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La increíble lección de Cisco García, el tenista que quedó parapléjico hace diez años en un accidente de esquí: "Aquel día parecía el final y fue el principio de algo muy grande"

El cordobés, que vive atado a una silla de ruedas, se partió la espalda tras un salto de diez metros en una estación de Austria: "El dolor fue brutal, pero lo peor vino cuando intenté levantarme y no podía moverme"

"Ojalá me hubieran dicho cuando estaba tumbado en la nieve esperando el helicóptero que iba a ser tan increíble como está siendo", admite el deportista, que ha conseguido ser padre por dos veces

Cisco García posa en una de las pistas del Real Club de Tenis de Oviedo.

Cisco García posa en una de las pistas del Real Club de Tenis de Oviedo. / Irma Collín

Hace justo diez años (se cumplió el pasado día 28), un accidente de esquí le cambió la vida por completo a Cisco García, cordobés de 43 años. Quedó parapléjico y atado a una silla de ruedas para el resto de sus días, tras realizar un salto de diez metros en una estación de esquí en Austria. "Diez años desde aquel día y a menudo sigo preguntándome si lo que aquel 28 de diciembre de 2015 parecía el final, no fue sino el principio de algo muy grande. Hay que seguir siempre, por muy difícil que esté la situación, porque la vida te sorprende", ha escrito el influencer en sus redes sociales, junto a un vídeo en el que recuerda el fatídico accidente y, a la postre, su increíble historia de superación.

El día que se partió la espalda

"Este fue el último lugar que caminé. El 28 de diciembre de 2015, en este salto, perdí el control, porque entré despistado mirando una barandilla y tras estar unos diez metros en el aire, caí con mucha fuerza, reboté hacia arriba, caí ladera abajo y me partí la espalda", relata. "El dolor fue brutal, pero lo peor vino cuando yo ya intenté levantarme y no podía moverme. Y me tocaba las piernas y no las sentía", continúa.

La vuelta a aquella estación de esquí

Diez años después Cisco García volvió a aquella estación de esquí en la que pensó que su vida se acabaría. Ahora, de la mano de su mujer y de sus dos hijos pequeños. "Mis sensaciones son buenas. Yo no pienso en el salto. Intento pensar en el día del accidente y mi mente rápidamente me lleva a todos los años anteriores que yo estuve disfrutando, entrenando rápido, saltando, rodando, haciendo el grab... Y siento es que este salto es parte de mi vida, de cómo entiendo yo las cosas, de vivir con mucha intensidad y de asumir las consecuencias de lo que te pasa", confiesa.

Nueva vida

"Aquí comenzó mi nueva vida. Y ojalá me hubieran dicho cuando estaba tumbado en la nieve esperando el helicóptero que iba a ser tan increíble como está siendo", remata con una sonrisa y junto a varias instantáneas con su familia.

La autoestima, por los suelos

El camino, no obstante, ha sido duro. Así lo relató en agosto de 2024 a LA NUEVA ESPAÑA. "Cuando te pasa algo así, tu autoestima está por los suelos. Crees que cualquiera es mejor que tú solo por el hecho de andar", explica el deportista. Tuvieron que pasar dos años desde el accidente para que García se moviese con la silla. Lo que más dolor le producía eran las miradas de compasión de la gente por la calle. "Con el tiempo fui cogiendo confianza; creo que eso se huele y ya no siento esa pena", remarca. Ahora dice que la silla le detiene "para muy pocas cosas": ha viajado por todo el mundo, se ha tirado en paracaídas e incluso se ha sacado la licencia de navegación.

El tenis, que ya era su pasión antes del grave accidente, fue primero su salvación y, después, se convirtió en su profesión. "Empezaba a hacer algo de lo que estaba orgulloso. Crecí en el ranking y empecé a jugar hasta 25 torneos internacionales al año", detalla.

Pudo tener dos hijos

Más allá del tenis, en los últimos años han ganado enteros otras dos facetas de su vida: su familia y las redes sociales. A pesar de sufrir una lesión medular, pudo tener dos hijos con su esposa Raquel, sometiéndose a un procedimiento de fecundación in vitro. Forbes lo incluyó en su top 100 de influencers en 2020 y acumula 400.000 seguidores en Instagram. "Lo mejor de las redes es saber que he animado a gente que está en silla a viajar o a tener hijos", dice orgulloso.

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