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El Alimerka Oviedo Baloncesto cierra una vuelta que ilusiona a un Palacio de los Deportes lleno de gente

El equipo asturiano llega al ecuador de la temporada en puestos de play-off gracias a un estilo aguerrido en defensa y rápido en ataque

Greg Parham trata de encestar ante la defensa de Javier García, en el Palacio durante el Alimerka-Melilla.  |

Greg Parham trata de encestar ante la defensa de Javier García, en el Palacio durante el Alimerka-Melilla. | / MARIO CANTELI

Antonio Lorca

Antonio Lorca

Oviedo

El Alimerka Oviedo ha llegado al ecuador de una temporada en la que las cosas le están yendo bastante bien tanto dentro como fuera de la cancha. En lo deportivo, el club parece haber dado un paso adelante que es coherente con la evolución de las últimas campañas, en las que ha logrado cambiar la dirección de una curva descendente que le había llevado de ser un habitual de los play-off de ascenso a pelear año tras año por salvarse. En lo social, el traslado al Palacio de los Deportes tras su rehabilitación ha sido un éxito enorme. La obra de reforma impulsada por el Ayuntamiento de Oviedo dejó un espacio muy coqueto y cómodo, en el que caben más de 5.000 espectadores, y el club, con una acertada campaña de abonados, ha conseguido que partido tras partido sean bastantes más de 4.000 espectadores los que se congregan en el recinto de Ventanielles.

Una plantilla bien hecha

La plantilla del Alimerka Oviedo está lejos de ser la mejor de Primera FEB, pero sí que es una de las más divertidas. Con un presupuesto muy ajustado, el director deportivo, Íñigo de la Villa, ha logrado confeccionar un plantel muy competitivo en el que destacan algunas apuestas. Un buen ejemplo es el fichaje en el tramo final del pasado curso de Alonso Faure, un jugador fuera del radar que venía de acabar su ciclo en el baloncesto universitario en Estados Unidos, y que ha permitido al equipo contar esta temporada con un pívot nacional que está dando un nivel fantástico.

El seguimiento de jugadores como Pablo Longarela, Fede Copes o Daniil Shelist, que se ajustan muy bien al estilo del equipo, ha dado profundidad a una plantilla que se culminó con renovaciones tan importantes como las de Lobaco, Duscak y Cosialls, y con fichajes algo más ambiciosos: Calvin Hermanson, Greg Parham y Marques Townes, que ha encajado como un guante. Otro acierto ha sido el fichaje de Nwaokorie, un interior rookie con potencia y tiro exterior. Y si encima todo esto se corona con un canterano, Jorge Arias, que ante Melilla anotó 12 puntos, el balance es excelente.

Un equipo de autor

Otra de las señas de identidad del equipo está en el banquillo. Javi Rodríguez, entrenador del OCB, tiene un estilo muy definido, que exige un esfuerzo máximo en defensa y una intensidad que permita a los suyos recuperar balones y correr. Un estilo en el que se prefiere un mal tiro a un tiro no realizado. Ese dinamismo, que a veces conduce al error, es a la vez muy atractivo para el espectador, que, cuando las cosas fluyen como al técnico gallego le gusta, lo disfruta porque siempre están sucediendo cosas.

Este equipo tan marcado por el técnico exige una plantilla que se le amolde bien y el propio Javi Rodríguez ha reconocido en varias ocasiones que está más que satisfecho con el grupo. Esa es una de las claves que les ha llevado a terminar la primera vuelta en zona de play-off, con ocho victorias y otras tantas derrotas.

Las gradas se llenan

Toda esta parte deportiva tenía que estar acompañada por la afición en una temporada clave para el Alimerka Oviedo, en la que dejaba el polideportivo de Pumarín, un recinto para unos 1.300 espectadores, para trasladarse a otro en el que se pueden congregar hasta 5.200 personas. El examen era de una dificultad enorme y lo han sacado con sobresaliente.

Una de las claves estuvo en la campaña de abonados, diseñada por el director general, Fernando García, en la que los socios habituales tuvieron la oportunidad de sumar a otro socio más con un 2x1 que funcionó muy bien. También se acertó atrayendo a abonados del Real Oviedo, a los que se les ofreció un precio reducido. Otro pilar fue la enorme cantera del club y conseguir incorporarlos a los partidos del primer equipo, a ellos y a sus familias, otra bolsa de gente importante que ahora se ve habitualmente en las gradas.

El reto, seguir creciendo

La cantidad de gente que acude a los partidos, que convierte al OCB en uno de los cuatro equipos con más aficionados de Primera FEB, y el rendimiento que está dando el equipo permiten ser optimistas de cara al futuro. Pero ese crecimiento tiene que ser sostenido. La plantilla actual del OCB, con las prevenciones propias de cualquier deporte, en el que todo puede suceder, no está en condiciones ahora de aspirar seriamente a dar el salto a la ACB.

Haría bien el club de Oviedo en fijarse en otros clubes, siendo quizá el mejor ejemplo el del cercano Leyma Coruña, que pasó de ser uno de los humildes de la Liga a convertirse en uno de los clubes con más capacidad económica para confeccionar su plantilla y lograr el ascenso. Coruña ha tenido otra virtud muy de valorar, y es mantener ese estatus, como se está viendo esta temporada, después de descender de la ACB.

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