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Debutó en la Premier, ganó una FA Cup, vivió un peculiar ascenso en España y ahora es una pieza clave en el Avilés: "No podemos bajar el pistón"

Criado en la cantera del Barcelona y con un currículum envidiable, el lateral derecho se ha convertido en un fijo para Dani Vidal. «El ascenso que viví con el Córdoba ante Las Palmas es el momento que más recuerdo de mi carrera», revela

Campabadal, ayer, ante el banquillo del Suárez Puerta.  | N. M.

Campabadal, ayer, ante el banquillo del Suárez Puerta. | N. M.

Noé Menéndez

Noé Menéndez

Avilés

Barcelona, Wigan, Mallorca, Córdoba, Lugo... Trabajar bajo las órdenes de Roberto Martínez, Luis Carrión, Rubén Albés... Eduard Campabadal (Tarragona, 26-1-1993) tiene una carrera que muchos envidiarían. Durante sus catorce temporadas como futbolista debutó en Premier (máxima categoría en Inglaterra) y en Primera División, ganó una FA Cp, vivió en primera persona el último ascenso del Córdoba a Primera y ahora es el dueño del lateral derecho del Avilés. Asentado en la zaga de Dani Vidal, el catalán analiza el momento de forma del cuadro blanquiazul, hace un amplio repaso a su carrera y se moja con el futuro del equipo, sobre el cuál es optimista.

El del Celta Fortuna fue uno de los mejores partidos de la temporada. Lástima el resultado.

Creo que empezamos muy bien, dominando a un equipo con mucho ritmo. Estuvimos bien en transiciones defensivas y en las vigilancias, aunque es cierto que ellos acabaron un poco mejor. La segunda parte fue totalmente nuestra, pero lamentablemente encajamos un gol en el que está claro que el árbitro se equivocó y creo que él lo sabe. Es lo que hay, no pasa nada. Tenemos que quedarnos con que fuimos mejores a un equipo que suele ser dominante, y que somos capaces de hacerlo muy frecuentemente.

Ese tanto, viendo la forma en la que llegó y el minuto, tuvo que doler.

Fue duro, porque el Celta Fortuna no había tenido ninguna ocasión en la segunda parte. Estuvimos todo el rato en campo contrario, dominando y trabajando bien las coberturas defensivas. Tenemos que ser conscientes de que si estamos a este nivel va a ser muy difícil que perdamos partidos.

¿Cómo está viendo al Avilés a nivel defensivo? Han cortado la sangría que sufría el equipo, pero ahora han encajado cuatro goles en dos encuentros.

Si analizas el gol que encajamos en Mérida, viene por una combinación muy buena del rival, de categoría superior. Si nos marcan ese tipo de goles poco se puede hacer. El tanto que encajamos ante el Celta Fortuna de falta es un golazo, solo se puede aplaudir. Lo que sí podemos mejorar es en la defensa de área en el córner del segundo gol, pero creo que ahí somos muy ganadores normalmente. Los goles que estamos encajando vienen de transiciones cuando presionamos arriba y el rival salta esa presión. Es nuestro estilo, dejamos mucho espacio detrás de la defensa. A nivel defensivo el equipo está bien. No fue alarmante el haber encajado tanto.

Usted está siendo de lo mejor atrás.

Me siento muy a gusto. Desde el principio cogí confianza y me he integrado bien en el equipo. La plantilla ya tenía buenos jugadores del año pasado y los nuevos hemos venido a dar un plus, más que de pie, de carácter y de saber estar en la categoría. Me encuentro a gusto con todos mis acompañantes en la banda, intento adaptarme a todos.

Su competencia por el puesto es Guzmán Ortega, que parecía destinado a ser el titular. ¿Cómo está siendo esa pelea?

Muy sana. Tanto si juega él como si juego yo nadie pone malas caras. Guzmán tiene mucho futuro, técnicamente es bueno y tiene potencia. Debe mejorar a nivel defensivo y a nivel táctico, como nos ha pasado a todos con su edad, pero tiene cualidades para tener una gran carrera.

Su adaptación a Asturias no pudo ser más fácil al haberse casado con una gijonesa.

Cuando mejor estas a nivel personal también estás mejor en el campo, es algo que influye. Cuando me salió la oportunidad del Avilés no dudé, era el momento idóneo para venir a Asturias. Justo me casé este verano y era el paso que quería dar. No voy a decir que soy ya asturiano, pero prácticamente.

En la temporada 2022-23 también se enfundó la ropa del Avilés. ¿Por qué no se fructificó en aquella ocasión su fichaje?

Venía de estar inactivo y le pedí al club si podía entrenarme con ellos, para coger ritmo. Tenía ofertas de categoría superior, pero no quería ir hasta sentirme preparado. Estuve siete meses parado. Es mucho tiempo, pero no me arrepiento, porque quería escoger el destino ideal. Finalmente me fui al Linares, un equipo donde era muy dominador y donde coincidí con Fermín López o Sanchís, jugadores que ahora están en Primera.

Vayamos al principio de su carrera. ¿Por qué empezó a jugar al fútbol?

Vengo de una familia de ingenieros, yo soy la "manzana podrida" (se ríe). Los estudios se me han dado bien, ahora estoy sacándome Administración y Dirección de Empresas, pero no al nivel de lo que se esperaban mis padres. Me gustaba la ingeniería e incluso empecé la carrera, pero me fui pronto a Inglaterra y no pude seguirla. Mi padre, hasta que no debuté en Segunda División y me vió hacerlo bien, no se convenció de que podría vivir del fútbol. Cuando me lo dijo fue en un partido contra el Recreativo de Huelva, que fue a verme y me tocó uno de los mejores extremos de la época (Arana). Me salió un gran partido y ya me dijo que sí que podría hacer carrera. Le entiendo, un padre quiere lo mejor para su hijo. Nunca me cortó las alas, pero me hizo consciente de que en la vida todo se puede torcer. Yo me lesioné muy pronto de la rodilla cuando tuve una oportunidad muy grande de ir a Primera División. Con el paso del tiempo me di cuenta que tenía razón y que solo unos pocos privilegiados pueden vivir toda la vida del fútbol.

"Mi padre no se creyó que podría vivir del fútbol hasta que me vio debutar, y jugar bien, en Segunda"

Su carrera arrancó en la cantera del Barcelona. ¿Cómo vivió esa época?

Siempre me lo tomé con mucha naturalidad, es algo que mis padres me inculcaron desde pequeño. Me venia un taxi a buscar al colegio para ir a entrenar y me devolvía a casa a las diez de la noche. Para mí era lo más normal del mundo, luego con el paso del tiempo te das cuenta de que era algo increíble. Aprendía de fútbol casi sin darme cuenta. Mi caso es un poco diferente, yo nunca estuve en la típica burbuja que, cuando explota, te pierdes. Tengo la suerte de que mis padres me educaron bien y todo fue un proceso muy natural.

¿Con quién coincidió allí?

Estuve con Grimaldo, Deulofeu, Rafinha, Patric Gabarrón (Lazio)… Un año por debajo estaban Sergio Roberto o Sergi Gómez, esa fue una hornada muy buena. También coincidí con Luis Enrique o Guardiola. Tuve la suerte de estar con gente que ahora está muy arriba.

"En el Barcelona coincidí con Grimaldo y Rafinha; también estaban Luis Enrique y Guardiola"

Tras su paso por el Barcelona hizo un pequeño Erasmus y se fue al Wigan, equipo de Premier League. Allí, además, coincidió con el actual seleccionador de Portugal, Roberto Martínez, con el que consiguió una FA Cup.

Cuando juegas en el Barcelona hay mil ojos mirándote. Mis representantes tenían ya un jugador en el Wigan y se me abrió esa oportunidad. Cuando acabé mi etapa como juvenil decidí cogerla. Me costó el inglés, es algo de lo que ahora me arrepiento, pero es que entre Liverpool y Manchester la gente tiene un acento complicado. Aprendí estando allí, porque para ellos es muy importante adaptarte e ir con esa humildad. Con Roberto Martínez aprendí muchísimo, era una persona que tenía todo controlado. Cumplía a la perfección la figura de general manager, él era el que decidía a quién se fichaba y cuánto debía cobrar. Controlaba todo. Tenía un presidente que ponía el dinero, pero allí tienen claro que el que pone el dinero no es el que sabe de fútbol. Roberto vio en mí ese jugador joven que podía dar el paso para jugar en la Premier. Cuando él se fue yo decidí no seguir, aunque tenía una oferta de renovación encima de la mesa.

"Roberto Martínez vio en mí a un futbolista joven que podría jugar en la Premier, pero al irse él me fui yo también"

Y del Wigan se fue al Córdoba, donde vivió en persona uno de los momentos más míticos de la historia reciente del fútbol español, ese ascenso a Primera ante Las Palmas

Cuando salí del de Inglaterra tenía 20 años y me llegó lo del Córdoba en Segunda y decidí ir de cabeza. Recuerdo que cuando llegué la gente flipaba porque había debutado en Premier, aunque los buenos de verdad eran ellos. Me adapté muy rápido la verdad, ese equipo funcionó muy bien por lo buenos que eran todos los jugadores como persona. Ese partido contra Las Palmas lo recuerdo perfectamente. En aquella temporada era muy joven y siempre solía salir sobre el minuto 70. Ese partido lo teníamos que remontar y claro, yo no era la mejor opción para hacerlo. Me acuerdo de estar hablando con Mikel Saizar, portero suplente, y decirle que era imposible que metiésemos una, nos estaban dando un meneo terrible. De repente vimos cómo toda la gente saltó de las gradas al campo. Yo tenía claro que era imposible que marcásemos. Recuerdo esa frase y, a la jugada siguiente, gol. Rápidamente vino la Policía a escoltarnos porque nos iban a linchar.

¿Es el momento que más recuerda de su carrera? Porque entre el partido y haber conseguido el ascenso…

Sin duda. Encima fue muy inesperado, el club no tenía nada preparado, solo unas camisetas por si acaso. El bus para hacer la rúa lo prepararon esa noche, que nos tuvimos que quedar en Las Palmas, aunque nos fuimos a un hotel al sur donde nadie nos conociese. Fue una locura todo. Todos los que vivimos aquello siempre lo recordaremos. Soy muy amigo de Juan Carlos, portero del Girona que ha estado en Champions, y dice que se queda también con ese día.

Al año siguiente cumple el sueño de todo niño, jugar en Primera División.

Así es, aunque no fue sencillo. El año anterior había jugado, pero no era titular indiscutible, por lo que de primeras se valoró que saliese cedido. Hice la pretemporada y llegué en un nivel físico tan bueno, que decidieron que me quedase. Entrené al máximo para ganarme esa oportunidad. Aprendí una barbaridad, me di cuenta de la gran calidad que hay en Primera. En ese momento valoras mucho más a la gente que juega ahí, son extraterrestres del fútbol. No empezamos mal esa temporada y jugué mucho, pero en enero me dijeron que me querían renovar por el mínimo y lo rechacé. Me dijeron que no iba a jugar más y al final acabamos descendiendo, haciendo una de las peores segundas vueltas de la historia. Aun así mi recuerdo es muy positivo.

En esa época coincidió con Carrión, actual entrenador del Oviedo.

De aquella era el segundo entrenador de Pablo Villa. A nivel personal es espectacular, un tío gracioso, que siempre está de broma. De primer entrenador no se te permite tanto, pero de segundo era muy bueno. Cesaron a Villa estando segundos y cogió el banquillo Carrión para jugar un partido contra el Numancia. No pudo tener peor partido para debutar, nos metieron un 3-0 en un encuentro que hacía un frío terrible. Se quedó después como segundo de Chapi Ferrer y continuó en Primera. Sabe mucho de fútbol.

"Carrión tuvo mala suerte en su debut con el Córdoba, pero es una persona espectacular, sabe mucho de fútbol"

Del Córdoba salió al Mallorca y Lugo, donde estuvo cinco temporadas. ¿Con qué momento de queda de aquella época?

Tengo un recuerdo especial de cuando volvimos a jugar al fútbol tras la pandemia. Estábamos muertos, medio condenados al descenso. Entrenamos como los que más y cuando volvimos estábamos a un ritmo totalmente diferente al de los demás. Gracias a ese tramo conseguimos salvarnos en la última jornada. Acabé llorando por todo el estrés acumulado, parecía que era algo totalmente imposible de conseguir.

Al año siguiente de esa temporada se cruzó con Rubén Albés, extécnico del Sporting.

Nos pasó algo parecido, cuando llegó Albés estábamos bastante muertos, pero nos sacó un rédito increíble. Adaptó perfectamente el sistema de juego a los jugadores que tenía. En aquella plantilla estaba Gerard Valentín, que era diferencial en el uno contra uno, y mi trabajo era hacer que sacase todas sus virtudes, además de tratar de conectar con Manu Barreiro. Al año siguiente vino también Chris Ramos, al que también potenció. Es un entrenador que es capaz de leer la plantilla y adaptarse a ello, que es muy importante.

Roberto Martínez, Carrión, Albés… Y ahora Dani Vidal, que lo tiene como su navaja suiza. Se le ha visto haciendo de tercer central, de carrilero, de lateral por dentro…

Esa versatilidad es algo que me ha ido dando la experiencia y el paso de los años. En la Masía no te explican tanto eso, ahí lo importante es estar abierto y todo el rato atacando. Con Rubén Albés sí que trabajé más eso. Como lateral tengo que leer quién es mi extremo, para saber cómo ayudarle. No es lo mismo jugar con Quicala que con Isi Ros. Con Quicala tengo que tratar de provocar que tenga más espacio, atrayendo a mi marcador, para que tenga dos segundos para controlar y encarar en ventaja. Isi Ros es más de caer a dentro, por lo que yo tengo que dar la profundidad. Luego, para caer dentro, creo que tengo un buen nivel técnico para aportar. Es algo que te va dando el paso de los años, creo que es bueno también para que lo vean los más jóvenes, porque tienen que aprender.

Se ve que tiene un amplio conocimiento de táctica. ¿Se imagina siendo entrenador?

Entiendo lo que está pasando en el campo, creo que sí tengo cierto nivel táctico, pero para ser entrenador se requieren muchas más virtudes. La vida de entrenador es casi peor que la de futbolista, yéndote lejos de tu casa y moviendo a la familia, y creo que por ahora he tenido suficiente de eso. En el futuro nunca se sabe, pero por ahora no me imagino en algo así.

Volvamos al Avilés. ¿Cómo ve el futuro del club? Ahora llegan dos cocos.

Soy optimista. Creo que los partidos que se han perdido no han sido por ser inferiores al rival, competimos y luchamos. No somos inferiores a nadie, incluso hemos tenido tramos ser superiores a muchos equipos buenos. Tenemos el nivel suficiente para salvarnos de manera holgada, y luego a ver qué pasa. Estamos creciendo cada semana y a nivel mental las derrotas no están siendo un gol. Eso sí, no podemos bajar el pistón, porque nos comen. La categoría es muy igualada, solo el Tenerife es capaz de ganar los partidos por la calidad de sus jugadores. Nadie se puede relajar, tenemos un entrenador que insiste en ello y que no nos va a dejar soltarnos en ningún momento.

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