Herminio Menéndez, que formó parte del K-4 que ganó la primera medalla olímpica en piragüismo: "Ni soñaba con ir a los Juegos, por entonces España no pintaba nada"
Medallista en Montreal 1976 y Moscú 1980, Herminio Menéndez recibirá un homenaje en Gijón: "Todo eran barreras que había que ir rompiendo"

Herminio Menéndez, ayer, en Candás. | / MARCOS LEÓN

Herminio Menéndez (Candás, 1953) formó parte del K-4 que logró la plata en la prueba de 1.000 metros en los Juegos Olímpicos de Montreal, en 1976, junto a Luis Gregorio Ramos, José Ramón López y José María Esteban. Fue la primera medalla olímpica para el piragüismo español. Logró otras dos, una de plata y otra de bronce, en los de Moscú, en 1980, y otros ocho metales en campeonatos del Mundo, uno de ellos de oro. Hoy, a las 17:30, el Grupo Covadonga y la Asociación de Amigos de Dionisio de la Huerta le rendirán homenaje en el recinto Ferial Luis Adaro al cumplirse 50 años de aquella histórica medalla.
Ha pasado medio siglo de la medalla de Montreal. ¿Qué siente?
Son recuerdos de toda una vida. Cuando se dice "cincuenta años ya" uno se da cuenta del tiempo que ha pasado… pero, sobre todo, son recuerdos muy agradables. Fue la primera medalla olímpica del piragüismo español, en una final muy disputada con la Unión Soviética. Además, en K-1 me quedé a unas centésimas del bronce.
Vinieron más medallas.
Sí. El año anterior habíamos sido campeones del mundo, algo que fue una gran sorpresa. En esa final competíamos contra ocho países de más allá del Telón de Acero y nosotros éramos los únicos que no pertenecíamos a ese bloque. No éramos favoritos ni se nos esperaba. Aquella victoria fue el inicio de una década gloriosa.

Va a recibir un homenaje del Grupo y de la Asociación de Amigos de Dionisio de la Huerta. ¿Qué significa para usted?
Es muy bonito. El Grupo marcó la segunda etapa de mi carrera deportiva. En 1976 entré como entrenador, seguí compitiendo, luego fui entrenador de la sección y más tarde director deportivo. Fue otra vida dentro del deporte. El Grupo me permitió seguir vinculado al deporte tras mi retirada como piragüista e iniciarme en la gestión deportiva, que luego me llevó al Principado, al Consejo Superior de Deportes, a un ministerio e incluso al fútbol. Toda una vida dedicada al deporte.
¿Cómo fueron sus inicios?
Empecé con 12 años. En Candás hacías o piragüismo o fútbol… y yo hice los dos. Hasta los 16 jugaba al fútbol y practicaba piragüismo en Los Gorilas, que era lo habitual allí. Empecé a competir en Asturias, luego en campeonatos de España, entré en la selección… y llegó un momento en que tuve que decidirme porque me llamó la selección nacional. Entonces dejé el fútbol.
¿Cuándo se dio cuenta de que el piragüismo podía convertirse en una forma de vida?
Nunca lo pensé. Yo hacía piragüismo como se hacía en Asturias: para ir al Sella, para competir por aquí… pero sin imaginar hasta dónde podía llegar. Veía los Juegos y aquellos "monstruos" del piragüismo y ni soñaba con estar allí. España no pintaba nada a nivel mundial. Fui el primer piragüista español que llegó a una final en un Mundial juvenil. Todo eran barreras que había que ir rompiendo.
¿Cómo eran esos rivales?
Para esos países el deporte era cuestión de Estado, tenían muchos medios. Nosotros éramos cuatro locos, cada uno de un sitio distintos. Teníamos un entrenador que hacía de todo: psicólogo, médico, masajista… Era otra época.
¿Siente que abrió un camino para el piragüismo español?
El piragüismo es hoy el deporte olímpico español con más medallas, por delante de la vela. Hasta el año 2000 yo era el español con más medallas olímpicas. Empezamos de cero y rompimos muchas barreras. Ahora hay más medios y más estructura. Nosotros tiramos para adelante prácticamente sin nada.
¿Qué opinión le merece una figura como la de Saúl Craviotto?
Es un fenómeno. Creo que tiene 41 años y sigue compitiendo al máximo nivel. Yo me retiré con 30. Es verdad que ahora pueden compaginar mejor la vida familiar con el deporte y vivir de ello. En mi época era todo amateur. Teníamos pequeñas becas, pero no podías mantener a una familia.
¿Cómo fue para usted retirarse?
En mi caso fue sencillo. Pasé de entrenador y piragüista a director deportivo del Grupo, gestionando un club con miles de socios y numerosas secciones. Fue un aprendizaje espectacular. Después trabajé en el Principado, estuve siete años en el Consejo Superior de Deportes, fui director general de Deportes… Me considero un privilegiado.
Estuvo también muy vinculado al mundo del fútbol.
Sí. En el Consejo trabajé temas relacionados con la Ley del Deporte y las Sociedades Anónimas Deportivas. También fui director general del Sporting y trabajé en el Sevilla. El fútbol es un mundo diferente.
¿Cómo ve el fútbol actual y al Sporting?
El fútbol ha cambiado muchísimo. En mi época las televisiones no pagaban por retransmitir partidos; ahora los recursos son otros. En cuanto al Sporting, es difícil tanto subir como mantenerse. La Segunda es muy competitiva.
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