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Naufragio en el barro de Espiñedo: dura goleada al Avilés en tierras gallegas (6-3)

El conjunto blanquiazul ha caído ante el Arenteiro en el peor partido de su temporada

Noé Menéndez

Noé Menéndez

Naufragio en Espiñedo. El Avilés ha recibido una dura goleada de manos del Arenteiro en un encuentro marcado por el mal estado del terreno de juego. Aunque Adri Gómez adelantó a lo suyos en los primeros diez minutos, ese primer tanto fue tan solo un espejismo. El cuadro gallego demostró estar mejor hecho para jugar en el barro y, dando una lección de efectividad, no dió ninguna opción a los de Dani Vidal, que suman su tercera derrota consecutiva y la quinta en los últimos seis encuentros.

Arenteiro
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6 3
Avilés
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0-1, min. 9: Adri Gómez. 1-1, min. 12: David Ferreiro. 2-1, min. 30: Bastida. 3-1, min. 41: Mingo. 3-2, min. 47: Uzkudun. 4-2, min. 57: Chuca. 5-2, min. 67: Mingo. 5-3, min. 80: Raúl Rubio. 6-3, min. 88: Mingo, de penalti.

Alineación Arenteiro

Alvin (1);
Jordan (1), Eliseo (1), Lohr (1), Diego Moreno (1);
Brais Val (1), Álex Bastida (2);
Jaume Cuéllar (3), Chuca (2), David Ferreiro (2);
Mingo (3)

CAMBIOS

Lasure (1) por Ferreiro, min. 68. Álex López (1) por Chuca, min. 68. Dani González (1) por Diego Moreno, min. 73. Kandoussi (1) por Álex Bastida, min. 73. Moya (s. c.) por Mingo, min. 89.

Alineación Avilés

Álvaro Fernández (0);
Campabadal (1), Babin (0), Grigore (0), Viti (1);
Adri Gómez (1), Kevin Bautista (0);
Quicala (0), Santamaría (0), Cayarga (1);
Uzkudun (0)

CAMBIOS

Eze (0) por Campabadal, min. 46. Gete (1) por Santamaría, min. 46. Luis Alcalde (1) por Cayarga, min. 46. Raúl Rubio (1) por Quicala, min. 46. Christian Rivera (s. c.) por Adri Gómez, min. 83.


Manuel Pozueta (Comité cántabro). Amonestó al local Ferreiro y y a los visitantes Grigore y Eze.

Espiñedo. Hubo representación de la afición del Avilés.

Si durante el día se habló del estado del césped de Vallecas, el que viese el campo del Arenteiro se llevaría las manos a la cabeza. Espiñedo tenía más zonas con barro que teñidas de verde. De hecho, antes del encuentro ambos entrenadores propusieron al árbitro que no se jugase el partido, algo que se rechazó. Caso aparte merece las frontales de cada área, donde cada balón raso que pasaba se quedaba enterrado, sin llegar nunca a su destinatario. Muchas veces se critica, con razón, al Suárez Puerta, pero el barrizal de Espinedo fue incluso peor.

Grigore, uno de los últimos fichajes invernales, fue la gran novedad en el once de Dani Vidal. El rumano le ganó la partida a un Eze que había quedado señalado en las últimas dos derrotas ligueras. Arriba el técnico catalán decidió mantener lo visto ante el Mérida, con Uzkudun liderando el ataque escoltado por detrás por el tridente formado por Quicala, Santamaría y Cayarga. Eso sí, esta alineación no duró mucho.

Cayarga dio una pequeña alegría a la afición avilesina desplazada a tierras gallegas. Antes de que se cumpliese el minuto 10 y tras un par de acercamientos, el Avilés consiguió un saque de esquina a su favor. El corner lo sacó el avilesino, en corto para Viti. El leonés le devolvió la bola al asturiano, que colgó una mandarina al área que peinó Adri Gómez. El sutil toque del valenciano hizo que la estirada del guardameta del Arenteiro fuese ineficaz, adelantando a los asturianos que empezaron el encuentro pisando fuerte.

Viendo el estado del césped y que el Avilés había conseguido lo más complicado, ponerse por delante, parecía que los de Dani Vidal tenían todo controlado. Esa sensación, esa tranquilidad, fue solo un espejismo. Tres minutos después del tanto blanquiazul Ferreiro, con una gran jugada individual por banda derecha, puso la igualada. El tanto del tanto gallego fue el spoiler de la pesadilla que se avecinaba.

Los asturianos demostraron que no están hechos para el barro. Mientras el Arenteiro parecía crecer con cada disputa, con cada balón encharcado, el Avilés se hacía cada vez más pequeño. Fruto de esa mejoría local llegó la remontada gallega. El Arenteiro volvió a colarse por banda derecha y, tras un gran centro, Bastida remachó de volea, completamente solo, para poner el 2-1 en el marcador. Lo peor no fue el gol, fue la sensación de que, en el minuto 30, el partido ya estaba perdido.

Necesitaba el Avilés el descanso para volver a asentarse sobre el césped y despejar la mente tras el jarro de agua fría que supuso el segundo tanto del Arenteiro. Ese momento de confusión, personificado en Quicala, lo aprovechó bien Mingo. El delantero, máximo goleador del cuadro gallego, le robó la cartera al extremo africano tras un error gravísimo y, tras plantarse en mano a mano ante Álvaro Fernández, no dudó. En ese momento el barco avilesino ya había naufragado.

Primer tanto de Uzkudun

Dani Vidal trató, por todos los medios, de rescatar al navío blanquiazul. Tras el descanso cambió a sus tres mediapuntas (Quicala, Cayarga y Santamaría) para probar con Luis Alcalde, Raúl Rubio y Kevin Bautista, que adelantó su posición para dejarle el puesto de pivote a Gete. Además, Eze pasó a ocupar el espacio de Campabadal, formando una defensa de tres que permitiese tener a más gente por dentro. Uzkudun, el único del ataque del Avilés en mantenerse respecto a la primera mitad, dio un hilo de esperanza a la afición blanquiazul gracias a un gran testarazo que recortó la distancia, pero la alegría, una vez más, duró muy poco.

Chuca, tras recibir un gran pase en la frontal del área del Avilés por parte de Jaume Cuéllar, tuvo tiempo y espacio de sobra para, con un gran cañonazo, acabar de hundir el navío blanquiazul. El tanto gallego acabó de minar a un equipo que, aunque le quedaba media hora de juego, ya había bajado los brazos. Prueba de ello fue la falta de intensidad en el quinto tanto del Arenteiro. Mingo entró como Pedro por su casa en el área avilesina, remató y, tras un rechace por parte de Álvaro Fernández, volvió a hacerse con la pelota pata mandarla al fondo de la red.

Raúl Rubio tiró de orgullo para, en el minuto 80, aprovechar la asistencia de Uzkudun y recortar distancias en el marcador. El maño, en plena pelea por tratar de ser el "9" titular del Avilés, sumó su tercera diana de la temporada, aunque de poco sirvió. En el 88 el árbitro pitó una falta en el área de Babin que, a la postre, terminó convirtiéndose en el hat-trick de Mingo, que se marchó ovacionado por su público.

Tercera derrota consecutiva para el Avilés que se marcha vapuleado de Espiñedo. La cita parecía la propicia para romper la mala racha blanquiazul, pero la realidad ha sido totalmente diferente. Si el Cacereño gana su compromiso liguero los avilesinos acabarán la jornada a cuatro puntos del descenso e inmersos en el peor momento de su temporada. El próximo duelo ante el filial del Celta se antoja clave para volver a sonreír.

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