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Ramón Secades, distinguido como mejor directivo del año tras 60 años al frente del San Esteban de Ciaño

El presidente del club langreano sigue al pie del cañón: "Nos gusta ayudar a los jóvenes"

Joaquín Alonso

Joaquín Alonso

Oviedo

Desde el 10 de septiembre de 1965, Ramón Secades forma parte de la historia del San Esteban de Ciaño, primero como vicepresidente y, desde el 7 de julio de 1973, como presidente de un club que es mucho más que fútbol en la parroquia de Ciaño. Seis décadas después, la Federación Asturiana de Fútbol ha reconocido su trayectoria con el premio a mejor directivo del año, entregado en la gala del fútbol asturiano celebrada en el Club LA NUEVA ESPAÑA.

Reconocimiento a una vida dedicada al fútbol modesto

El presidente de la Federación Asturiana de Fútbol, José Ramón Cuetos Lobo, explicó los motivos del galardón destacando la implicación personal y familiar de Secades con la entidad.

Le damos el premio porque lleva 60 años dentro del equipo, por toda su trayectoria. El San Esteban es un equipo muy humilde. Está involucrada su familia, los hijos, el equipo entero y el barrio”.

Un reconocimiento que pone en valor el papel de los directivos en el fútbol regional asturiano, clave para la supervivencia de clubes históricos.

La humildad de un presidente histórico

Fiel a su carácter, Ramón Secades restó protagonismo al galardón recibido.

Me gusta recibirlos, pero no me gusta ir a por ellos. No me gusta el foco, no sé qué me da, pero estoy muy agradecido”, reconoció entre risas, admitiendo que ya no sabe dónde colocar tantos premios.

Un campo levantado por el pueblo

La historia del San Esteban de Ciaño está íntimamente ligada a la de su campo de fútbol, construido gracias al esfuerzo vecinal.

Todo el campo lo hicimos nosotros. Era de tierra escombrera del lavadero de Hunosa. Luego se cambió a arena de playa y aguantamos hasta que llegó la hierba sintética”.

Un relato que refleja el espíritu del fútbol de pueblo en Asturias, donde el compromiso suple la falta de recursos.

Una dedicación diaria sin jubilación

A sus años, la rutina de Secades apenas ha variado.

Todos los días voy a las 11 y luego estoy toda la tarde”, explica, demostrando que su compromiso con el club no entiende de descansos ni de jubilaciones.

Un modelo de club que resiste al paso del tiempo

El San Esteban se mantiene gracias a un modelo solidario y comunitario.

No cobramos a los jugadores, les pagamos la ficha. La gente del pueblo nos ayuda mucho”.

Empresas como Químicas del Nalón y los negocios de la zona aportan apoyo económico para garantizar la continuidad del club.

Mucho más que fútbol en Ciaño

La relación entre el club y la parroquia va más allá del deporte.

Es un pueblo que ayuda mucho. Aquí hay gente que no tenía ni para comprar una rifa y siempre les hemos ayudado”, recuerda Secades.

Un vínculo social que explica por qué el San Esteban de Ciaño es una institución imprescindible para el pueblo y por qué el reconocimiento a Ramón Secades trasciende lo deportivo.

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