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El ucraniano del Alimerka, que habla español sin ningún acento, y jugará con su selección contra España en Oviedo: "Es el sueño perfecto"

"Ser convocado por la selección es algo que no me esperaba que sucediera ya este año, pensaba que sería si llegaba a la ACB o me consolidaba en Primera FEB"

Daniil  Shelist, ayer, en el Palacio.  | OCB

Daniil Shelist, ayer, en el Palacio. | OCB

Antonio Lorca

Antonio Lorca

Oviedo

Daniil Shelist (Jersón, Ucrania, 2003) es ucraniano, pero habla español sin ningún acento, ni siquiera se le nota el deje andaluz que se podía esperar de alguien que llegó a Málaga con tan solo 11 años, quizás influido por los dos años que se pasó jugando en el Zentro Basket de Madrid, o por sus posteriores experiencias en Zamora y Huesca.

Lo que sí que tiene bastante claro es que su casa, el sitio al que vuelve en verano, es Málaga, algo que considera "un privilegio". Llegó esta temporada a Oviedo para debutar en Primera FEB, la segunda categoría del baloncesto español, y entre las muchas alegrías que se está llevando en Asturias se ha sumado ahora la convocatoria con la selección de Ucrania para jugar dos partidos clasificatorios para el Mundial de Catar de 2027 frente a España. Uno en Letonia, el 27 de este mes, y el otro precisamente en Oviedo, el lunes 2 de marzo (20:30 horas). También ha sido convocado por su selección otro jugador del OCB, Marques Townes, en su caso para medirse con la República Dominicana a Estados Unidos.

"Es algo que no me esperaba que sucediera ya este año, es verdad que Ucrania no es tan fuerte como España y que pensaba que si llegaba alguna vez a la ACB o me consolidaba en Primera FEB podía suceder", explica el jugador, que, sabiendo que el año que viene tendrá la nacionalidad española, llegó a plantearse la posibilidad de esperar por España. "Hablé con mi familia y me decanté por Ucrania. Que haya llegado esta convocatoria justo contra España y en Oviedo, donde me han acogido tan bien, es como el sueño perfecto", explica.

La familia de Shelist procede de un pueblo cercano a Crimea y él nació en Jersón, siendo el primero de su familia de esa ciudad. Sus abuelos siguen en Crimea, aunque la familia de Shelist espera poder traerlos a España pronto. Vino con su madre a Málaga en 2012 y allí se asentaron. El baloncesto llegó más tarde de lo habitual, al poco de llegar a la ciudad andaluza, en el club El Palo. En categoría junior le fichó el Unicaja y ya su segundo año pensó en ser profesional: "Mi agente me dijo que podía tener futuro y aposté por ello".

Llegaron sus dos años en Madrid, en el Zentro Basket, un año en Zamora, con el que logró el ascenso a Primera FEB, otro año en Huesca y el actual en Oviedo, donde tiene contrato también para la próxima temporada. "Todo el mundo me dice que me llevaban tiempo siguiendo, pero mi agente se lo había callado. Firmar dos años en Primera FEB, una liga tan fuerte a nivel europeo, para un chaval que acaba de subir a esa categoría da mucha tranquilidad y confianza".

En Oviedo dice que todo está siendo "mejor de lo esperado". "Cuando das un paso así esperas no tener tantos minutos y para mi está siendo como llegar y parecer que llevo ya varios años en esta liga, algo que no es habitual, y además el equipo es una maravilla, sin ningún tipo de mal rollo y con la única preocupación de superarte", explica Shelist.

El seleccionador ucraniano es el letón Ainars Bagatskis, del que le han dado muy buenas referencias y del que se ha llevado una gran impresión en su primera conversación: "Dicen que es un entrenador top y un tío genial, a mí me ha transmitido muy buenas sensaciones, no es como el típico entrenador muy serio". Entre los jugadores, uno de los más conocidos es Artem Pustovyi, que juega en el Morabanc Andorra de ACB.

Antes de irse con Ucrania, Shelist tiene aún que enfrentarse el viernes (20:45) al Tizona Burgos con el Alimerka Oviedo, un partido a domicilio que esperan sacar adelante después de que Palencia les superara el pasado domingo en el Palacio. "Fueron superiores a nosotros físicamente, pero en general estamos jugando bastante bien y tenemos que ser conscientes de que el trabajo no es en vano y de que tenemos que aprender de nuestros errores", señala.

En cuanto a la situación por la que atraviesa su país, al que va a representar frente a España, que lleva cuatro años en guerra tras la invasión rusa, intenta dejar a un lado la política y centrarse en las personas una a una: "En nuestra parte no se habla ucraniano, yo no hablo ucraniano, hablo ruso, y eso no me ha supuesto ningún problema, mi abuela vive en una parte controlada por Rusia y ahora tiene pasaporte ruso, no ha tenido elección. Me importa el bienestar de los míos, no entro en política, al final creo que el problema no tiene que ser con la gente del pueblo, mi mejor amigo es ruso y no vamos a dejar de serlo por lo que hacen otros. Cada uno tiene sus ideas, pero no tiene que interponerse en nuestra amistad".

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