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El arquitecto del Avilés revisa el proyecto

Linares protagoniza un 2025 para enmarcar al conjugar talento para el ascenso y cambios para estabilizar al club en Primera Federación

Miguel Linares. | MARA VILLAMUZA

Miguel Linares. | MARA VILLAMUZA

Noé Menéndez

Noé Menéndez

Avilés

Para encontrar a una de las piezas que más ha brillado en el Avilés Industrial en este último año hay que echar un ojo a las oficinas. Los titulares se los llevan normalmente nombres como Javi Cueto, Kevin Bautista o Álvaro Fernández, pero uno de los hombres por lo que no se entendía el año tan exitoso del conjunto blanquiazul es Miguel Linares. El arquitecto del equipo que consiguió el ascenso ha demostrado, en este último verano, que ese proyecto era tan solo el principio de algo más grande. Además de conseguir atar a la gran parte del equipo que tocó la gloria en mayo, el andaluz ha sabido moverse en el mercado para confeccionar una plantilla que está siendo la revelación en Primera Federación. Todo ello, además, siendo uno de los presupuestos más bajos de la categoría.

Uno de los grandes aciertos de Miguel Linares como blanquiazul ha sido la fórmula del 1+1. No hace falta irse muy atrás para recordar como aquel equipo que cayó ante el Granada B en la final por el ascenso se deshizo prácticamente al completo al siguiente verano. Desde la afición se pedía cierta continuidad dentro del vestuario, no una revolución en cada verano, y para crear esa filosofía el jienense ha sabido dar con la tecla exacta. Todos sus fichajes del verano pasado, salvo Babin, llegaron con una temporada asegurada más otra en función de objetivos, que se renovaba de manera automática. Por ello, nombres como Javi Cueto o Santamaría, que superaron los diez goles la pasada campaña, continuaron vinculados al club sin tener que sentarse a negociar. Otros, como puede ser Kevin Bautista, al que el jienense pescó de un San Roque de Lepe recién descendido a Tercera Federación y ahora lo ha convertido en uno de los nombres de moda en Primera Federación, renovaron en función a los minutos y partidos jugados. Con ello, Linares se aseguró que, a pesar de los cantos de sirena que pudieron llegar al Suárez Puerta durante los meses estivales, él club tenía la voz cantante sobre el talento visto en el verde. O se pasaba por caja o nadie salía de la Villa del Adelantado.

Otro de los puntos donde el director deportivo jienense ha marcado la diferencia ha sido a la hora de acabar de retocar el bloque ya construido la temporada pasada. Linares ha sabido dar varias capas de experiencia a la plantilla, algo clave para explicar el buen rendimiento de la plantilla. Nombres como los de Campabadal, Cayarga, Raúl Hernández y Adri Gómez, futbolistas con cientos de partidos entre la antesala y el fútbol profesional y que saben lo que es competir en campos tan exigentes, fueron el complemento ideal para la plantilla que ya estaba construida. Más allá de apostar por varias jóvenes con cierta proyección, como los casos de Quicala o Raúl Rubio, el andaluz supo interpretar que, para conseguir una permanencia, era importante tener en el vestuario gente con aplomo y que supiese manejarse en esos escenarios.

Todo esto, además, lo ha hecho con un método propio. Además de tener una amplia red de scouting, con ojos en gran parte de los estadios del fútbol nacional, Linares utiliza un sistema de "big data" que le permite mejorar el acierto a la hora de tomar decisiones. No basa sus fichajes solo en lo que digan los números, pero sí que, a partir de lo que dicen las estadísticas, más los informes de los que dispone, puede reducir el porcentaje de error al realizar una contratación.

Los datos hablan por sí solos. Linares, arquitecto del equipo que consiguió el ascenso el pasado mes de mayo, volvió a dar con la tecla en el pasado verano para tener al Avilés rozando los puestos de play-off de ascenso a Segunda División, confirmándose como la gran revelación de la temporada en Primera Federación. Han cambiado jugadores y el entrenador, pero la oficina es lo único que no ha variado a lo largo de estos meses. Su año es para enmarcar.

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