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Isabel Barreiro y Rubén Marqués, magníficos en la San Silvestre de Gijón más multitudinaria

La gijonesa, quinta en la general, logra su octavo triunfo femenino consecutivo, y el pixueto, el tercero seguido en dura competencia con David Alfonso

Isabel Barreiro y Rubén Marqués, magníficos en la San Silvestre de Gijón más multitudinaria

Marcos León

Gijón

Más que campeones, campeonísimos. La gijonesa Isabel Barreiro, del club Adidas, y Rubén Marqués, pixueto del Universidad de Oviedo, se proclamaron campeones de la 46ª edición de la San Silvestre de Gijón. Una tarde de frío, de viento helador al lado del mar, saludó la llegada junto a la Antigua Pescadería Municipal de los 5.400 atletas de la prueba grande del fin de año gijonés, la más multitudinaria de la historia. En total, contando los participantes en las categorías inferiores, se colocaron 7.400 dorsales. Pese a la sensación térmica, fueron muchos los espectadores que se asomaron a las calles para participar en el fin de año más deportivo.

Cara a cara

La prueba parecía encaminada a una lucha entre Rubén Marqués y su compañero en el Universidad David Alfonso. Este último abandonó por esta vez la prueba avilesina para disputar la de Gijón pero, pese a marcar el ritmo en los primeros kilómetros, no pudo con el arreón final de Marqués, que había vencido por la mañana en su Cudillero natal y firmaba de tarde su tercer triunfo consecutivo en la San Silvestre gijonesa. Un hito llamativo para un chico que no hace muchos años jugaba al fútbol. Entró en la meta con un tiempo de 17 minutos y 3 segundos, once segundos antes que Alfonso. Tercero, con 17 minutos y 57 segundos, fue el independiente Andrés García Blanco, habitual de las pruebas de montaña. Cuarto entró el incombustible Marcos Peón y quinta en la general se presentó en la Antigua Pescadería Isabel Barreiro, primera mujer de la carrera de fin de año gijonesa por octava vez consecutiva. El tiempo de Barreiro, en gran momento, 18 minutos y 25 segundos. No le hizo mucha sombra la que era su gran rival, Beatriz Álvarez, del Diputación de Valencia, que registró 19 minutos y 2 segundos. Completó el podio femenino Esther Ramos, del Running Pinto Seoane-Pampín, que acabó con un tiempo de 20 minutos y 11 segundos.

Rubén Marqués entra primero en la carrera de fin de año gijonesa.

Rubén Marqués entra primero en la carrera de fin de año gijonesa. / Marcos León

Sacar fuerzas de donde no había

La felicidad inundaba la cara de los vencedores. Rubén Marqués admitió haber vivido una carrera "muy dura porque David puso un ritmo muy alto desde el principio y fui todo el rato unos metros por detrás, controlando para tener fuerzas para el final. No me vi ni ganando hasta a falta de 500 metros, ahí saqué fuerzas de donde no tenía. Al final los dos vamos al límite y las cabezas juegan un papel muy importante, no solo las piernas. Somos compañeros de club y amigos, hablamos la mayor parte de los días y también es algo que nos viene muy bien a los dos, él me hace correr a mí y yo a él". Marqués, que lleva pleno de victorias en sus participaciones (lleva tres de tres), quiere más: "es un trazado muy llano al que le tengo cogida la medida, el año que viene volveré".

Isabel Barreiro levanta los brazos al cruzar la meta como ganadora femenina.

Isabel Barreiro levanta los brazos al cruzar la meta como ganadora femenina. / Marcos León

Preparar los 10 K de Valencia

Por su parte, Isabel lucía una sonrisa de oreja a oreja tras su octavo triunfo consecutivo en la prueba gijonesa, una carrera a la que promete asistir "siempre que pueda, salvo algo muy excepcional. Por suerte, en estas fechas lo habitual es que pueda y estar aquí delante de mi familia lo convierte en mi carrera favorita". La campeona, "en un estado de forma muy bueno", disfrutó más que en 2024, cuando llegaba con problemas. No se percató ni de quién iba por detrás: "el objetivo que tenía era salir fuerte y mantener el ritmo, utilizar la carrera a modo de test para el 10 K de Valencia, que se celebra en diez días".

Salida de la prueba grande de la San Silvestre de Gijón.

Salida de la prueba grande de la San Silvestre de Gijón. / Marcos León

Las de los vencedores no eran las únicas caras de felicidad en la meta, donde se multiplicaban entre los que habian convertido en un reto acabar los 6 kilómetros. Una despedida de 2025 por todo lo alto con mucho deporte, disfraces y buen humor.

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