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Luis de la Fuente, de Arriondas a dirigir el fútbol universitario en Estados Unidos

Un arriondano se convierte en director técnico de la Universidad de Iowa tras llegar con una beca de jugador: "Importa tanto el fútbol como los estudios"

Luis de la Fuente, en Oviedo, antes de retomar sus funciones en Estados Unidos.  | IRMA COLLÍN

Luis de la Fuente, en Oviedo, antes de retomar sus funciones en Estados Unidos. | IRMA COLLÍN

María Rendueles

María Rendueles

Gijón

El fútbol fue el hilo conductor que llevó a Luis de la Fuente, asturiano de Arriondas con el mismo nombre y apellido que el seleccionador de España, desde los campos de Tercera y Preferente hasta los banquillos universitarios de Estados Unidos. Lo que comenzó como una oportunidad lejana mientras estudiaba Administración de Empresas en la Universidad de Oviedo acabó convirtiéndose en un proyecto de vida ligado al deporte, la gestión y la formación académica en el sistema universitario estadounidense.

Mientras completaba la carrera y jugaba en equipos como El Condal, Vallobín o el Universidad de Oviedo, surgió la posibilidad de dar el salto a EE UU a través de una beca deportiva. "A mí me sonaba muy lejos, casi irreal", reconoce. El contacto con Eleven Up Sports, una empresa especializada en captar talento y colocarlo en universidades americanas, fue clave para dar el paso.

Luis celebra un gol con su equipo. | LNE / AGENCIA

Luis celebra un gol con su equipo. | LNE / AGENCIA

Su primera parada fue Tusculum University, en el estado de Tennessee, donde cursó un MBA (Master of Business Administration) mientras competía en la NCAA División II. Allí vivió su primera gran experiencia en el fútbol universitario estadounidense, un entorno que le sorprendió tanto por el nivel deportivo como por la exigencia académica. "Allí les importa lo mismo el fútbol que las clases. Si un jugador tiene un examen importante, el entrenamiento pasa a segundo plano".

El asturiano, con el trofeo de  «National player of the week».

El asturiano, con el trofeo de «National player of the week».

En lo deportivo, el rendimiento fue sobresaliente. Luis fue reconocido como National Player of the Week en la NCAA D2, mejor jugador ofensivo de la semana en su conferencia (SAC) y deportista de la semana de la universidad en dos ocasiones.

Tras ese primer año intentó prolongar su etapa como jugador, pero el sistema universitario fue tajante. "Te dan un máximo de cinco años de elegibilidad y a mí ya me contaron los cuatro de la carrera en España y el año allí". Con 23 años y toda una vida ligada al balón, tocaba reinventarse sin salir del fútbol.

La opción fue Briar Cliff University, en Sioux City (Iowa), dentro de la NAIA, otra de las grandes instituciones del deporte universitario en EE UU. Allí llegó como segundo entrenador del equipo masculino, con una beca que le cubría vivienda, comida y estudios, mientras cursaba dos másteres más: Liderazgo Organizacional y Gestión Deportiva. "Era estar dos años más en Estados Unidos, seguir ligado al fútbol y formarme gratis. No lo dudé".

El cambio no fue sencillo. "Venía de jugar y tenía futbolistas de mi edad o incluso más jóvenes. Pasar al rol de entrenador me costó bastante", admite. Aun así, el primer año fue exitoso: el equipo ganó la conferencia y se clasificó para el Nacional.

En marzo del año pasado, el primer entrenador dio el salto a otra universidad y Luis asumió el mando. Tras un proceso de entrevistas y negociaciones, fue nombrado head coach del programa masculino. "Mi vida es el fútbol, llevo jugando desde los cinco años, así que tener esta oportunidad fue clave", detalla.

Su trabajo, sin embargo, va mucho más allá del césped. "Ser entrenador es solo un 20 %. El otro 80 % es gestión". En su día a día dirige un grupo de 45 jugadores, en su mayoría internacionales —españoles, alemanes, suecos o ingleses—, controla su rendimiento académico, gestiona presupuestos, viajes y recursos humanos, y mantiene contacto constante con profesores y departamentos universitarios. "Es como llevar una empresa", afirma.

La realidad del deporte universitario estadounidense le sigue llamando la atención. "Una universidad puede costar 53.000 dólares al año y aquí se combina una beca académica con una deportiva. Todo está conectado", explica. Las instalaciones, añade, "son de nivel profesional, como un equipo de Segunda en España".

El crecimiento no se detiene. Recientemente, Briar Cliff University le ha promocionado a Director of Soccer, algo así como director técnico de todo el fútbol, con responsabilidad sobre los programas masculino y femenino. "Voy a seguir entrenando, pero enfocándome más en lo administrativo, en la estructura y en buscar patrocinadores".

Lejos de Asturias, la adaptación no fue fácil. "Tuve mucho homesick (nostalgia), sobre todo al principio y con el idioma", comenta. Hoy, con 25 años, se siente asentado y con un proyecto sólido. "No lo considero un trabajo, es mi pasión. Tengo fútbol, gestión y liderazgo, que es lo que siempre me gustó", asegura. Desde Arriondas hasta Iowa, el recorrido de Luis de la Fuente es el reflejo de un camino cada vez más habitual: el del futbolista que encuentra en el fútbol universitario estadounidense no solo una salida competitiva, sino también una carrera profesional dentro del fútbol.

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