El Avilés asalta Lasesarre: los blanquiazules vuelven a tirar de épica para vencer al Barakaldo tras jugar cuarenta minutos con uno menos
Álvaro Fernández paró, en la última jugada del partido, un penalti para asegurar el triunfo avilesino

Momento en el que Álvaro Fernández para el penalti / Área 11
Como le gusta la épica a este Avilés. Si no son goles en los últimos instantes son paradas salvadoras en la acción final del partido, pero parece que este equipo odia tiene partidos tranquilos. Los blanquiazules han asaltado Lasesarre, campo en el que nadie había ganado hasta el momento, gracias a dos latigazos en la primera media hora, obra de Raúl Rubio y Cayarga, y, sobre todo, al sacrificio defensivo de todo el equipo. Que decir de Álvaro Fernández, que cuando todo parecía abocado a un empate por un penalti en el minuto 94, apareció para, con una espectacular estirada, amarrar el botín avilesino. Victoria de oro para los asturianos, que cortan, de la mejor manera, la racha de tres encuentros consecutivos sin vencer.
A la primera el Avilés mostró el colmillo con el que asaltó Lasesarre. Combinó por banda derecha y allí apareció Raúl Rubio, que tiró un desmarque prodigioso. El maño, tirado a un costado, colgó la bola al área para Cayarga, que entró en carrera para, antes de que el marcador pasase del segundo minuto, adelantar al Avilés en el marcador. Primer tanto del avilesino con la camiseta del club de su ciudad, aunque, por miedo a que la jugada estuviese invalidada por fuera de juego, no lo celebró en exceso.
Tras ese arreón la posesión cayó para el lado vasco. El Avilés saltó al duelo con un sistema híbrido, que se transformaba según la situación de juego en la que estuviese. Para defender, los de Dani Vidal montaban dos líneas de cuatro claras, con Santamaría y Raúl Rubio por delante. En cambio, a la hora de atacar el equipo pasaba a un 3-4-3, con Osky y Guzmán Ortega, la gran novedad en el once blanquiazul, como carrileros, dejando la mediapunta a Cayarga y Santamaría. Campabadal se quedaba unos metros por detrás, guardando la posición junto a Babin y Borja Granero.
Perdonó varias el Barakaldo y Babin tuvo que erigirse, hasta en tres ocasiones, como el gran comandante defensivo del Avilés para repeler el peligro del cuadro vasco. Los vizcaínos trataban de buscar las cosquillas del cuadro asturiano por su banda derecha, donde los blanquiazules dejaban más espacios, para, a través de balones aéreos, encontrar un hueco en la muralla avilesina. Tuvo una Sabin Merino y otra Íñigo Muñoz, aunque esta la tapó bien, haciéndose grande con su cuerpo Osky, que tuvo que abandonar el encuentro lesionado.
En su lugar entró Viti, el dueño del carril izquierdo del Avilés durante la pasada campaña, y pronto pegó un puñetazo sobre la mesa para demostrar que puede ser el lateral titular para Dani Vidal. Un gran centro suyo, con su pierna mala, llegó a la cabeza de Santamaría, que peinó la bola hacía el segundo palo. Al más puro estilo Raúl González Blanco apareció allí otro Raúl, en este caso Rubio, para tirarse en plancha y empalar la acción. Apenas había generado peligro desde el primer tanto, pero dos latigazos le sirvieron a los asturianos para poner el 2-0 en el luminoso.
No se rindió el Barakaldo que, como en gran parte de la primera mitad, siguió achuchando el área de Álvaro Fernández. De hecho, el madrileño tuvo que aparecer en más de una ocasión para repeler los disparos, muchos desde lejos, del cuadro vizcaíno. El que no pudo parar fue el de Huidoro, que recibió en la frontal y, tras tener tiempo para perfilarse y controlar la pelota, lanzó un derechazo ante el que nada pudo hacer el guardameta. Necesitaron una docena de acercamientos, pero finalmente el conjunto local encontró una brecha por la que hacer daño.
Roja tras el descanso
A pesar de los ataques del Barakaldo parecía que el Avilés tenía la situación controlada, pero todo se complicó tras el descanso. Primero el árbitro revisó una posible roja a Kevin Bautista, que pisó en el tobillo en el rival mientras corría, pero finalmente la acción quedó en amarilla. Cinco minutos después, por una falta en el centro del campo, el andaluz sí que se tuvo que ir del terreno de juego. Dos tarjetas en menos de diez minutos le condenaron a él y a sus compañeros, que tuvieron que apretar los dientes para aguantar el resultado.
Pronto metió mano Dani Vidal, que sacó a Yasser y a Raúl Hernández para tratar de meter piernas frescas en el centro del campo, dejando en ataque solo a Santamaría. Como era de esperar, el Barakaldo dio dos pasos al frente para tratar de ir a por el empate, pero, una vez más, Babin se hizo enorme para repeler todo el peligro. Para tratar de meter más carácter defensivo a su equipo el técnico catalán también dio minutos a Eze, al que colocó de carrilero derecho, algo que se ha visto en varios entrenamientos del Avilés. Así, puede aprovechar la potencia del nigeriano y disimula los posibles errores que pueda cometer en la defensa del área. Para ese rol de tercer central prefirió utilizar a Adri Gómez, que regresaba tras lesión.
Lo intentó de todas las maneras el Barakaldo, pero en todas las ocasiones se tomó con la muralla avilesina, que dio una exhibición de como achicar balones. Además, contaron con la ayuda de Santamaría, que dio un auténtico recital de como aguantar la pelota cuando estás solo en ataque. Regates, faltas provocadas... Todo lo necesario para dar un poco de oxígeno a sus compañeros.
Álvaro Fernández, salvador
Cuando parecía que todo estaba sentenciado, llegó el momento del infarto para la parroquia blanquiazul desplazada a Barakaldo. En el minuto 94, cuando tan solo quedaba un instante de partido, el árbitro pitó penalti por mano de Babin. El central se tiró al suelo y, en un rebote, el balón le pegó en el brazo. Pero apareció el de siempre, Álvaro Fernández. Al igual que hizo ante el Antoniano y en una infinidad de partidos más, el madrileño adivinó la dirección del lanzamiento para dar una victoria vital para el Avilés. El árbitro le puso un toque más de intriga al ir al revisar la acción, pero nadie podía robar su momento al cancerbero.
Y así, tras dos latigazos y una parada salvadora en el último suspiro del partido, el Avilés volvió a la senda de la victoria. Dos chispazos en ataque le sirvieron para asaltar Lasesarre, campo donde nadie había ganado hasta el momento, y aunque les tocó sufrir, finalmente todos los kilómetros de más merecieron la pena. Gran victoria blanquiazul antes de medirse a dos de los cocos de la categoría, Tenerife y Racing de Ferrol. Pero así, con un triunfo como este, la semana se afronta mejor.
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