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La aventura rueda de Perú al Jovellanos: Pau Costa y Jaume Guardia y una espectacular ruta en Gijón

"21 nevados" detalla la ruta por las cordilleras Blanca y Huayhuash en bicicleta de cuatro amigos del Valle de Camprodón: "Las paredes de nieve que terminan en el verde no tienen comparación"

Pau Costa y Jaume Guardia, ayer en el Jovellanos. | MARCOS LEÓN

Pau Costa y Jaume Guardia, ayer en el Jovellanos. | MARCOS LEÓN

Gijón

"Una aventura sin artificios en un marco incomparable". Esta sencilla frase resume lo que ofrecieron ayer en el teatro Jovellanos Pau Costa y Jaume Guardia, la mitad de un grupo de amigos que completan Marc Solà y Dani Terrisse, en su exposición "21 Nevados", una proyección sobre la expedición de los cuatro en bicicleta de montaña por las cordilleras Blanca y Huayhuash, en Perú.

Es la aventura más reciente y también más intrépida de los cuatro amigos del Valle de Camprodón, en el Pirineo oriental. En su historial acumulan varias expediciones de varios días, pero nunca con una altitud tan pronunciada y constante como esta. "El primer día fue el mejor día de mi vida en bici, la espectacularidad de las paredes verticales de nieve que terminan en el verde de los campos no tiene comparación", apunta Pau Costa.

De Costa, de 40 años y padre de dos niños pequeños, partió la idea de hacer el documental: "Me motivaba dejar algo que pudieran ver mis hijos dentro de 20 años. Pero siempre teniendo claro que era sin muchas pretensiones y que nunca debía contaminar la aventura". Con la ayuda de patrocinadores y de otro chico del valle, el montaje quedó listo para exponer en Gijón.

"La ruta fue magnífica, aunque no tuvimos la mejor meteorología", aclara Jaume Guardia. Pese a acudir en época seca, les llovió cuatro de los cinco días, aunque precipitaciones finas que no alteraron los planes. Unos planes que habían sido diseñados meticulosamente, con la contratación de una agencia para montar los campamentos, ante la falta de refugios, y con la incógnita de cómo iban a responder los cuerpos a esa altitud.

"Nos conocemos unos a otros perfectamente y los roles de cada uno. Sabíamos que si había un problema mecánico tendría que ser una cosa de peso, no un descuido ni una tontería, conocemos el equipo", precisa Guardia. Costa va aún más lejos: "Creo que el equipo se ha hecho un poco por selección natural. Nos gusta el mismo tipo de ruta, la misma dureza... yo no tengo que mirar atrás a ver si viene el compañero porque sé que viene. Sufrirá lo que tenga que sufrir; si se queda es que tenemos un problema grave".

Así, lo que empezó siendo una amistad en torno al esquí de travesía fue girando hacia la bicicleta. Y vienen más aventuras en camino, aunque todavía están cuadrando calendarios familiares para decidir la siguiente. De momento, dos de ellos se acercaron a emocionar a los aficionados a la montaña en el Jovellanos gracias a que su contacto en Orbea, su patrocinador de bicicletas, les habló de la Semana de Gijón. "Contacté con Diego Cienfuegos, me dijo que le mandara material y a las dos horas me dijo que les encajaba muchísimo. Se ve a alguien apasionado de lo que hace".

Priorizar la seguridad

La montaña tiene siempre sus riesgos, y el grupo del Valle de Camprodón es consciente de ellos. De hecho, admite Jaume, "en Perú priorizamos la seguridad y bajamos un poco el listón que solemos tener, sobre todo en las bajadas". Eran conocedores de que la falta de infraestructura podía convertir en un serio contratiempo el más mínimo percance. "Al Everest tardamos días en llegar, daba la impresión de estar en un sitio muy remoto, pero oías helicópteros. En Perú estás más cerca de la civilización, pero sabía que de esa montaña me iba a costar más salir", explica Costa.

El cuidado en el detalle y la experiencia del grupo evitó disgustos, con lo que su peripecia más peligrosa sigue siendo la que vivieron en Nepal cuando se vieron sorprendidos por un incendio forestal. Alguien quiso quemar matorral y se le fue de las manos. Acabaron pasando la noche en una casa cercana, ayudaron a contener las llamas con cubos de agua y una manguera y esperaron a que el incendio se desviase para continuar la ruta porque rodear la montaña significaba tres días de propina.

Pero estos chicos del Pirineo no son de fácil asustar: el frío y el fuerte viento del Valle de Camprodón los ha curtido. "Nos lo decían cuando íbamos por ahí a competiciones de esquí. La gente estaba hablando de lo malo que estaba y nosotros nos decíamos: ‘qué buen día hace, ¿no?’".

El esloveno Silvo Karo, figura de la escalada ligera, toma el relevo

El teatro Jovellanos recibe esta noche, en la penúltima jornada de la Semana Internacional de Montaña de Gijón, Memorial "Julio Bousoño", a una de las figuras más relevantes del alpinismo contemporáneo, del estilo de escalada ligera y rápida. Se trata del esloveno Silvo Karo (Liubliana, 1960), que ofrecerá una conferencia que, bajo el título "Light & Fast", repasa su trayectoria escaladora en algunas de las paredes más emblemáticas del planeta. Distinguido en el año 2022 con el Piolet de Oro por su carrera, Karo marcó hitos en Fitz Roy, Cerro Torre, Torre Egger y Bhagirathi. Pero, además, tiene a sus espaldas muchas otras incursiones en la Patagonia, el Himalaya, el Karakórum, Groenlandia, Yosemite y, por supuesto, en sus Alpes Julianos.

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