La karateka de Candás Adriana Gil busca revalidar su corona de Grand Winner en la Liga Iberdrola
"El objetivo es volver a estar arriba", dice la candasina ante el inicio de la liga de kumite

Adriana Gil

La karateka de Candás Adriana Gil, de 24 años, abre este fin de semana en Valdepeñas una nueva edición de la Liga Iberdrola con un objetivo claro: defender el título de "Grand Winner", máxima distinción (en categoría sénior de más de 68 kilogramos). La competición, que arranca con su primera fase, supone el punto de partida de un curso en el que la candasina volverá a medirse a las mejores "con el objetivo de estar arriba".
La prueba, de carácter individual, reunirá a competidoras de toda España e incluso de otros países, lo que eleva el nivel desde el primer momento. Gil afronta esta primera cita con buenas sensaciones y la motivación intacta. "Me veo bien, con ganas, que al final es lo más importante", explica, consciente de que la alta participación incrementa la dificultad en cada combate.
Solo las ocho mejores de cada peso logran el billete para la final de diciembre. En ese camino, la joven competirá en kumite femenino en una de las categorías más exigentes. El primer paso es sumar puntos y mantenerse en la pelea por el ranking: "Mi objetivo en este campeonato es disfrutar y poder clasificarme para la gran final", asegura.

Adriana Gil / A.G.
El inicio de la Liga Iberdrola llega después de un 2025 sobresaliente, una temporada que convirtió a Adriana Gil en una de las referencias del kárate nacional. La asturiana se impuso en la primera fase de la Liga Iberdrola y volvió a hacerlo en la final disputada en diciembre en Tenerife, resultados que le permitieron proclamarse campeona. "Si quedas primera en las distintas fases, al final lideras el ranking y te conviertes en la ganadora", explica, subrayando la regularidad que exige una liga competición que viene ganando en protagonismo.
A nivel colectivo, el balance del pasado curso también fue notable. Gil se proclamó campeona de España por selecciones autonómicas y logró el subcampeonato nacional por clubes con su gimnasio, el Arenas de Oviedo, unos resultados que refuerzan su condición de referente dentro del kárate asturiano.
Defender el título no es sencillo, y menos aún compaginando el deporte de alto nivel con la vida laboral. Desde mediados de 2024, Adriana Gil trabaja en el área de administración de una empresa, un cambio que le obligó a reorganizar por completo su día a día. "Cuando empecé a trabajar noté bastante el cambio, porque antes tenía más tiempo para entrenar", reconoce.
Con ese esfuerzo como base, Gil encara el arranque de la Liga Iberdrola con ambición, pero también con los pies en el suelo. Además de luchar por revalidar el título, se marca como objetivos el Campeonato de España y volver a pelear por medallas por equipos. "La idea es seguir compaginando el trabajo y el deporte y volver a estar arriba", reitera antes de afrontar en Valdepeñas el primer paso en la defensa de su corona.
Suscríbete para seguir leyendo
- Lidia Martínez se jubila tras 40 años como cajera de la primera gran superficie que tuvo Asturias: 'La inmensa mayoría de la gente con la que traté fue maravillosa
- La borrasca 'Oriana' descargó en Asturias el segundo chaparrón más grande de toda España: casi 70 litros por metro cuadrado
- Mañana se formarán colas kilométrica en Action para conseguir el conjunto de cama más barato del mercado: disponible en tres colores y se seca más rápido que otros tejidos
- Luz verde para que Costco se instale en Siero: 170 empleos en tres años y una decisión que causa división en el Gobierno de Barbón
- Fallece un motorista de 54 años en un accidente de tráfico en Posada de Llanera
- Los artilugios de Galiana se convierten en fallas: la peña Ébano vence en el Descenso y el Abuelo Anselmo y los Piniellanos la acompañan en el podio del día grande de Avilés
- Un altercado en un supermercado del centro de Gijón obliga a intervenir a la Policía
- Emma García para Fiesta en directo por el enfado por la ocupación de 'sus 'inquiokupas': 'Me denuncian ellos a mí por acoso y coacción