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Zarpazo del Avilés en Lezama: los blanquiazules consiguen un triunfo vital ante una de las mejores canteras de España

Los avilesinos, que mejoraron notablemente en defensa, tumban al Bilbao Athletic gracias a los tantos de Quicala y Kevin Bautista

Noé Menéndez

Noé Menéndez

Zarpazo vital del Avilés. La empresa era complicada, teniendo en cuenta la magnitud del rival y las dudas, sobre todo en defensa, que había dejado, pero los blanquiazules han vuelto a sacar su mejor versión para traerse los tres puntos de Lezama. Comandados por una pareja inexpugnable, Eze y Babin, y gracias a la "ley del ex", el cuadro blanquiazul consiguió su primera victoria del 2026 y disipa, de un plumazo, todos los fantasmas posibles. Kevin Bautista, en los últimos instantes, terminó de sentenciar el encuentro.

Por primera vez en lo que va de temporada Dani Vidal apostó por Eze, joya del Oviedo, en el once titular, haciendo pareja con Babin en el centro de la zaga. Se cae Borja Granero, señalado en las últimas derrotas blanquiazul. Santamaría fue el elegido para comandar el ataque como '9', con Kevin Bautista de regreso al hueco de mediapunta, flaqueado por Gete y Adri Gómez como doble pivote. La banda derecha fue para un Quicala que volvía a la que fue su casa, Lezama.


0-1, min. 43: Quicala. 0-2, min. 90+6: Kevin Bautista, de penalti.

Alineación

Mikel Santos (1);
Aldai (1), Duñabeiria (1), Jon de Luis (1), Barandalla (1);
Guibelalde (1), Eder García (1);
Adrián Pérez (1), Ibon Sánchez (1), Gift (1);
Ibai Sanz (1)

CAMBIOS

Huestamendia (1) por Gift, min. 54. Johaneko (1) por Aldai, min. 70. Asier Hiero (1) por Guibelalde, min. 77.

Alineación

Álvaro Fernández (2);
Campabadal (1), Babin (2), Eze (2), Osky (1);
Adri Gómez (1), Gete (2);
Quicala (2), Kevin Bautista (2), Cayarga (2);
Santamaría (1)

CAMBIOS

Guzmán Ortega (1) por Osky, min. 20. Isi Ros (1) por Quicala, min. 66. Raúl Rubio (1) por Santamaría, min. 77. Raúl Hernández (1) por Cayarga, min. 77.


David López (Comité catalán). Amonestó a los locales Ibon Sánchez, Guibelalde y Eder García y a los visitantes Santamaría y Raúl Hernández.

Instalaciones de Lezama

Los primeros minutos siguieron el guion previsto. El asedio del Bilbao Athletic fue total, con Álvaro Fernández teniendo que salir a la palestra en el minuto 3 para blocar un disparo de Adrián Pérez. No fue el único. Babin y Eze dieron el do de pecho para que todos los balones que pasaban por el espacio aéreo blanquiazul fuesen repelidos. A ello se sumó un Campabadal muy seguro en labores defensivas. Gift trató de buscarle las cosquillas, pero sin mucho éxito.

El Avilés instaló la muralla en su defensa y, aunque la pelota estuvo más tiempo en los pies del cuadro bilbaíno, tuvo varias acciones al contragolpe interesante. Todos los balones pasaban por Santamaría, al que le faltó un poco más de acierto en el pase para encontrar a sus compañeros al espacio. El gijonés era la isla blanquiazul en medio del asedio rojiblanco, pero necesitaba más opciones para poder plantarse en el campo rival.

La nota negativa de la primera mitad la dio Osky. El ovetense tuvo que retirarse lesionado, como le pasó ante el Barakaldo, en el minuto 20. Esta vez Viti no estaba en el banquillo, por lo que tuvo que salir Guzmán Ortega y Dani Vidal se vio obligado a desplazar a Campabadal al sector izquierdo. Los dos laterales izquierdos del Avilés están en la enfermería y, a pesar de ello, el club no piensa en fichar a otro jugador para ese puesto. Quizás ahora ha cambiado ese pensamiento.

No paro de intentarlo el Bilbao Athletic, que no podía conectar, gracias a un gran marcaje blanquiazul, con su referencia arriba, Ibai Sanz. Había ciertas dudas con Eze en esa faceta, pero el nigeriano ha demostrado en el campo el porqué de todos los piropos por su progresión durante el curso. No será sencillo bajarle del once. El que sí cometió un error que pudo acabar en disgusto fue Babin. El conjunto vasco botó una falta lateral al corazón del área y el capitán avilesino saltó a rechazar el envío, pero erró en la ejecución del cabezazo y la pelota fue a un rival, que, por suerte, no pudo conectar bien el remate.

Uno de los mantras más repetidos en el mundo del fútbol es el de la "ley del ex", esa que dice que cuando un jugador se enfrenta a su exequipo el gol está asegurado. Pues Quicala quiso dar continuidad a esa frase. El extremo, criado en Lezama antes de pasar por el Racing, recibió un pase de Cayarga en la frontal y, con inteligencia, buscó su espacio para disparar. Se marchó con el control de Jon de Luis y armó la pierna. Su disparo, que iba bastante centrado, tocó en Barandalla, haciendo un efecto que pilló de imprevisto a Mikel Santos. El africano parece que quiere salir, pero sus últimas actuaciones están obligando a Dani Vidal a tener que asegurarle un hueco en el once titular.

Cerca estuvo de meter el segundo el propio Quicala, pero su disparo, durísimo abajo, lo rechazó con el pie Mikel Santos. El Avilés saltó con mejor cara a la segunda mitad y consiguió que el partido se jugase unos metros más lejos de su área, logrando contener las embestidas del cuadro bilbaíno. Aun así Álvaro Fernández, muy seguro, tuvo que aparecer para desvanecer algunas de las carreras de los jugadores del Bilbao Athletic.

Prueba de la ambición del Avilés en Lezama fue el primer cambio del Avilés tras el obligado por la lesión de Osky. Vidal dio entrada a un Isi Ros irreconocible (ya no luce su característico pelo rubio y tiene el pelo mucho más corto) para seguir presionando arriba y así, poco a poco, ir ahogando al filial del Athletic. Además, en vez de cerrar el encuentro metiendo a Borja Granero, el catalán metió más pólvora, con Raúl Rubio y Raúl Hernández, en uno de los campos más complicados de toda la categoría.

La mejora del Avilés en la segunda parte hizo que el final del encuentro fuese más placentero de lo que se esperaba tras la primera mitad. Isi Ros fue clave para aguantar el bloque medio blanquiazul, provocando faltas y pérdidas que dieron una bocanada de aire fresco a un Avilés que, eso sí, tuvo su dosis de sufrimiento. El momento más preocupante fue cuando las asistencias tuvieron que entrar al campo a atender a Álvaro Fernández, capital en el cuadro blanquiazul, pero finalmente todo quedó en un susto.

Cuando parecía que todo estaba decidido, Raúl Rubio forzó, en el descuento, un penalti que acabó de sentenciar el encuentro. Kevin Bautista, desde los once metros, no falló.

Victoria vital para el Avilés, que consigue sus primeros tres puntos del 2026 y despeja así ciertos fantasmas que había surgido tras las dos derrotas consecutivas. La seguridad defensiva de la primera mitad, sumado al acierto en campo rival, han dado aire a los asturianos, que escalan puestos en la clasificación y vuelven a meterle distancia al descenso. Ahora, a pensar en el Lugo.

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