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El Círculo Gijón Baloncesto, impotente, zarandeado en Valladolid antes del parón de la ventana FIBA (98-77)

El equipo gijonés, flojo en defensa e impreciso en ataque, aguanta el primer cuarto pero cede enseguida ante un equipo pucelano muy superior y deberá mejorar para aspirar a la permanencia en Segunda FEB

Javi Menéndez disputa un rebote con Montilla, jugador del Valladolid.

Javi Menéndez disputa un rebote con Montilla, jugador del Valladolid. / FEB

Gijón

La cosa pintaba mal de mano y el Círculo no hizo nada para verla de otra forma. El equipo gijonés vivió un duro trámite en el pabellón Pisuerga, donde el Valladolid, líder del grupo Oeste de Segunda FEB, le superó sin paliativos (98-77). El equipo gijonés solo resistió un cuarto y se vio arrollado enseguida por el conjunto local, al que no le pesaron las bajas de los dos Paus, Carreño e Isern. Llega la ventana FIBA y con ella un parón hasta el 7 de marzo, en el que el Círculo deberá resetear para afrontar una lucha sin cuartel por la permanencia. Tal y como se ha puesto la cosa, entre Jaén, Círculo y Valle de Egüés parece que se repartirán las dos plazas de descenso directo y la del "play-out". Marcado en rojo, el partido del equipo gijonés en la pista navarra el 4 de abril, donde los de Nacho Galán deberán ganar y a ser posible hacerlo por más de tres puntos. Pero no bastará solo con eso. Lo más peligroso es que se está desdibujando en el peor momento la mejora mostrada por el equipo en las primeras semanas de la segunda vuelta.

Quinteto atípico

De salida, Nacho Galán apostó por un quinteto poco habitual, alineando juntos a los dos bases, Guillem Arcos y Samu Barros, y colocando en el quinteto también a Tsegakele en lugar de Javi Menéndez. Funcionó solamente a medias, con Guillem desdibujado y el canadiense castigado por Iñaki Ordóñez. Sin embargo, la entrada del de Navia y los minutos más inspirados de Pierre alimentaron las esperanzas visitantes en hacer partido. Al final del primer cuarto, 23-18.

Agujero en defensa

En el segundo cuarto esas esperanzas murieron. El Círculo empezó a perder muchas posesiones pero el agujero se abrió en defensa. No había ataque del Valladolid que no acabara en algo productivo. Cortes sencillos hacia el aro, contragolpes fáciles ante la falta de balance defensivo asturiano, rebote tras rebote ofensivo hasta que el balón atravesaba el aro... El encuentro quedó finiquitado en cuanto empezaron a entrar los triples pucelanos, que era su asignatura pendiente hasta entonces (55-37 al descanso).

Haciendo la goma

La segunda parte sobró. El Círculo hizo la goma, llegó a bajar de los 15 puntos de desventaja en algún momento concreto del tercer cuarto, pero todo el pescado estaba vendido. No había mimbres ni convencimiento en las filas visitantes, y la única duda residía en conocer la diferencia final. Quedó en los 21 puntos. Pisuerga no era la pista indicada para la recuperación, pero la imagen que ofreció el equipo gijonés en ella no inspira optimismo.

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