Marcos Suárez, el campeón nacional de junior de parkour que va por libre: "Pensé que podía ganar si hacía alguna cosa más difícil"
Las acrobacias del deportista del Grupo, con una discapacidad visual del 70%, dan a Asturias el primer título de la modalidad en la cita de Mijas

Marcos Suárez, en un entrenamiento en el Grupo. / Ángel González
Inmerso en la inevitable lucha entre su naturaleza espontánea y las reglas a las que obliga su adscripción a la Federación Internacional de Gimnasia vive el parkour, el deporte basado en sortear obstáculos urbanos que nació en Francia en la década de los ochenta y que acaba de dar a Asturias su primer título. Marcos Suárez, un joven gijonés del Grupo Covadonga, parece haber conseguido la mezcla justa de improvisación y disciplina, que le ha llevado a conquistar el Campeonato de España junior en la modalidad libre, "freestyle".
Enganchado desde pequeño
La historia de amor de Marcos con el parkour viene de lejos. Tenía poco más de diez años cuando quedaba enganchado a vídeos de YouTube que luego comentaba con su gran amigo Álex. "Íbamos a la calle e intentábamos recrear lo que veíamos", explica Suárez. Espíritu del parkour en estado puro. El parque del Pryca, la Universidad Laboral, las propias instalaciones del Grupo... cualquier sitio era susceptible de ser utilizado como escenario de acrobacias.
Pronto llegó el momento de darle oficialidad al asunto. Su colega probó unos cursos de parkour impartidos por el Grupo y recomendó a Marcos que se apuntase. En la actualidad hay un grupo de siete deportistas de entre 17 y 20 años dedicados semanalmente a la modalidad, además de otros quince chicas y chicos de entre 9 y 13 años apuntados a los cursillos de iniciación. "Está completo, y los campus de verano están llenos, es algo que tiene tirón. Pero no tenemos espacio ni tiempo para plantear más clases", lamenta Pablo Carriles, responsable de la sección de gimnasia del Grupo y entrenador de Marcos Suárez.
Un recorrido complicado
Seis gimnastas del Grupo se plantaron en el Nacional junior de Mijas con ilusión, pero midiendo mucho sus expectativas. Marcos Suárez presentaba las mejores credenciales y así lo demostró: fue finalista de la modalidad de "speed" ("básicamente una carrera de obstáculos por tiempo", aclara Carriles) y dio el gran salto en la de "freestyle". Una competición que tiene su miga, porque los participantes no conocen el recorrido diseñado hasta el día anterior a la prueba. "Cuando lo vimos nos dijimos: ‘Esto para freestyle es imposible’. Entre muro y muro solamente había un metro", recuerda con una sonrisa el campeón. Sin embargo, los entrenamientos previos tuvieron también una buena noticia: "Nos dimos cuenta de que no había tanto nivel como esperábamos, no había subido respecto al año pasado. Pensé que si hacía cosas más difíciles podía ganar. Solo cambié una, pero fue suficiente, funcionó", señala el gijonés.
El entrenador describe lo que tiene en cuenta el jurado: "las acrobacias tienen un valor en función de la dificultad, pero cuenta mucho que no des pasos sueltos, que fluyas, que vayas apoyándote en los obstáculos...".
Entrenamiento peculiar
La medalla de oro en Mijas refuerza la pasión de Marcos Suárez, que en breve afrontará la difícil transición a la categoría absoluta. No fue el único buen resultado de la expedición asturiana en el Nacional. Su inseparable Álex Fernández acabó cuarto también en freestyle.
Los buenos resultados son producto del talento, pero también del esfuerzo de los jóvenes practicantes del parkour, aunque admiten su alergia por los entrenamientos pautados. "Hacemos un poco lo que queremos. Vamos a la cama elástica, por ejemplo, y decimos: ‘¿probamos esta cosa que vimos en un vídeo?’", explica Suárez. Carriles apostilla que "son reacios a tener un trabajo pautado, pero son muy trabajadores. Depende de lo que podamos utilizar en la sala vamos haciendo cosas, y luego van mucho a la calle, a los parques, a un garaje donde ven un salto... aquí hacen las cosas con mucha seguridad y cuando las tienen controladas las prueban en la calle".

Marcos Suárez, en la sala de gimnasia artística del Grupo. / Ángel González
Sobreponerse a la enfermedad
El mérito de Marcos Suárez es doble porque tiene que sobreponerse a una discapacidad visual del 70 por ciento. Sufre de retinosis pigmentaria que le limita, sobre todo, en condiciones de baja iluminación. "Depende del sitio, de la hora, de si es un lugar nuevo... en el campeonato había focos", se sonríe el grupista. No solamente vio bien, sino que en Mijas se lo hizo ver al jurado, con una combinación perfecta. Sus acrobacias tuvieron mucho mérito, y fluyó libre hacia el oro.
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