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El presidente de la Asturiana, Iván Rivas, advierte: "Si seguimos como hasta ahora, los bolos van a desaparecer"

El dirigente reclama ayuda para introducir el deporte entre los más jóvenes: "Hoy en día hay una gran demanda de jugadores jóvenes. Necesitamos que Educación nos eche una mano para acercarnos a los colegios"

El presidente de la Federación Asturiana de Bolos, Iván García.

El presidente de la Federación Asturiana de Bolos, Iván García. / Juan Plaza

Javi Viso

Javi Viso

Gijón

"Si seguimos como hasta ahora, los bolos asturianos van a desaparecer". Son palabras de Iván Rivas (Riaño, 1990), quien conoce hasta el más mínimo detalle de una disciplina que ha marcado su vida. Tras conseguir grandes éxitos como jugador –fue Campeón de Asturias– en junio de 2024 decidió asumir los mandos de la federación asturiana para tratar de subsanar un problema que continúa vigente en la actualidad. Los bolos atraviesan un momento delicado en la región y Rivas reclama ayuda para evitar el fin de una de las tradiciones más antiguas del Principado.

A los 13 años, la apertura de la peña Bolística Riaño introdujo a Rivas en el mundillo. "Me llamó la atención y comencé a ir con mis amigos", a la vez que destaca que en aquella época había más de 10 jóvenes en el equipo, una circunstancia que "a día de hoy es mucho más complicado". Debido a su fuerte pasión, el langreano decidió presidir a la Asturiana, con el objetivo de revitalizar un deporte que está en crisis en la región. Pero no es tarea sencilla. Dicha ocupación debe compaginarla con su trabajo –operario de cintas en la empresa Contratas Mota– y con su vida personal. "Es complicado compatibilizarlo porque estoy a turnos. Dependiendo de cuál me toque, a veces tengo que levantarme a las cuatro de la mañana o estar toda la tarde y es difícil de compaginar", reconoce.

A sus dos principales funciones se le suma la faceta de jugador, pues Rivas aún compite de la mano del Prau La Güeria, una peña bolística de Laviana que sufre el mismo desgaste que la mayoría en el Principado. "Hoy en día hay una gran demanda de jugadores y de cantera. Va pasando el tiempo y los más mayores tienen que ir dejándolo porque no pueden y necesitamos esa renovación. Es lo que más necesitan los bolos", subraya Rivas, que apunta a ese relevo generacional como el gran problema en la actualidad.

La solución pasa por los colegios

La solución, a su juicio, pasa por una mayor difusión entre los más jóvenes y por un mayor apoyo desde las instituciones. "Necesitamos que la Consejería de Educación nos eche una mano. Echamos en falta que los colegios vengan a la bolera o que el profesorado le dedique un tiempo a los bolos. Es algo autóctono de aquí y debería darse a conocer más", destaca el dirigente, quien compara la situación con Cantabria, donde promocionan mucho más el bolo palma. Desde 2017, los bolos fueron declarados un Bien de Interés Cultural (BIC), una figura jurídica de protección del patrimonio histórico español, aunque Rivas lamenta que no ha tenido el impacto esperado. "La realidad es que no hemos obtenido ningún beneficio y no se ha notado la diferencia".

El presidente de la Federación Asturiana de Bolos, Iván García.

El presidente de la Federación Asturiana de Bolos, Iván Rivas. / Juan Plaza

El número de licencias en el Principado se ha ido reduciendo en los últimos años, aunque este último no ha habido una caída muy notoria. "Andamos parecidos, en torno a las 800 licencias y con la firme intención de mejorar en las categorías inferiores", aunque el objetivo de Rivas es claro: "Quiero que las cosas no vayan a peor". Lo positivo de cara a este año es que la Consejería de Cultura, Política Llingüística y Deporte ha aumentado notablemente el importe de la subvención otorgada a la Federación, pasando de los 7.000 a cerca de 30.000 euros que recibirán, el mayor importe en la última década, relata el directivo.

Desde la Federación también se trata de impulsar esa difusión y se contempla acerca los bolos a las localidades asturianas en plazas y otros puntos de interés. "A lo mejor también es una manera de meterles el gusanillo como me pasó en su día, pero tiene que haber más opciones para que los jóvenes puedan practicarlo", prosigue. Otro aspecto que considera necesario es que exista una red más sólida de boleras techadas, al menos en categorías inferiores. "Es básico porque esto no es fútbol, aquí estás parado". Rivas alza la voz y muestra su preocupación por el rumbo que están adquiriendo los bolos en la actualidad en el Principado. Cree que, si no se ataja a tiempo la situación y se toman medidas desde la base, en las próximas décadas podría ir perdiéndose una de las prácticas deportivas más antiguas de nuestra región. "Si seguimos así van a acabar desapareciendo, sobre todo alguna modalidad que a día de hoy ya está muy limitada", lamenta.

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