gabriel bromea con que le paraban más a él que a su hermano. "Fue una locura. Tengo un recuerdo muy bonito de esa época. Me lo pasé muy bien", comenta. Una grave lesión, de la que además sufrió una recaída, hizo que su paso por la competición de Piqué e Ibai durase menos de lo esperado. Eso sí, el catalán siguió reinventándose. Además de tener sus propios negocios, ha creado un campus de tecnificación donde tiene cincuenta niños, a los que enseña sus primeros conceptos con el balón en los pies.

Los Vidal, una familia enamorada de la pelota

Los Vidal, una familia enamorada de la pelota

Ahora, cuando tiene tiempo para descansar, es el primero en sentarse en el sofá, enfundado de blanquiazul, para animar a su hermano. "Todos los días nos llamamos, nos contamos como nos va y hablamos de fútbol. En casa le echamos mucho de menos a él y a mi cuñada, pero sobre todo a mi sobrino. Era el juguete de la casa y ahora extrañamos verle crecer", confiesa Gabriel que, eso sí, se muestra encantado con el destino que ha escogido Daniel para su primera aventura fuera de casa. "No es lo mismo ir a un sitio en el que fuese a estar mal que irse a Asturias. He ido a verle una vez y me ha encantado. Solo estuve dos días, pero regresé fascinado. Ya quiero volver", asegura.

"A mí no me sorprende lo bien que le está yendo en el Avilés porque, además de ser mi hermano, fue mi entrenador. Sé muy bien cómo trabaja", revela Gabriel. Y es que el mediano de los Vidal tuvo a su hermano como segundo técnico cuando se hizo cargo del filial del Nàstic. "En el club eran, de primeras, un poco reticentes a juntar a dos hermanos, pero sabían perfectamente de la profesionalidad de Dani. Es muy recto y estricto", detalla Gabriel que, eso sí, confiesa que "no se imaginaba verles ahí arriba". "La plantilla está respondiendo bien y tiene ilusión. Están haciendo un trabajazo", afirma.

Tras una primera visita, Gabriel tiene una cuenta pendiente con Avilés. "Por trabajo solo pude ir por semana y Dani me llevó a conocer un poco de Asturias, pero quiero ir a un partido y vivir el ambiente del Suárez Puerta. A ver si alguno cae de lunes y puedo pillar un vuelo", desea el de Tarragona que, eso sí, ya tiene por casa varios detalles blanquiazules para poder vestirse de gala en los días de partido. "Y si hay play-off voy ahí de cabeza, es causa justificada para no ir a trabajar", bromea. En casa de los Vidal se respira fútbol del bueno y, además, sentimiento avilesino.

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