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El gijonés que emula a Maradona y que convirtió sus lesiones en arte: así es Álvaro Obregón, subcampeón del mundo del freestyle

"Si pierdo, es culpa mía; si gano, también", dice el deportista

VÍDEO: Álvaro Obregón, el único asturiano del combinado nacional de Freestyle Fútbol

Joaquín Alonso

Joaquín Alonso

Gijón

Álvaro Obregón es de Gijón. Tiene 26 años y lleva diez haciendo freestyle de fútbol, un arte de hacer malabares como una pelota. Algo que ya hacía en los años 70 un pequeño Diego Armando Maradona en los descansos de los partidos de Argentinos Juniors cuando pertenecía a la cantera del club argentino en aquel equipo bautizado como los "Cebollitas". Algo que ahora es entre un deporte y un arte. Obregón comenzó hace diez años. Todo por culpa de una lesión, por un desencanto y por una necesidad: seguir tocando el balón, aunque no pudiera jugar al fútbol de toda la vida. "Tenía una pequeña lesión en el rotuliano que me obligaba a estar a menudo sin jugar y en rehabilitación. Como no podía jugar, pasaba tiempo con el balón de otra manera", cuenta. Ahora es subcampeón del mundo con la selección española, ha hecho shows para el Barça y el Sporting, y vive entre competiciones y eventos por toda Europa. Pero el camino no fue fácil. Ni rápido. "Animo a la gente que me ve, porque me ven chavales y piensan que es muy difícil y ni lo intentan. Si un chaval empieza ahora con 10 o 13, cuando llegue a mi edad va a ir tres años por delante mío", reflexiona.

Álvaro dejó el fútbol por tres motivos. El primero, porque siempre le había llamado la atención la rama creativa de los deportes. "Me gusta la gente que hace parkour, la BMX, los saltos con esquí... No me gusta ver a la gente correr 100 metros lisos, pero sí me gusta ver a la gente que improvisa y hace mortales". El segundo, porque se sentía limitado. "Yo llegaba antes a entrenar para probar mis regates, me quedaba después haciendo físico... Pensaba que si me esforzaba, se me recompensaría. Pero luego llegaba el hijo del presidente o el amigo de no sé quién y le subían al equipo A. Eso hizo que me desenamorase un poco del fútbol".

Y el tercero, la lesión. "Como no podía jugar, pasaba tiempo con el balón de otra manera. Empecé a ver vídeos en YouTube de gente que hacía trucos, de Ronaldinho, de Sean Garnier, un freestyler pionero. Le pude conocer este año en el Mundial en Francia. Estuvo de juez y fue muy guay", relata Obregón, que maravilló a todos el lunes en la gala del fútbol asturiano de LA NUEVA ESPAÑA.

El freestyle le dio lo que el fútbol no: libertad. "En el freestyle, si yo pierdo, soy mi propio equipo. Si pierdo es culpa mía y si gano también. Yo decido a la competición a la que voy y cómo me preparo. No dependo de que un entrenador me diga si juego o no". Esa libertad le ha llevado lejos. Subcampeón de España, subcampeón del mundo con la selección, shows para grandes clubes y marcas. "He hecho eventos para equipos de fútbol, pero también para festivales, fiestas privadas, eventos musicales, incluso de comida. He hecho freestyle literalmente con todo", cuenta.

Ahora vive entre Gijón y el mundo. Viaja constantemente. "Es un camino muy bonito, te recompensa mucho, te enseña muchas lecciones, sobre todo de disciplina y de esfuerzo. Pero también es un camino sacrificado. Hay que sacrificar muchas cosas". Álvaro Obregón empezó con una lesión y un desencanto. Ahora es subcampeón del mundo. Y todo porque no quería dejar de tocar el balón. n

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