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El Lobas Oviedo Balonmano Femenino, a por el ascenso en su año más difícil

"Las chicas han dado la cara", dice la capitana del club ovetense, que tuvo que lidiar con el fallecimiento del presidente y el infarto del técnico

De pie, por la izquierda, Jimena Merino, Carla Torres, Blanca Sánchez, Carmen García-Calvo, Manolo Díaz, Raquel Álvarez y Juan Carlos Sirgo; debajo, de cuclillas, Marta da Silva, Teresa Rodríguez y Celia Rojo; sentadas, Lisa Chiagozie, Paloma Calvo, Paula Molano, Aida Fernández, Camila Méndez y Lucía del Corro (cadete). |

De pie, por la izquierda, Jimena Merino, Carla Torres, Blanca Sánchez, Carmen García-Calvo, Manolo Díaz, Raquel Álvarez y Juan Carlos Sirgo; debajo, de cuclillas, Marta da Silva, Teresa Rodríguez y Celia Rojo; sentadas, Lisa Chiagozie, Paloma Calvo, Paula Molano, Aida Fernández, Camila Méndez y Lucía del Corro (cadete). | / LUISMA MURIAS

Antonio Lorca

Antonio Lorca

Oviedo

El Lobas Global Atac Oviedo está acostumbrado a hacer de la necesidad virtud y a poner buena cara al mal tiempo. Un club pequeño, con pocos recursos, que tiene en su palmarés dos ascensos a la máxima categoría femenina del balonmano español y que en estos momentos está situado segundo de División de Honor Oro, plaza que le otorgaría un nuevo ascenso.

Una temporada marcada por la tragedia

Todo ello en una temporada que está siendo durísima para la entidad y que comenzó con la peor noticia que se podían llevar: el fallecimiento el pasado 29 de junio de su presidente y fundador, Javier Elósegui, alma y motor de este proyecto. El equipo fue capaz de reponerse del golpe y el club se fue poco a poco recomponiendo ante una situación nueva tras la pérdida de su eterno presidente. Las cosas iban bien, el equipo funcionaba y la cantera, pilar de la entidad, seguía siendo una de las más importantes de Asturias.

El infarto de Manolo Díaz, otro golpe inesperado

Pero el 11 de octubre todo se volvió a tambalear. El entrenador del primer equipo, Manolo Díaz, que lleva ya nueve temporadas entrenando al Lobas Oviedo, sufrió un infarto de miocardio durante el partido que les enfrentaba en el Florida Arena al CICAR Lanzarote. Notó algo extraño y él mismo se desplazó hasta el hospital, donde le confirmaron que algo no andaba bien.

Manolo Díaz tuvo que echarse a un lado durante unos meses y dejar que tomara las riendas su segundo entrenador, Juan Carlos Sirgo, al que le echaron una mano las dos capitanas, Celia Rojo y Carmen García-Calvo, dos veteranas que conocen a la perfección el método de trabajo de su entrenador.

Liderazgo desde el vestuario

El pasado 10 de enero fue un día muy especial para el equipo de Oviedo porque fue el del regreso de Manolo Díaz al banquillo. Jugaban contra el Mislata valenciano y ganaron, aunque eso no fue lo más importante. Para un grupo tan unido, tener a su entrenador de nuevo con ellas fue una liberación y una enorme alegría.

“Sirgo tuvo que echarse el equipo a la espalda, Carmen y yo le echamos una mano, con las directrices que nos daba Manolo desde la sombra; llevar tantos años con él ayuda, él vino en mi tercer año en el equipo”, explica Celia Rojo.

Un regreso cargado de emoción

Reconoce la capitana del equipo que después del infarto de Manolo Díaz estuvieron “un par de semanas tocadas, queríamos ayudar pero no queríamos presionar”. Esa vivencia dio una importancia especial a un partido que iba a ser uno más: “El día de su regreso fue el partido con más nervios, pero salió todo bien y eso lo hizo todo más fácil; ahora hemos vuelto a la rutina y todo ha terminado de la mejor manera posible”, añade Rojo.

Un ascenso en el horizonte marcado por la superación

En cuanto a la situación clasificatoria por la que atraviesa el equipo, que encadena cuatro victorias seguidas y es un firme candidato al ascenso, se lo toman con bastante tranquilidad: “Ojalá quedemos en los puestos de arriba, pero el club no nos pone objetivos y en ese sentido estamos tranquilas; los dos primeros suben directamente, ahora dependemos de nosotras y claro que todas tenemos la ilusión del ascenso, todo deportista juega para ganar”.

Para Celia Rojo, de 28 años, que lleva once temporadas en el club, sería su tercer ascenso y quizá uno más especial por todo lo sucedido: “Hemos tenido mala suerte este año, primero lo del presidente y luego lo de Manolo, pero la verdad es que las chicas han dado la cara. Esta temporada han venido seis jugadoras nuevas y hemos hecho un grupo muy bueno; al deshacerse el equipo de Gijón (el Balonmano La Calzada) vinieron tres de allí que ya nos conocíamos. Eso también ha ayudado”.

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