Fallece Miguel Torres, referente del automovilismo asturiano y figura clave del Rally Príncipe de Asturias
El automovilismo asturiano lamenta el fallecimiento de Miguel Torres, figura muy vinculada al motor como competidor, organizador y divulgador.

Miguel Torres / Eduardo Torres Vigil
El automovilismo asturiano despide a una de sus figuras más representativas con el fallecimiento de Miguel Torres, hombre profundamente ligado al mundo del motor desde múltiples facetas y durante varias décadas. Su muerte deja un vacío difícil de llenar en un deporte al que dedicó su vida como competidor, organizador y divulgador.
Miguel Torres comenzó su andadura en el automovilismo desde el lado más puro de la competición. Antes de entrar de lleno en los rallies, dio sus primeros pasos en el karting, una escuela en la que coincidió con nombres bien conocidos en la historia regional del motor. Aquella etapa le abrió la puerta al mundo de los tramos, donde se curtió como copiloto en los años setenta y llegó a firmar actuaciones destacadas en pruebas clásicas del calendario asturiano. Entre sus resultados más recordados figuran dos terceros puestos en 1974, en el Rally Ciudad de Gijón y en el Rally del Naranco, además de varias clasificaciones dentro del ‘top 10’ en citas como el Rally Ciudad de Oviedo o la Ruta del Salmón. También vivió experiencias fuera del ámbito estrictamente regional, con presencia en pruebas de prestigio nacional, y participó en rallies de regularidad, ampliando su vínculo con el automovilismo desde distintas disciplinas y formatos.
Tras colgar el casco, su compromiso con el automovilismo no hizo más que reforzarse. Dio el salto a la organización y pasó a formar parte de las estructuras del Real Automóvil Club de Asturias y, posteriormente, del Automóvil Club Principado de Asturias. Desde ese ámbito desempeñó un papel determinante en uno de los momentos más importantes del motor en la región.
En 1988, junto a Julián Moreno, asumió la responsabilidad de organizar el Rally Ciudad de Oviedo, en una etapa de transición que acabaría dando lugar al Rally Príncipe de Asturias, ahora Rally Princesa, prueba que con el paso de los años se consolidó como una de las grandes citas del calendario nacional. Durante los primeros años, Torres fue una pieza clave en la gestión y crecimiento del rally, sentando bases organizativas que marcaron su futuro.
En los últimos años siguió vinculado al deporte desde la divulgación y la opinión, participando como colaborador en la tertulia de ‘Tiempo añadido’ de la RPA, donde aportaba análisis y memoria histórica del automovilismo.
Su fallecimiento supone la pérdida de un hombre que entendía el automovilismo como algo más que competición: como una comunidad, una pasión compartida y una forma de vida. Asturias pierde a uno de sus referentes silenciosos, pero esenciales, cuya huella permanecerá ligada para siempre a la historia del Rally Príncipe de Asturias y al desarrollo del motor en el Principado.
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