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Bisopapo a la miniélite

Reforzado por la victoria ante el Athletic Bilbao B, el Real Avilés Industrial logra por quinta vez en su historia derrotar a un dependiente de Primera División en la ida y la vuelta de liga

Dani Vidal, a la derecha, durante el entrenamiento de ayer.  | MARA VILLAMUZA

Dani Vidal, a la derecha, durante el entrenamiento de ayer. | MARA VILLAMUZA

Jorge Valverde

Jorge Valverde

Avilés

Apelar a los equipos dependientes, más conocidos por el erróneo término de filiales, es sinónimo de incomprensión. Se mezclan con el pueblo llano, pero su estatus les permite afrontar la competición sin el desgaste y las preocupaciones del común de los mortales. Hasta han perdido gran parte del sentido que les vio nacer, la formación, y sus matrices cada vez los utilizan más por tacticismo administrativo, a base de jugadores más que formados, idóneos para las plantillas profesionales.

En sus 42 años de historia, el Real Avilés Industrial ha disputado un total de 225 partidos oficiales contra equipos dependientes, de los que el 60% pertenecen a clubes de Primera División, como el de la última jornada. Los dos enfrentamientos ante el Athletic Bilbao B, en el Suárez Puerta y en el campo número 2 de Lezama, trajeron consigo sendas victorias y ahí está lo reseñable, pues en los anales industrialistas solo constan otros cuatro casos con doble triunfo en una liga ante rivales de esta tipología.

El primero se sitúa en la temporada 1994-1995, cuando el equipo de Monchu Pérez le endosaba tres goles al Valladolid Promesas, tanto en el Anexo Nuevo José Zorrilla (2-3) como en el Muro de Zaro (3-0), bajo la efectividad de Javi Prendes. La mayoría del plantel pucelano, dirigido por Javier Yepes, tocaría la Primera División, con jugadores de la talla de Pipo Baraja o Benjamín Zarandona.

En la campaña siguiente, 1995-1996, los blanquiazules de José Luis Quirós protagonizaban un "de menos a más" que se mantiene en la memoria y entre sus damnificados estaba una Real Sociedad B que tampoco disponía de un elenco especialmente futurible, más allá de Aitor López Rekarte o Aitor Aldeondo. Mientras el menor de la saga de los Rekarte marcaba en propia puerta y complementaba el gol de Fran Alonso para la victoria avilesista en Llaranes, Joaquín Alonso, de volea, marcaba en la única presencia del Real Avilés Industrial en Anoeta.

Hasta el siguiente doble triunfo liguero contra un dependiente transcurrirían ocho años. El Celta B (Rubén Blanco, Borja Iglesias…) llegaba a la quinta jornada de la 2013-2014 en plan líder, invicto e imbatido, pero en el Suárez Puerta era trasquilado (4-0) por el equipo de Josu Uribe. En este caso, el fútbol más vistoso y efectivo era el de Álex Arias, que también marcaba en la victoria (1-3) de Vigo. El cuarto y último precedente se produjo hace tres temporadas, otra vez con el Valladolid enfrente, que claudicaba junto al Pisuerga (0-3), en matinal estelar de Isi Ros, y sobre el Tuluergo (2-0), con goles en la prolongación.

Siempre hay una primera vez –primera victoria del 2026, primera en Lezama...–, como quinta hay para algo tan complejo: superar por duplicado y en la misma Liga a un "filial" de la élite. Lo ideal sería que la sexta llegue en Aranguren, municipio navarro donde el Real Avilés Industrial jugará contra el Osasuna B, justo después de las fiestas pascuales.

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