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España cabe en el Román Suárez Puerta: el increíble dato que ha conseguido el coliseo avilesino tras la visita del Mérida

La reciente visita del Mérida completa con Extremadura la presencia de equipos de todas las comunidades en los 82 años de vida del campo del Avilés

Santamaría celebra su gol ante el Mérida

Santamaría celebra su gol ante el Mérida / Miki López

Jorge Valverde

Avilés

Como receptor de gente, el estadio de fútbol lleva décadas, y las que le quedan, ostentando liderato, sea en urbes descomunales, ciudades grandes, localidades medianas o pueblos diminutos. Su poder de atracción, además de por la cantidad, también despunta por la variedad del concurrente, que carece de perfil.

Por lo que a su grada respecta, igual que en el Román Suárez Puerta armoniza afluencia de toda condición, ya se puede decir que por su rectángulo de juego transitó toda España. Solo una comunidad autónoma, Extremadura, faltaba por verse representada sobre el verde del histórico recinto avilesino, hasta que la visita cursada el pasado sábado por el Asociación Deportiva Mérida saldó esa carencia.

Que el fútbol extremeño de clubes tardara 30.000 días en dejarse ver por la instalación municipal del centro de Avilés obedece a la casualidad de que los precedentes de sus representativos –Polideportivo Mérida, Móralo, Plasencia y Cacereño– se concentraron en solo dos temporadas de la década de los 90, la segunda y la penúltima del período de "destierro" en el Juan Muro de Zaro.

El primer partido oficial en el estadio La Exposición, así denominado hasta 1956, se disputó el 26 de septiembre de 1943, entre el desaparecido Real Avilés CF y el Santander, actual Racing. Por lo tanto, en el rectángulo de casi 7.000 m2 acondicionado sobre el humedal existente al este del núcleo medieval, los primeros en comparecer eran de la región de Castilla La Vieja, a la que por entonces pertenecía la provincia de Santander, de donde también eran Barreda, Tanagra, Santoña…

En la misma década de los 40, empezaron a desfilar los primeros de la actual Castilla y León, la mayoría fenecidos (Deportivo Leonés, Salamanca, Gimnástica Burgalesa, Maestranza Aérea León, Fábrica Nacional Palencia, Cultural Leonesa, Ponferradina, Atlético Zamora), así como los de Galicia (Orensana, Gimnástica Lucense, Lemos, Santiago…) y, a cuentagotas, riojanos (Logroñés), aragoneses (el desaparecido UD Huesca) y catalanes (San Andrés, Tortosa).

Ya en los 50, según iba subiendo el nivel del antiguo Real Avilés, se exhibían navarros (Osasuna), levantinos (Hércules), madrileños (Rayo Vallecano) y hasta marroquíes de Tetuán, cuando la zona era protectorado español. En los 60, con la múltiples y estériles fases de ascenso, se incorporaban manchegos (Villarrobledo) y andaluces (Jerez, San Fernando), además de isleños del archipiélago balear, con la presencia del mallorquín Atlético Baleares.

Y en los 70, el único visitante que representaba a territorio novedoso, el de las posesiones norteafricanas, era el SD Melilla, coincidente con una promoción que terminaba en escándalo mayúsculo, partido inacabado y condena a que el Real Avilés siguiera militando en 1ª Regional, justo cuando la categoría pasaba del nivel 4 al 5.

Así pues, ya con la irrupción del Real Avilés Industrial y la nueva distribución territorial de las autonomías, solo faltaban por ver a equipos de canarios (cinco islas se aplicaron sobre el Tuluergo), murcianos (se hicieron esperar hasta 2014, con Cartagena y Real Murcia) y extremeños, que, por fin, con el Mérida AD, se dejaron ver por el Suárez Puerta, igual que lo harán con el Cacereño, dentro de mes y medio.

Si bien aún falta el mínimo rescoldo de Ceuta, que no deja de estar en la misma cesta norteafricana de Melilla, ya se puede decir que en el Román cabe toda España.

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